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martes, 18 de noviembre de 2014

¿Qué es lo que te hace sentir apegado a tu tierra?

Tengo mucha suerte de residir en un pueblo costeroy de buen clima como Cambrils, pero me siento enraizado en otra tierra. Esa tierra es Canet, el pueblo donde creció mi padre, al que yo intento no fallar en ninguna celebración especial y al que vamos de vez en cuando para visitar a mis abuelos y a los amigos que tenemos allí.
Canet está en la comarca del Bajo Maestrazgo en la provincia de Castellón y dentro de la Comunidad Valenciana. Es un pueblo de unos 700 habitantes, con muchas tierras de cultivo y granjas de animales. Tiene un término muy grande y con muchas rutas para hacer en bici y a pie.

Siento una gran relación entre mi pueblo y mi ser, ya que es de donde me siento más orgulloso de pertenecer, ya sea por las amistades o por mi manera de ser cuando estoy allí. En Canet me noto liberado y disfruto todos los momentos y lo más importante es que cuando estoy allí no me acuerdo de la mayoría de los problemas, digamos que desconecto.

Uno de los puntos débiles de mi pueblo es que está poco comunicado con el exterior, es un lugar donde no llegan medios de transporte colectivos, como trenes y autobuses por eso me gustaría mejorar eso, para que la gente sin vehículo propio pudiera moverse con más libertad.

Las celebraciones que se hacen son mucho más divertidas y variadas en relación con las de Cambrils, por eso cada vez que hacen algo especial en Canet decido ir sin pensármelo. Me siento muy apegado hacia mi pueblo y si tengo que decir de dónde soy diré de Cambrils, porque paso la mayor parte del año viviendo aquí, pero si me preguntan de dónde me siento responderé de Canet.

¿Cuál sería tu sueño para mejorar la tierra?

El pueblo donde vivo se llama Cambrils, este se encuentra en la comunidad autónoma de Cataluña, España. Es un pueblo costero con grandes playas y un buen puerto donde los pescadores pueden hacer cómodamente su trabajo. Sin embargo, en este texto me voy a referir a lo importante de esta ciudad, que son las personas y como creo yo personalmente que esta ciudad puede mejorar para que la vida de los cambrilenses también mejore.

En primer lugar, creo que hay que sanear la economía de Cambrils, ya que, debido a la reciente crisis, nuestra ciudad ha llegado a ser una de las ciudades con más deudas de Cataluña. Todo esto es debido al anterior gobierno y a la llegada de la crisis, lo que ha desembocado a un descontento popular con los regidores de nuestro municipio. Además, recientemente se ha encontrado una trama de corrupción correspondiente al regidor de hacienda de Cambrils, lo que ha provocado desconfianza por parte del pueblo respecto al anterior gobierno. Pero mi critica no es destructiva porque lo adecuado, desde mi punto de vista, es renovar el gobierno de nuestro pueblo totalmente, reducir el número de funcionarios del ayuntamiento, cuyo contrato es intocable, así como el número de regidores, ya que una pequeña ciudad como Cambrils no necesita tanta gente para ser gobernada.

En segundo lugar, las decisiones del ámbito popular, como la instalación de una nueva estatua, deberían consultarse en una reunión pública, donde el gobierno vota su idea y los ciudadanos deciden. Si determinadas personas no deciden asistir a esa reunión, su opinión no constará como válida. Así cada persona podrá proponer sus proyectos para la ciudad, y no hay gobierno mejor que el de las personas que miran por un bien común que les afecta a todos.

En tercer lugar, Cambrils es una ciudad turística por gastronomía y por la situación geográfica, lo que lleva a muchas personas a venir durante el verano. Este bien debería explotarse más, por ejemplo, Salou, una ciudad muy cercana a Cambrils, tiene el doble de turismo y eso es debido a una mayor inversión en este ámbito por parte del ayuntamiento.

