
¿Dónde estoy? No recuerdo nada. Lo último que sé es que me distancié un poco del grupo de amigos con los que me encontraba. Me duele mucho la cabeza, siento mareos. Oigo vagamente la conversación de dos personas. No sé identificar lo que dicen. Solo oigo voces pero no puedo diferenciar lo que están diciendo. Veo borroso pero puedo distinguir a una persona sola. Debe de estar hablando por teléfono. Tengo las manos atadas, al igual que los pies. El miedo y la inquietud se van apoderando de mi cuerpo. No lo puedo aguantar y me pongo a chillar, aunque tengo una cinta en la boca, hago lo que puedo para pedir ayuda. De repente el coche se para. Es de noche y no logro distinguir dónde estamos. Vuelvo a perder el conocimiento. Durante el tiempo que he estado inconsciente, me ha pasado la vida por delante, tal y como dicen en las películas. Es una situación real, que el cerebro debe desarrollar cuando te encuentras en peligro inminente. He experimentado vivencias antiguas, de cuando era pequeña. También he sentido el amor y el cariño con el que viví esos recuerdos. He sentido nostalgia, dolor, pero no un dolor como el que sientes como cuando te haces una herida cuando eres pequeño y tu madre te coge en brazos y te consuela. Este miedo no era así. Era una sensación de inseguridad, de poder perder todo cuanto tienes en un abrir y cerrar de ojos, de no poder ver nunca más a esas personas que acabas de ver en tus recuerdos y a muchas otras que están aún por conocer, y que puede que no las llegues a hacer por culpa de un psicópata que no tiene otra cosa que hacer que secuestrar a niñas indefensas. Es una sensación que te recorre todo el cuerpo. Me cayó una lágrima por la mejilla. Aunque seguía inconsciente, mis sentimientos no lo estaban. Seguía recordando tantas cosas vividas y mi sensación de miedo y de inseguridad que nadie puede consolar en estos momentos va aumentando hasta que de repente despierto. Hay un hombre observándome y riéndose. Es una risa repugnante, que transmite inseguridad. Me habla, pero no entiendo lo que dice, como si estuviera hablando en otro idioma, solo que la que no le entiendo soy yo. Oigo distorsionado. Pienso a dónde me llevará, que hará conmigo. Pienso también en todas las películas que he visto en las que secuestran a chicas, que las maltratan las cortan con cuchillas mientras ellas gritan de dolor, también me acuerdo de algunas películas en la que las violan, y todo esto me lo estoy imaginando en mis carnes. Nunca me caracterizó el optimismo. No solo ha pasado en películas, sino que también en la realidad, ha habido chicas como yo, pensando lo mismo que yo o incluso viviéndolo. Un escalofrío me recorre el cuerpo. Todo esto sucede mientras el hombre me mira y se ríe, como lleva haciendo los últimos 5 minutos. En estos instantes es demasiado todo lo que me pasa por la cabeza. Nunca pensé que tantas cosas pasaran por la cabeza. Pensaba que era un mito. De repente el hombre me coge como si fuera un saco de patatas, y me lleva, de noche lejos del coche y lejos de que alguien me pueda encontrar. Y esto es solo la primera parte de todo lo que está a punto de sucederme.
1 comentario:
Alba, vaya, que has conseguido que me diera miedo.
Publicar un comentario