Presente, pasado y futuro

jueves, 23 de febrero de 2017

Relato Ficción

El lápiz del carpintero Marisa después de la despedida con Da Barca se quedó horas en el embarcadero con la fotografía pegada en el corazón pensando si se volverían a ver. Era hora de regresar a Fonteira, pasaron los días, estaba triste, recordaba aquella noche de bodas con su amado. Se encontraba mal, los familiares creían que era mal de amor pero al pasar las semanas vieron que estaba embarazada. Al pensar que era de aquel rojo republicano querían que abortara, ella se negó y la echaron de casa. Ella cogió lo poco que pudo, se encontraba en la calle, tendría un hijo y no quería que pasara hambre ni frío por lo que se podía ir a un sitio a pedir ayuda y se dirigió al Sanatorio de Levante dónde al contarle la historia la monja Izanne esta la ayudó. Ella le dio un sitio para dormir y comida, cuidó de ella i su hijo cundo nació. Marisa a cambio la ayudaba en el sanatorio y su vida parecía menos triste. Escribía cada día una carta a Da Barca aunque sabía que muchas o igual ninguna le llegarían. Pasó mucho tiempo pero ella nunca lo olvido, hasta que un día Daniel, su hijo, estaba jugando en el patio del sanatorio y se le acercó un hombre que preguntó por ella, el niño corrió a buscar a Marisa al salir vio que era su amado Da Barca, se fundieron en un abrazo y nunca más se separaron. En España vivir no sería fácil y querían darle un futuro mejor a su hijo, así que decidieron irse a México en busca de la nueva vida. Allí nació su hija, Izanne, y con esfuerzo salieron adelante, aunque echaban de menos Galícia donde volvieron después de que muriera Franco.

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