Finalmente debo añadir que, a pesar de esta crítica, Cambrils es un bello pueblo de clima agradable durante el verano y suaves noches de invierno. Además, desde mi punto de vista, las dos primeras críticas son válidas para todas las ciudades de España que siguen el mismo método de gobierno.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Texto humanístico

Me siento afortunada por poder vivir junto a mi familia en un pueblo tan tranquilo y bonito como el mío, este se llama Cambrils y se encuentra dentro de la provincia de Tarragona. No todo el mundo tiene la suerte o desgracia de poder estar aún en aquel pueblo donde nació, de poder seguir con todas esas personas que quieren desde que eran pequeños, de ir a una zona en concreto y recordar viejos tiempos. Justamente no vivo en aquel lugar donde me gustaría, pero gracias a este pueblo he conocido personas realmente muy importantes en mi vida.
En muchas ocasiones me gustaría desaparecer de aquí y conocer gente nueva, ya que tienes a todo el mundo muy visto y aunque no te hayas parado a hablar con esa persona nunca en tu vida, sabes quién es y sabes gran parte de su vida. A veces, este pueblo puede ser algo chismoso, pero en realidad gran parte de las personas que viven aquí tienen el corazón muy grande y cuando alguien del mismo pueblo sufre un accidente o tiene algún problema por el cual se le pueda ayudar, gran parte se vuelca para poder cooperar.
Mucha gente no sabe valorar lo que tiene, ni su familia, ni el pueblo, nada de nada. Yo en cambio valoro mucho todo eso, disfruto de la tranquilidad que puedo encontrar sea a la hora que sea, del mar que siempre te ayuda a pensar y desconectar un poco de todo. Aunque muchas veces nos falten según que cosas, no nos podemos quejar porque realmente tenemos de todo. Pienso que este pueblo podría mejorar muchísimo, pero para ello deberían aprender a escuchar un poco más al ciudadano y no pensar en lo quiere cada uno, sino en el bien de todos. Podre irme a vivir a otro lugar, pero Cambrils siempre será mi primera casa, mi primer pueblo, el principio de todo.
No se puede considerar que un pueblo sea mejor o peor que otro solo hay que valorar cada uno de ellos, por ello valoro el lugar donde estoy aunque no apoyo muchas de las posturas que se llevan a cabo teóricamente por el bien del pueblo. Tenemos que aprender a valorar la oportunidad que se nos ha dado de poder vivir en aquel lugar donde estamos e intentar mejorarlo pero no amargarse quejándose continuamente de todo. Quizás esta no sea tu sangre, tus raíces, tu cultura… pero cualquiera puede llegar a sentirse como en casa por la tranquilidad que transmite este pequeño pueblo familiar.

Mi pueblo

Para ser sincero nunca me he identificado con un lugar geográfico concreto. No me gustan las fronteras, si de mí dependiera no existirían. Tampoco me gustan las banderas, ni los himnos, aunque quizás sea porque la letra del de mi país no me inspira demasiado. Llevo residiendo en Cambrils durante bastantes años, y lo podría considerar mi pueblo, ya que en mi opinión cada uno es del lugar donde reside.

Sin embargo, siento un apego especial hacia la tierra de la que provengo, sobre la cual todos los poetas escriben y el lugar donde los buenos recuerdos de los primeros años de vida.  De esta manera, cuando como todo en la vida lo pierdes, pasas a mirarlo con buenos ojos y actitud melancólica, sintiendo gran aprecio. Por consiguiente, cuando veo una foto de la Cuitat de les Arts i les Ciències, no se me viene a la cabeza el pelotazo urbanístico y el derroche económico que esto supuso, me recuerda más bien a cuando lo visitaba con mis padres de pequeño y sonreía con ilusión ante unos edificios tan grandes y raros, inconsciente de lo primero.

Esto no quiere decir, no se me malinterprete, que considere que Valencia, o más concretamente Sedaví, donde vivía anteriormente, sea superior a Cambrils. De hecho tampoco creo en la superioridad de un lugar sobre otro. Cada lugar, por recóndito que sea, tiene un valor y unas posibilidades que otros no te dan, de ahí el placer de viajar. Además, cada lugar te enseñará algo diferente, y cuantas más realidades distintas conozcas, más comprenderás acerca este mundo tan ajetreado.

