Papa estará a punto de llegar, estoy impaciente por ver mis walkie-talkies.
De pronto, escuché la puerta del sótano. Fui corriendo i lo primero que hice es darle un abrazo pero sin fijarme mucho en el. Después le dije a mi padre si me había traído los walkie-talkies, él me miró extrañado, i dijo:
-Pablo,¿de qué walkie-talkies hablas?
-Papa. ¿Cómo que no te acuerdas? Los walkie-talkies que me tenías de comprar.
-Yo en ningún momento te dicho nada de walkie-talkies. ¿Qué te hace pensar que si?
-¡Tu dijiste que me traerías una cosa que en realidad son dos! ¿No es así?
-Sí que te dije eso pero no me refería a los walkie-talkies de que tú me hablas.
-Y entonces,¿a qué te referías?
-Me refería a unas botas de futbol.
Me enfade mucho pero en realidad no había motivo para enfadarme, yo había pensado que eran walkie-talkies , era culpa mía haber creado esa ilusión. Aunque la botas no están nada mal.
-¡Pablo, Pablo! ¿Me oyes?
-Sí, sí, papa, perdón, estaba despistado.
-Entonces, ¿te gustan las botas?
-Claro, papa, son chulísimas y muy originales.
Yo aún pensaba en los walkie-talkies pero las botas no estaban nada mal.
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