
Entre la verdad y la mentira.
Cuando llegué a Barcelona tenía tantas ganas de contarle a mi madre que Vania estaba viva y se encontraba en Aruba, una isla del Caribe, que la llamé y le dije:
- ¡Mama tengo una noticia importantísima que contarte!
Mi madre respondió interesada, ya que ella imaginaba lo que de verdad pasaba. El viaje en taxi del aeropuerto a mi casa se me hizo corto, ya que me pasé todo el trayecto imaginando como seria la noticia. Cuando llegué a casa, mi madre estaba en su mesa trabajando en algún reportaje, el cual dejó para recibirme. Yo le conté toda la verdad, absolutamente toda. Y rápidamente nos pusimos a trabajar en su mesa, para que fuera portada de revista lo antes posible. El día siguiente ya fue portada de más de seis revistas. Y el día siguiente de la publicación en los medios de comunicación muchísimos periodistas cogieron aviones hacía Aruba. En Aruba encontraron a Vaina tomando el sol, los periodistas se acercaron corriendo, primero unos y después los otros, y después otros, y más. Había tanta gente empujando e intentando llegar cerca de la chica, periodistas cargados con cámaras y micrófonos, fans histéricos… todo era emoción y sorpresa hasta que un pequeño golpe hizo caer una de las cámaras de video a Vania, ya que ella permanecía sentada en la hamaca. La chica se cayó al suelo y un charco de sangre la rodeaba. La gente se asustó y llamaron a una ambulancia. Unas horas después se dio la noticia de que la chica había fallecido, ya que la cámara le cayó en una delicada zona de la cabeza. Esa noticia fue muy triste para todos, en el funeral…
- Perdone, estamos a punto de llegar a Barcelona.
Una voz de chica me despertó de esa horrible pesadilla, era la azafata. Me había dormido, todo era un sueño, un espantoso sueño. Lo había pasado fatal, parecía tan real…
Cuando llegué a Barcelona y lo primero que hice fue llamar a mi madre y decirle que ya había llegado, y que en un rato estaría en casa. Eran las tres de la tarde, tenía hambre, durante el viaje no había comido nada, me acerqué a un restaurante de comida rápida y en diez minutos comí. En el trayecto del taxi a casa pensé que lo mejor era callar, y dejar que Vania descanse en su nueva vida. Sería lo mejor para todos. Así que no dije nada a nadie, pero cada verano iva a visitarla y a pasar el verano en el Caribe.
1 comentario:
Perfecta, Blanca.
Publicar un comentario