2017 Las bicicletas son para el verano

2017 Presente, pasado y futuro

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2017 Naturalezas muertas

martes, 21 de diciembre de 2010

La historia misteriosa

Cuando Sir Charles Baskerville es encontrado muerto en un sendero en el paramo de Deevonshire, el doctor Mortimer acude a londres para buscar la ayuda de Sherlock Holmes. Le lee a Holmes el manuscrito acerca de la maldición de los Baskerville, supuestamente iniciada con Hugo de Baskerville, matado por un sabueso infernal como castigo por su maldad. Después de esto, el médico le habla de las huellas de sabueso encontradas a poca distancia del cadáver. También le dice que él venía, más bien por un consejo de qué hacer, ya que el único heredero de los Baskerville,Sir Henry,el cual venía desde los Estados Unidos,estaba a punto de llegar a Inglaterra para aceptar la herencia,(además del dinero,la mansión de los Baskerville)y el doctor Mortimer no sabía qué hacer con él,ya que temía que lo que supuestamente había sido una leyenda familiar,fuera en realidad verdad,es decir,que temía por la vida de Sir Henry. Holmes le responde que se tranquilice y que acompañara al joven heredero todo el tiempo,sin dejarlo solo,mientras él se encargaba de averiguar el caso. Mas tarde el Dr. Mortimer vuelve con Sir Henry,preocupados, porque les llegó una misteriosa carta la cual contenía palabras recortadas, a excepción de "páramo". La carta decía lo siguiente:"si usted otorga valor a su vida o a su cordura, se deberá mantener lejos del páramo"
Le dice a Holmes que tal vez la carta está hecha a mano por los secuestradores de la chica , utilizando recortes del periódico "The times" pertenecientes a ejemplares de días previos. Holmes estudia la carta, y observa, la foto de la chica, y que el remitente no ha sido capaz de encontrar la palabra "páramo" y la ha escrito a mano, lo que permitiría identificarlo por su caligrafía. La mala calidad de la pluma es un indicio de que la nota podría haber sido escrita desde un hotel, y el olor del perfume sobre ésta apunta a una mujer (la última pista, Holmes se la guardaría hasta el final). Sir Henry también se queja de que le han robado una bota nueva.
Una vez que Sir Henry se hospedó, éste sale a pasear por la ciudad con el doctor Mortimer. Holmes y Watson siguen a Sir Henry y al doctor de vuelta al hotel, y descubren que un hombre con una barba negra sigue a la pareja en un coche. Cuando el hombre descubre a Holmes observándolo, huye, pero el detective puede ver el número del coche. Holmes luego se detiene en la oficina de correos y manda a un joven llamado Cartwright a ir por los hoteles, sobornar a los empleados, y revisar la basura en busca de una copia del diario "The times" de días anteriores que haya sido recortada.
Mientras van hacia el hotel, Sir Henry se da cuenta de que le robaron otra bota, esta vez una vieja, y reaparece la otra bota perdida. Cuando hablan sobre el hombre en el coche, el doctor Mortimer dice que Barrymore, el siervo de Baskerville Hall, tiene barba, y envían un telegrama para conocer su paradero. También hablan sobre la herencia, que es una cantidad considerable y el siguiente heredero es James Desmond, un hombre mayor con poco interés en la riqueza.
Al final de la reunión, se decidió que como Holmes está ocupado en Londres con otros casos, Watson acompañará a Sir Henry a la Mansión Baskerville (Baskerville Hall) y le informará desde allí en detalle. Más tarde esa noche, reciben telegramas de Cartwright (que no pudo encontrar el periódico) y desde Baskerville Hall (donde al parecer se encuentra Barrymore) poniéndole fin a esas pistas. Además, los visita John Clayton, el encargado del coche del hombre con barba, que cuenta que el cliente dijo ser el detective Holmes, causando sorpresa y diversión en Holmes.
El doctor Mortimer, Watson y Sir Henry se instalan fuera de Baskerville Hall al día siguiente. El baronet está emocionado de ver el lugar, y su relación con el sitio es clara, pero el buen humor desaparece pronto. Los soldados están desplegados en la zona, buscando al prófugo Selden. Barrymore y su esposa quieren apartarse de la zona tan pronto como sea posible, y la Mansión es en general un lugar sombrío. Watson tiene dificultad para dormir esa noche, y oye a una mujer llorando, aunque a la mañana siguiente Barrymore niega ese hecho.
Watson habla con el jefe de correos y descubre que el telegrama no fue entregado en manos de Barrymore, por lo que se reconsidera esta pista. En su camino de vuelta, Watson se reúne con Stapleton, un naturalista familiarizado con el páramo a pesar de que sólo ha estado en la zona durante dos años. Ambos escuchan un sonido que los campesinos atribuyen al perro, pero Stapleton dice que es el grito de un avetoro, o posiblemente el desplazamiento de la turba. Luego, cuando Stapleton se distrae, Miss Stapleton se acerca a Watson. Lo confunde con Sir Henry, advirtiéndole urgentemente que abandone la zona, pero los interrumpe el regreso del hermano, Stapleton. Los tres caminan a la casa de los Stapleton, y durante la charla, Watson se entera de que Stapleton enseñaba en una escuela. Aunque le invitan al almuerzo y a dar un vistazo a las colecciones de Stapleton, Watson regresa a Baskerville Hall. Antes de que llegue, Miss Stapleton le alcanza y continua su advertencia.
