Presente, pasado y futuro

jueves, 16 de febrero de 2017

EN EL CLUB

Maria da Visitaçᾶo se acercó al periodista. Sabía muy bien que era lo que quería, y más después de la experiencia del otro día. Lo que buscaba ese muchacho era desahogarse con alguien y María era una oyente espectacular.

Se fijó en que estaba mucho más borracho que en su otra visita. Realmente el chico está muy deprimido, pensó Maria, pero tiene sus motivos. Y es que el periodista le contó a aquella chica, cuyo nombre no sabía aún, que vivía muy solo. A la única persona que tenía era la patrona de la pensión. Además, tenía un grave problema con el alcohol y con la alimentación, y eso hacía que fuera una persona muy delgada. También le contó sus pensamientos, sus miedos. Era periodista y odiaba tanto el periodismo como la política. En general, no tenía una vida de la que pudiera presumir. Maria, en su cabeza iba analizando cada detalle. Le resultaba tan triste su vida, tan vacía de amor. Y más, después de haber escuchado la historia de Herbal. Pero al fin y al cabo, ¿Acaso la vida de una chica que se había visto obligada a dedicarse a la prostitución era mejor? Pero la muchacha no decía nada sobre ella. Se dedicaba a escuchar y ayudar cuando se derrumbaba completamente. Desde luego, era una magnífica psicóloga y una persona con un gran corazón, pero no sabía que podía decir para ayudarle. Le animó para que buscara otro empleo, para que cambiara de aires completamente, pero el muchacho estaba demasiado borracho como para oír sus consejos.


Me llamo Maria, dijo ella cuando el periodista se cayó al suelo y fue corriendo a ayudarle. Es un nombre precioso, lástima que mañana no me vaya a acordar, dijo él. Y ahí mismo, tirado en el suelo, se durmió. Cuando Herbal se percató pensó que menos mal que había pagado por adelantado. Ella, en cambio, reaccionó y se lo llevó a una cama decente. No podía hacer nada más. Se sentía impotente.

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