El desayuno
Había una vez un hombre que se llamaba Marc Chagall, estaba enamoradísimo. Su novia se llamaba Belle i era la persona que más quería.
Un día Marc Chagall hablo con Belle.
-Belle amor mío te quiero decir una cosa muy importante-Dijo Marc Chagall muy avergonzado.
-¿Que quieres decirme Marc?-Respondió Belle muy sorprendida.
-Belle ya sabes que eres la persona a la que más quiero, que me gustas cuando dices tonterías, cuando es my cumpleaños y me cubres de besos y de tartas o cuando eres feliz y se nota.
-¿I..entonces..qué problema hay?-Dijo Belle asustada.
-Déjame acabar cariño. ¿Lo que te quiero decir es que si te quieres casar con migo?-Dijo Marc Chagall un poco incomodo.
-¡Marc, Marc, Marc claro que sí! Me estas pidiendo matrimonio i yo pensaba que querías que lo nuestro acabara.- Respondió Belle eufórica, pero a la vez aliviada.
-Lo nuestro Belle nunca acabara.-Soltó Marc Chagall para hacer un poco la pelota.
-Ojala fuera así, para mí esto nunca se terminaría.
Al cabo de 3 meses…
-Marc está a punto de entrar la novia en la iglesia-Dijo el hermano de Marc Chagall.
-Que nervios-Respondió Marc.
-Tranquilo tete saldrá perfecto.
Mientras Marc esperaba la entrada de la novia miro a su alrededor, esa iglesia era una de las más bonitas que había visto nunca. Las paredes estaban pintadas de un tono dorado clarito i un blanco que le daba mucho estilo. Había 3 cúpulas enormes que estaban hechas con unos paneles de vidrio de colores, entraba mucha luz. A lo largo del pasillo central habían colocado una alfombra larguísima de color rojo y cada 5 metros había bordado en color dorado un dibujo extraño pero que quedaba muy formal. Habían esculturas de santos y arcángeles por todos los sitios, personalmente no me gustaba mucho que el ambiente estuviera tan repleto, creo que habían demasiadas esculturas.
De repente empezó a sonar la típica música de un casamiento.
Marc no giro ni la cabeza para ver entrar a Belle de lo nervioso que estaba. En nada la novia ya estaba a su lado agarrándolo de la mano con mucha fuerza. Por suerte no soy el único que está nervioso pensó Marc.
El cura procedió a el ritual de siempre, se me hizo un poco largo i creo que a Belle también, cuando en realidad lo que importaba realmente era la parte de él “Si quiero”.
Cuando acabo todo el ritual fuimos a comer con toda la gente. Bueno os dejo de contar que me están esperando para ir a hacer el primer brindis, adiós.
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