Sir Henry pronto se encuentra con ella y se enamora de ella, pese las intrusiones de su hermano. Watson se reúne con otro vecino, el señor Frankland, un inofensivo hombre cuyo principal pasatiempo se centra en los pleitos judiciales. Barrymore se encuentra cada vez más en la sospechoso, cuando Watson le ve caminar con una vela a una habitación vacía, colocarla junto a la ventana, y luego salir de la casa. Consciente de que la única vista desde la ventana es la del páramo, Watson y Sir Henry están decididos a averiguar lo que está sucediendo.
Mientras tanto, durante el día, Sir Henry pasea con la Srta. Stapleton hasta que su hermano les alcanza y le grita airadamente. Más tarde le explica al baronet decepcionado de que no era personal, que era sólo el miedo de perder a su única compañía con tanta rapidez. Para mostrar que no hay resentimiento, invita a Sir Henry a cenar con él y su hermana el viernes.
Sir Henry sorprende a Watson y juntos siguen a Barrymore por la noche. Le sorprenden en la habitación con la vela. Él se niega a confesar, ya que no es su secreto sino de la Sra. Barrymore. Ella aparece y les dice que Selden es su hermano y la vela es una señal para enviarle alimentos. Cuando la pareja vuelve a su habitación, Sir Henry y Watson van a perseguir al culpable, a pesar del mal tiempo y el aterrador sonido del perro. Encuentran a Selden con otra vela, pero no le logran capturar. Watson ve la figura de un hombre en contraste con la luna, pero él también se fuga.
Barrymore se enoja cuando descubre que trataron de capturar a Selden, pero cuando se llega a un plan para hacer que Selden salga del país rumbo a Sudamérica, él está dispuesto a devolverles el favor. Él les cuenta acerca de una carta casi calcinada citando a Sir Charles en el umbral de la muerte. Fue firmada con las iniciales L. L. El doctor Mortimer le dice a Watson al día siguiente que podría ser de Laura Lyon, la hija de Frankland que vive en Coombe Tracey. Cuando Watson va a hablar con ella, admite haber escrito la carta después de que Stapleton le dijo a Sir Charles que estaría dispuesto a ayudarla, pero dice que ella nunca mantuvo la cita.
Frankland acababa de ganar dos casos e invitó a Watson, ya que pasaba junto a su casa, para celebrarlo con él. Barrymore le dijo a Watson que otro hombre vivía en el páramo, además de Selden, y Frankland, sin darse cuenta, le confirma, cuando le muestra a Watson a través de su telescopio la figura de un muchacho que seguramente transportaba alimentos. Watson sale de la casa y va en esa dirección. Encuentra la vivienda donde el hombre desconocido se ha estado hospedando, entra, ve una de sus propias cartas informando de sus actividades, y espera al desconocido.
Holmes resulta ser el hombre misterioso, manteniendo su ubicación en secreto a fin de que Watson no cayera en la tentación de pedirle ayuda y por lo que sería capaz de aparecer en la escena en el momento crítico. Los informes de Watson han sido de mucha ayuda para él, y entonces le cuenta a su amigo algunos de los datos que ha descubierto: Stapleton está en realidad casado con la mujer que se hace pasar por Miss Stapleton, y también que Laura Lyon se había casado con un canalla que le causó muchos problemas y seguía las instrucciones de Stapleton para obtener su cooperación. Mientras conversaban para descubrir el misterio, oyen el grito de un hombre perseguido por el perro.
Ambos corren y ven a Sir Henry muerto, pero luego descubren que en realidad era Selden, vestido con ropa vieja del baronet (que le había dado Barrymore). A continuación aparece Stapleton, y mientras él se excusa por su presencia, Holmes simula estar a punto de regresar a Londres.
Holmes y Watson regresan a Baskerville Hall, donde durante la cena, el detective se queda mirando el retrato de Hugo Baskerville y se da cuenta de la similitud. Llama a Watson después de la cena, cubre el cabello de la pintura mostrando solo la cara para revelar nada menos que la de Jack Stapleton. Esto proporciona el motivo del crimen - con Sir Henry desaparecido, Stapleton podía reclamar la herencia Baskerville. Cuando vuelven a casa de la señora Lyons, consiguen que admita el papel de Stapleton en la preparación de la carta, y después van a informar al Inspector Lestrade en la comisaria de policía, a quien Holmes ha avisado mediante un telegrama.
Bajo la amenaza del avance de la niebla, Watson, Holmes y Lestrade esperan en los alrededores de la casa Merripit, donde Sir Henry ha cenado. Cuando el baronet sale a través del páramo, el perro es rápidamente soltado. Realmente es una bestia terrible, pero Holmes y Watson logran disparar antes de que pueda dañar seriamente a Sir Henry, así como descubren que su apariencia infernal se debe al fósforo. Descubren a la golpeada señora Stapleton atada y amordazada en el dormitorio, y cuando es liberada, ella les cuenta sobre el escondite de Stapleton en la ciénaga de Gran Grimpen. Cuando le buscan al día siguiente, no son capaces de encontrarlo, ya que está muerto, tras haber perdido el equilibrio y ser arrastrado hacia las profundidades sin fondo del fango. Holmes y Watson sólo son capaces de encontrar y recuperar la bota de Sir Henry, utilizada por Stapleton para dar el olor de Sir Henry al perro.

1 comentario:

Unknown dijo...

Michaela, me has de explicar a qué ejercicio corresponde esta entrada.

AGRANDA EL TEXTO