Las bicicletas son para el verano

Reflexión sobre la frase: En las ciudades no puede haber batallas
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jueves, 16 de abril de 2015

El portico de la gloria

Continua la historia
Maria da Vistaçao

Maria da Visitaçao estaba a punto de acabar su jornada laboral. Estaba despidiendo al amable periodista que había venido hace un rato. Aunque ella, no se sentía nada cómoda en esta profesión. Es normal-pensó. Aunque no estaba muy convencida de eso. Quería cambiar de vida. Otro trabajo, o estudiar tal vez. Es lo que siempre había querido, desde pequeña. Ir a la universidad, hacer amigos, tener su carrera y un buen trabajo que le gustase. Aunque, debido a las precarias condiciones económicas de su familia eso había sido imposible. Apenas tenían para comer, y por eso ella había tenido que ir con lo puesto a una ciudad y un país desconocidos a ejercer una profesión que no le gustaba y que estaba muy lejos de los sueños que tenia desde hace años. Aunque, desde hacía unos meses, estaba ahorrando bastante dinero y intentaba sobrevivir con lo mínimo.
Quería y deseaba de verdad ese cambio de vida, tener su propia casa, estudios...Desde siempre que le hubiese gustado ser abogada, como su abuela. La echaba de menos, y quería ser cómo ella, una mujer segura de si misma y independiente, que no necesitase ningún hombre que la mantuviese y con muchos conocimientos que le ayudasen a defenderse en este nuevo mundo, tan difícil y desconocido para ella.
Fue una gran pérdida para ella, murió cuando ella tenia 17 años.
Y, decidió intentarlo. Con el dinero que tenía ahorrado pago la matricula de su nueva universidad, en la que estudiaría lo que más deseaba y, además consiguió un trabajo como camarera en el bar de la universidad.

miércoles, 15 de abril de 2015

Relato ficción
 Después de contar la larga historia a Maria Da Visitaçao, Herbal decidió irse para siempre. Había ahorrado suficiente dinero para vivir el resto de su vida. Herbal había comprado una casa en Santiago de Compostela. Pero solo faltaba una cosa para él, la felicidad, Herbal tras toda su vida nunca había sido feliz, su infancia solo se trataba de vender puercos para su padre y ser maltratado, y a medida que iba creciendo y haciéndose mayor, trabajó como guardia en la cárcel donde nunca había vuelto a sonreír. Tres años después, Herbal decidió ir a las fiestas de Fronteira, para recordar su pasado y ver que había sido de la feria que tantos recuerdos le daba. Herbal estuvo enamorado durante muchos años solo por una mujer, nunca había vivido el amor. Herbal se fue a un restaurante con una terraza para tomar un café con leche, hacia una día precioso, muy soleado. Herbal dedicaba a dibujar como el carpintero, dibujaba animales, paisajes...A alguien le llamó la atención y dio dos toques a su espalda: -Hola! ¿Me puedo sentar? -Sí, asintió con la cabeza. Era una mujer, una mujer muy guapa que se parecía muchísimo a Marisa Mallo. Tuvieron una conversación muy larga, quedaron muchas veces más, Herbal estaba enamorado de ella, hasta que le pidió matrimonio. Se casaron y disfrutaron su amor, en un año y medio tuvieron dos mellizos. Un niño y una niña. La niña se llamaba Marisa y el niño Daniel.

Noticias de una guerra

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