¿No es cierto que cada lugar tiene sus ventajas e inconvenientes? Por ejemplo,  me gusta la playa de Cambrils, aunque deteste los mosquitos y el frío viento en invierno. De Valencia me encantan las fiestas populares como las fallas, pero no me gusta nada el agobiante calor.

Lo importante es mejorar cada día en la medida que uno pueda, tratando de dar felicidad  y sumando entre todos poco a poco en el lugar en el que habitas, que debido a las vueltas que da la vida, nunca se sabe qué te deparará el destino ni dónde estarás en un futuro (seguramente en Alemania, ya que aquí no se trabaja).

Por tanto, en mi opinión, lo que te hace estar pegado a tu pueblo es la gente que conoces, te ayuda y te enseña. 


Texto humanístico-Barcelona





Barcelona

A pesar de estar viviendo en este pueblo donde llevo toda mi vida, siempre perteneceré a Barcelona, donde nací y a donde pertenecemos mi familia y yo. 
El Borne
Es una de las ciudades más bonitas del mundo, con mucho turismo, diferentes culturas, el mar y la playa, las fiestas, los campos de los alrededores, muchos sitios con diferentes entretenimientos, tiene una de las mejores gastronomías y alimentación del país y sobre todo la historia que conlleva tantos años en esta ciudad. 
Pan con tomate
Me siento apegada a Barcelona porque allí tengo a toda mi familia y a personas muy importantes para mí. Normalmente quien va a Barcelona suele visitar los monumentos más importantes que esta tiene, como la Sagrada Familia, la Pedrera, el Parlamento..., pero también les encanta nuestra cultura y van buscando probar nuestra comida, ya que les gusta la variedad de comida que tenemos como el pan con tomate y los embutidos, la paella, etc.
Barcelona no intenta semejarse a una nueva ciudad como Nueva York, como Dubai. Lo que intenta es seguir siendo la ciudad que es, con su diversidad de culturas, y entre otros, su historia pasada que
aún permanece en las calles del Borne.
Pese a esto, todo y apreciar y amar a mi ciudad, hay muchas cosas que me gustaría mejorar, como por ejemplo la contaminación que se aprecia al haber tantos millones de gente viviendo, la contaminación acústica producida por el tráfico, la delincuencia por la noche. También cambiaría los sueldos y el tipo de vida económica que hay, ya que es una de las ciudades más caras del mundo donde vivir. 

Texto humanístico

Mi pueblo: Paiporta

Qué sensación más bonita la de sentirte parte de un lugar. Ese lugar que te ha visto nacer, crecer, reír, jugar e irte para luego volver, siempre volver, como si de un imán se tratase.  Todos tenemos ese lugar especial, nuestro pueblo. Ese que defendemos ante todos como  perfecto y que cuando oímos su nombre nos llenamos de orgullo y enseguida decimos o pensamos “ese es mi pueblo”, “yo soy de allí”. 

Yo no sé cuál será el vuestro, pero el mío es Paiporta. Muchos estaréis pensando en qué parte del mundo se debe encontrar esta localidad, pues verán se encuentra a pocos quilómetros la ciudad de Valencia, en España. Es una mediana localidad actualmente en crecimiento. Tiene de todo: parques, colegios, centros de salud, tiendas, iglesias, estación de metro y tren, auditorio, polideportivo, campo de futbol…

Una de las cosas que más admiro de mi pueblo es su gente. Aunque el pueblo sea grande y obviamente no conozcas a toda la gente de allí, ellos te acogerán como uno más. Aun ahora cuando paseo por las calles que caminaba todos los días para ir al colegio, me encuentro con alguna madre de un compañero que se para a saludarte y preguntarte cómo estás. O esa vecina de arriba a la que siempre recurres cuando te falta algo en la nevera. O aquel quiosquero en la puerta del colegio donde comprabas chuches y cromos de pequeño. Esto me encuentro y recuerdo al dar una vuelta por mi pueblo.

