Qué sensación más bonita la de sentirte parte de un lugar.
Ese lugar que te ha visto nacer, crecer, reír, jugar e irte para luego volver,
siempre volver, como si de un imán se tratase.
Todos tenemos ese lugar especial, nuestro pueblo. Ese que defendemos ante
todos como perfecto y que cuando oímos
su nombre nos llenamos de orgullo y enseguida decimos o pensamos “ese es mi
pueblo”, “yo soy de allí”.
Yo no sé cuál será el vuestro, pero el mío es Paiporta.
Muchos estaréis pensando en qué parte del mundo se debe encontrar esta
localidad, pues verán se encuentra a pocos quilómetros la ciudad de Valencia,
en España. Es una mediana localidad actualmente en crecimiento. Tiene de todo:
parques, colegios, centros de salud, tiendas, iglesias, estación de metro y
tren, auditorio, polideportivo, campo de futbol…
Una de las cosas que más admiro de mi pueblo es su gente.
Aunque el pueblo sea grande y obviamente no conozcas a toda la gente de allí,
ellos te acogerán como uno más. Aun ahora cuando paseo por las calles que caminaba
todos los días para ir al colegio, me encuentro con alguna madre de un compañero
que se para a saludarte y preguntarte cómo estás. O esa vecina de arriba a la
que siempre recurres cuando te falta algo en la nevera. O aquel quiosquero en
la puerta del colegio donde comprabas chuches y cromos de pequeño. Esto me
encuentro y recuerdo al dar una vuelta por mi pueblo.
Y qué decir de los amigos, esos que han estado contigo desde
que dejaste los pañales. Que juntos aprendisteis la mítica canción de “choco-choco-la-la-choco-choco-te-te…”.
Con los que jugabas al escondite, a papas y mamas, a la comba y a las historias
de aventura. Por no hablar de aquellas tardes en casa de tus amigos y amigas
donde de pronto te convertías en un ángel cada vez que aparecía su madre.
Juntos crecisteis hasta aprender que el
escondite “era para niños pequeños”. Esos amigos que ahora mismo siguen siendo
amigos.
Todo esto hace que tu pueblo sea el mejor. Que lo luzcas con
orgullo y que cada vez que vuelvas allí sigas recordando y creando esos
momentos que poco a poco formaran una parte de tu pueblo, de tu origen. ¿Y tú? ¿Cuál
es tu pueblo?
1 comentario:
Jennifer,
has escrito un texto muy emotivo y con buenos argumentos personales. ¿Y qué harías para mejorar tu pueblo?
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