Cuando sonó el timbre fui corriendo a la puerta cuando abrí allí estaba mi padre con un paquete muy pequeño.
-¡Hola, papa!
-Hola hijo te he echado de menos. Mira lo que te he traído…
-A ver, a ver.
Me dio el paquete y lo empecé a abrir, todo estaba envuelto de mucho papel y en centro había un caja donde había dibujada una manzana… Era un IPod!
-¡Gracias, papa!
-De nada, hijo, ya sabía que quería walkie-talkies pero creí que te ilusionaría esto.
-No pasa nada, papá, el IPod también me gusta mucho.
Aunque en el fondo el IPod era mejor que los walkie-talkies me hubiese hecho más ilusión un par de walkies.
Los días siguientes llevé el IPod a todas partes, en el bus, en el instituto, en casa, por la calle…
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