Y qué decir de los amigos, esos que han estado contigo desde que dejaste los pañales. Que juntos aprendisteis la mítica canción de “choco-choco-la-la-choco-choco-te-te…”. Con los que jugabas al escondite, a papas y mamas, a la comba y a las historias de aventura. Por no hablar de aquellas tardes en casa de tus amigos y amigas donde de pronto te convertías en un ángel cada vez que aparecía su madre. Juntos crecisteis hasta aprender que  el escondite “era para niños pequeños”. Esos amigos que ahora mismo siguen siendo amigos.

Todo esto hace que tu pueblo sea el mejor. Que lo luzcas con orgullo y que cada vez que vuelvas allí sigas recordando y creando esos momentos que poco a poco formaran una parte de tu pueblo, de tu origen. ¿Y tú? ¿Cuál es tu pueblo?

¿Qué es lo que te hace sentir "apegado a tu tierra"? ¿Cuál sería tu sueño para mejorarla?

No sé los otros como verán la ciudad en la que viven, pero mi visión hacia mi lugar de origen puedo decir que es de eterno cariño y ternura. Pero también de gran crítica, por las ansias de ver cumplir mis sueños de ver a mi ciudad prosperar en el camino correcto y apropiado.

Puedo decir que Cambrils, la ciudad de la que hablo, desprende hermosura por cada uno de sus rincones. Pero lo que realmente tiene encanto y despierta inspiración por vivir la vida, es pasear por las hermosas calles del puerto mientras el sol se pone. Y ver la puesta de sol desde el faro rojo escuchando las olas del mar, y disfrutar de la tranquilidad y sensación de paz por un segundo. Gozando humildemente así de los pequeños momentos de la vida, que son estos los que después nos motivan a seguir día a día.

Rincones pintorescos que te hacen recargar las energías positivas, en Cambrils hay muchos. Y la gente lo sabe, y cuida de ellos, ya que todos los que pertenecemos a esta ciudad miramos de cuidar de ella, porque queremos seguir disfrutando de esos momentos con esa energía tan especial.


Pero como nos vienen diciendo desde tiempos inmemorables, la perfección no existe, y Cambrils no es una excepción. Nuestra ciudad, a pesar de tener rincones especiales, también tiene otros muy oscuros los cuales tenemos que luchar por mejorar y así convertir de nuestra pequeña bella ciudad, a otra mucho más grande y carismática en todos los aspectos. Pero sin perder esa energía positiva que se transmite al pasear por sus calles llenas de gente en verano o desiertas en invierno. 


Esta claro que son muchos más lo errores que podríamos encontrar en Cambrils, pero no hay que focalizarse en encontrar muchos errores, sino en encontrar uno muy problemático y solucionarlo. Pero solucionarlo bien y todos juntos, para que así hagamos prosperar todos juntos esta ciudad que nos ha dado la infancia y la adolescencia; adulterio y vejez para otros más mayores. Porque siempre es importante colaborar en esos proyectos, en los cuales creemos.  



Texto Humanístico

A pesar de haber vivido en dos ciudades diferentes en lo que llevo de vida, mi pueblo y al que siempre perteneceré será Guadalajara, México.

Una ciudad con  muchas cualidades, entre ellas resalta lo amable que es la gente, porque siempre está dispuesta a ayudar, con una sonrisa en la boca. Siempre tienes cosas que hacer, ya que es una ciudad muy grande. Tenemos sitios para visitas culturales, turísticas y además sitios de fiesta y entretenimiento. Tiene una amplia gastronomía, por lo que siempre está a gusto de todos. 


Para mí, aparte de todo esto, Guadalajara es y será mi ciudad siempre, ya que he dejado a muchas personas importantes para mí y las cuales espero poder volver a ver pronto.
Tiene muchas cosas buenas, pero lo que van buscando la gente cuando visita Guadalajara es ver a los mariachis, la gran exportadora mundial de tequila con la que vemos la extensa siembra de agave y por supuesto por su gran variedad de comida típica, como, por ejemplo, los tacos o las tortas ahogadas.

