
Todo ha comenzado cuando hemos conocido a la periodista nicaragüense Felicitas Fernández, una histérica con micrófono. Nos contó que había un accidente en medio de la carretera principal del Norte de San José, la única que comunicaba las dos ciudades vecinas. Había un camión enorme de color verde oscuro que recordaba al color del pino de al lado de mi casa. El conductor se había dormido al volante, pero no le había pasado nada porqué se durmió con el pie en el freno.
Corrimos tan rápido como pudimos, porqué Felicitas Fernández corría como un zorro perseguido por un cazador. Nunca habíamos visto nadie tan rápido. Y eso que llevaba una cámara enorme en la espalda. Pesaría unos tres kilos. Cuando llegamos, había tres coches de policías, en los cuales había cuatro hombres y una mujer.
Nos dieron detalles. El hombre del camión era uno de esos gordos peludos que solo come y nada más. Llevaba horas sin dormir y decidió hacerlo en la carretera. Nos dijeron que no había heridos, y que solo era un problema porque la gente no podía pasar. El problema era que no conseguían despertarlo.
Tras pensar un rato, decidimos recoger agua y tirársela. Gritando, le tiramos el agua encima y se despertó. Le pusieron una multa enorme, y a nosotros nos dieron una pequeña propina.
1 comentario:
Mayya, bien narrada la historia. Muy buena la imagen seleccionada. ¿Y los acentos? ¡Corrígelos!
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