Me encanta y aprecio mi ciudad, pero igual que he dicho todo lo bueno que tiene, igual que cualquier otra ciudad tiene cosas malas como es la delincuencia que se vive hoy en día, que no estás seguro al salir a la calle, esto se debe a los narcos. Lo que tenemos que hacer para cambiarlo y que la ciudad vuelva a tener paz es poner a un presidente con mano dura para que haga lo que debe de hacer con esta gente y así tener una ciudad segura.

Texto humanístico. ¿Cuál sería tu sueño para mejorar la tierra?

Muchas veces me pregunto qué será de mi pueblo dentro de unos años, ¿igual?, ¿más grande?, ¿moderno?, ¿diferente? 
Vivo en un pequeño pueblo llamado Cambrils, dentro de la provincia de Tarragona, y la verdad muchas veces me siento afortunada de poder vivir aquí, en un sitio tan bonito. Recuerdo perfectamente lo que se sentía estar fuera de un sitio que no lo consideras tu casa, me sentía rara, extraña, como si ese sitio no fuera mi lugar donde sentirme a gusto. 

Lo que me hace sentirme apegado a esta pequeña ciudad no es solo el hecho de tener a mi familia y a mis amigos, aquí puedo moverme con facilidad, puedo cruzar la calle y tener la playa delante de mí. Una playa preciosa, en los que los días de verano lo único que te apetece es darte un baño y pasar el día con tus amigas o tu familia. La cantidad de gente que se ve durante el día, e incluso la noche, que le hace dar un color más vivo a lo oscuro.
Por el contrario, los días de invierno, a pesar del frío que hace y que la gente no sale mucho a pasear, la tranquilidad siempre se agradece. Creo que después de un buen verano, siempre vamos a querer descansar del calor, de la gente, de los franceses e ingleses, e incluso de los días de playa y remplazarlos por días de quedarte en el sofá, sin moverte, con una buena manta mientras miras una peli acompañada o sin compañía. 
Pero, ¿quiero mejorarla?, está claro, las cosas buenas también se pueden cambiar, pero a mejor. A veces, me gustaría cambiar cosas como a algunas personas, pero eso ya es problema de cada uno. Supongo que muchas tampoco cambiaría, pero sí un poco más de solidaridad y de cuidado por la tierra, ya que el daño siempre lo hacemos nosotros, y si nosotros no hacemos nada al respecto, nada podría cambiar. 

Por lo tanto, tampoco es que tenga un sueño concreto, una idea para cambiarlo, ya que me gusta cómo es a pesar de las personas. Hay que ser más agradecidos con lo que tenemos, hay tierras peores, y nosotros siempre nos quejamos de la nuestra, pero supongo que es ley de vida no conformarnos con lo que tenemos y querer más. 

¿Qué es lo me hace sentirme apegado a mi tierra? ¿Qué podría hacer para mejorarla?

Tengo diecisiete años que divido en dos etapas: la primera desde que nací hasta los siete, y la segunda desde los siete hasta el momento en que escribo este texto. Ciudad Real y Vilafortuny, respectivamente. Por lo tanto, mi tierra natal quedo atrás y mi etapa adolescente se desarrolla aquí.

Son dos ciudades (aunque Vilafortuny pertenece a Cambrils y Ciudad Real es ciudad propia)  bastante distintas en lo práctico. Empiezo por el lugar donde nací. Con su clima extremo del centro de la península, pasando veranos de intenso calor seco por la escasez de humedad y el gélido invierno que de vez en cuando convierte de blanco las calles. Mi consciencia recuerda los mejores años, jugando en la calle con los vecinos y yendo de la mano de mi madre a la escuela por las mañanas combatiendo aquella neblina característica. Cada domingo iba a comer a casa de mi abuela, que vive en un pueblo a las afueras de Ciudad Real y que considero mi segunda casa. Donde celebramos navidad toda la familia reunida, los que están y los que se han ido. La parte centro de Ciudad Real está plagada de tiendas y bares, aunque el mejor lugar para ir de tapas es la plaza del ayuntamiento. La ciudad va creciendo y por lo tanto la periferia es donde se concentran más casas y en el centro destacan los pisos junto a los miles de parques donde jugar al balón o balancearse en los columpios.
Plaza del ayuntamiento, Ciudad Real
 Hoy en día viajo dos o tres veces al año y mi punto de vista ha cambiado respecto al que tenía. Ahora mis intereses son otros. Por suerte conservo amigos, mis mejores amigos, con los que salgo por las noches por el centro en busca de ambiente y pasarlo bien. Otra de las cosas que más aprecio es la cantidad de lugares públicos (y privados) disponibles para hacer cualquier tipo de deporte.

Por otro lado tengo mi segunda residencia, donde vivo actualmente y donde ya he pasado más de la mitad de mi vida y lo que me quede. La etapa más difícil y con los cambios más drásticos en los intereses personales. Vilafortuny me ofrece algo que siempre necesito y es tranquilad, espacio y poder salir de noche al parque sin miedo a nada. Sin duda es lo que adoro de este lugar. Un buen y estable clima mediterráneo a pesar del odioso viento que toma protagonismo semana sí semana no. En cambio me cuesta mucho el aceptar que tengo que recorrer quilómetros para hacer lo que más me gusta: jugar a tenis. O por ejemplo para salir a comprar ropa o simplemente ir con mi hermano al cine; para ese tipo de cosas necesitamos un transporte. Y por suerte lo tenemos, somos afortunados, y eso a veces no lo apreciamos como merece.
Para terminar, echo de menos Ciudad Real y sé que siempre tendré allí mi casa y mi gente pero también sé que mi presente, mis estudios y mi vida social vive en Vilafortuny, mi pequeño gran paraíso.

Aunque el hogar son las personas, no los sitios. 

Mi maravilloso pueblo.

Mi pueblo, es Cambrils, un municipio situado en Cataluña. Pertenece a la provincia de Tarragona, y a la comarca del Baix Camp.

Es lugar tranquilo y familiar. Me gusta mucho porque puedes ir con tranquilidad y sin preocupaciones, entre todos nos conocemos y eso te da la confianza que no hay en otras ciudades o pueblos.

Tiene un puerto magnifico y unas playas maravillosas donde en ellas puedes pasear, jugar, o simplemente disfrutar de unas buenas vistas. En una tarde perfecta puedes ir al faro, ver y escuchar a las gaviotas o el sonido de las bocinas de los barcos. Puedes pasear por el puerto, y visitar todo tipo de tiendas o también pasar un día estupendo en la playa.
 
Cambrils, es bonito tal y como está, y para mí, pocas cosas cambiaría.

Para mejorar todo esto, creo que podrían tener mejor cuidadas las calles centrales, aunque no sean tan importantes como las principales, para mejorar el trafico,  también me gustaría que no estuviera tan cerca de las petroquímicas de Tarragona, ya que afecta mucho al medio ambiente.

Espero que cuando crezca, y me haga anciana, pueda seguir viviendo en un sitio tan bonito y especial como lo es para mi ahora mi pueblo.

Cambrils, mi ciudad.

Cambrils, la ciudad en la que llevo viviendo desde hace casi 18 años. ¿Y qué puedo contar de ella?

Es una pequeña ciudad costera situada en la  comarca del Baix Camp, en la provincia de Tarragona. En ella residen alrededor de 34.000 habitantes. En mí opinión, creo que  Cambrils tiene una ventaja sobre otros pueblos y ciudades y esa ventaja es que no le falta casi nada. Tiene varios colegios e institutos, para la educación. Dispone de tres cuerpos de policía: Policía Local, Mossos d'Esquadra y Guardia Civil; tiene bomberos, CAP (Centro de Atención Primaria), también tiene cine, teatro, biblioteca y muchas cosas más y todo esto sin que los habitantes sufran el estrés de la gran ciudad, como, por ejemplo, en Tarragona y Barcelona.

Y todo este potencial que tiene Cambrils se puede demostrar con la llegada del verano, cuando la población se ha llegado a triplicar algunos años. Los turistas vienen a Cambrils principalmente por su buen clima, sus bonitas y refrescantes playas y su buena gastronomía.

Personalmente soy muy feliz viviendo en esta ciudad. Mi barrio es muy tranquilo, tengo un campo de fútbol a dos minutos de mi casa al que voy a jugar con amigos y vecinos. Mi instituto está a 15 minutos, puedo salir a pescar en barco y contemplar desde el mar mi ciudad. La gente de aquí tiene un carácter bastante símpatico, en verano amigos de País Vasco, Navarra, Rioja y Aragón nos encontramos en el paseo marítimo y pasamos muy buenos momentos.

La única modificación que haría de Cambrils sería suprimir el viento característico de aquí, que sopla con fuerza desde noviembre hasta mayo

En conclusión, me siento muy afortunado de vivir en Cambrils y espero que mi residencia aquí permanezca por muchos años más.

Mi tierra

El lugar donde considero que mis raíces han profundizado más es Cambrils, mi pueblo actual, a pesar de haber nacido y vivido durante mis primeros cinco años en un pequeño pueblo a orillas del Ebro, Ascó. Recuerdo algunos momentos vividos en Ascó pero en mi memoria abundan situaciones en Cambrils, y eso es lo que hace que sienta Cambrils como mi tierra.

Este pueblo de costa, pese a su multitud de gente en verano, en invierno es muy tranquilo. De este modo, Cambrils se adapta a todo ciudadano, o todo ciudadano se puede adaptar a Cambrils, dependiendo si prefieren la calma o el movimiento. Y esta característica no la poseen todos los pueblos.

Durante la estación del año más calurosa, el pueblo se llena de actividad: niños que corren por las calles, familias que van a comer a los restaurantes de delante del puerto, parejas que andan por el paseo marítimo, mujeres mayores que pasan la tarde bajo el sol en la playa… La mitad de los nombrados son turistas, pero vienen a Cambrils por voluntad propia, lo que quiere decir que adoran veranear en Cambrils.

Cuando los días se hacen más cortos, en cambio, la tranquilidad vuelve. Los turistas se van y aquí nos quedamos los residentes. Muchos se refugian en casa del frío húmedo y del viento de invierno, otros aprovechan para pasear y contemplar los pescadores recogiendo sus redes o el cielo con sus múltiples colores que aparecen en atardeceres otoñales.

Esta diferencia tan opuesta entre temporadas del año hace que la mayoría de los que residimos aquí nos encariñemos con el pueblo, ya que el tiempo determina nuestro estilo de vida, y de una u otra forma que nos apeguemos a aquí, a nuestra tierra.

En cualquier pueblo, cada peculiaridad de ese lugar viene dada, mayoritariamente, por los residentes; por tanto, mejorarla está en nuestras manos. En mi opinión, Cambrils necesitaría más establecimientos abiertos durante los días de invierno, para poder entrar en ellos y calentarnos durante nuestros fríos paseos al atardecer.

Mi pueblo

Muchas tarde de verano me gusta bajar a la playa para poder contemplar cómo el sol desciende lentamente. Esa tranquilidad que transmite el continuo sonido del oleaje al romper en la orilla y esa brisa marina que huele a sal. Al contrario de la imagen que muchos tendrán de un pueblo turístico en verano, de ese continuo rumor y sensación claustrofóbica, si resides en un pueblo así, sabes encontrar los momentos en los que la gente se dispersa porque el sol ya no les pone moreno. Son esos momentos los que me hacen sentir apegada a mi pueblo. Poseer la libertad de caminar por la arena cuando te apetece reflexionar, o cruzar las rocas hasta alcanzar el faro para ver cómo llegan los barcos pesqueros. Muy poca gente tiene el privilegio de poder presumir de un pueblo así.

Si paseas en invierno por las calles del paseo marítimo, no encontrarás fiesta ni multitudes, más bien verás cómo pasean los mayores del pueblo o alguna niñita cogida de la mano de su madre. Y podrás entrar en una pequeña pero acogedora cafetería que te resguardará del frío, no muy intenso, pero que a los habitantes de la costa, nos hace estremecer.

La verdad es que Cambrils, mi pueblo, enamora a todos los que alguna vez en la vida se cruzan en su camino. Pero aún estando enamorada de mi propio pueblo, cambiaría ciertas cosas para mejorarlo.
Todo aquel que haya vivido en Cambrils durante los últimos diez años recuerda las palmeras que cubrían la acera del paseo marítimo, sustituidas por un parquin cubierto de cemento. ¿Quién no daría cualquier cosa por recuperar esas maravillosas palmeras?

Pondría calles nuevas, tan bien cuidadas como si de una pasarela se  tratara. En Navidad, las luces cubrirían todo sobre nuestras cabezas, porque a todo el mundo le gusta sentir la ilusión de estas fechas ni que sólo se trate de un pequeño instante de felicidad.

Mi pueblo, es idílico tal y como es, pero nunca se debe dejar a un lado la ilusión de mejorarlo cada día.

Texto humanístico. Cambrils, mi pueblo

Cambrils, esta pequeña ciudad en la que llevo viviendo 14 años de mi vida, es una ciudad muy acogedora y familiar. Está situada en la zona costera de la provincia de Tarragona, aquí principalmente vivimos del turismo, ya que en verano la población de Cambrils casi se duplica. El problema está en que cuanto acaba la temporada de verano Cambrils se convierte en una ciudad sin alma, apenas, los fines de semana los habitantes de Cambrils tienen el coraje de salir de casa.
Aquí en Cambrils no todo es de color rosa, también hay muchos inconvenientes. Muchos ciudadanos están en el paro y algunos jóvenes ni siquiera intentan tener una formación para poder obtener un trabajo en el futuro. Creo, que este es el defecto más importante de Cambrils y deberíamos coger medidas para que esto no pasara.  Porque así tal vez podríamos incrementar nuevas actividades en invierno y tener más movimiento en la ciudad en estos meses de invierno.

Concluyendo, deberíamos todos movernos un poco por nuestro futuro, para poder fomentar el comercio del pueblo y así todos nos beneficiaríamos. 

Texto humanístico. Cambrils

Mejorar tu pueblo

Cambrils es mi ciudad, una ciudad situada en la provincia de Tarragona, con más de 30.000 habitantes, muy familiar, muy acogedora, realmente muy bonita, tiene su playa, su puerto,
sus casitas, su hermoso paisaje, los parques donde todos sus habitantes cuando son pequeños disfrutan de su infancia, y muchas otras cosas que destacan en esta ciudad. Yo he vivido aquí toda mi vida, y realmente estoy muy contenta de ser una ciudadana en Cambrils, además, la gente generalmente es muy agradable, los espacios públicos están bastante bien cuidados. Aun así, como todas las ciudades, tienen algún que otro defecto, uno de ellos es que no cuidamos el medioambiente, cosa que es bastante necesaria, aunque mucha gente sí que lo hace, pero necesitamos la ayuda de todos; eso podríamos solucionando simplemente pensando que no vivimos solos y que es necesaria la convivencia en un ambiente estable. 
Con eso, lo que intento decir es que si cada uno pusiera su granito de arena, todo cambiaría, a mejor. 
Y aunque parezca mentira, desde mi punto de vista no tengo ninguna queja sobre esta pequeña ciudad, para mí es el mejor sitio dónde vivir, no querría estar en otro, aquí tengo mi família, mis amigos, mi vida... y quiero que así siga siendo.

Cambrils es mi ciudad.

Cambrils es mi ciudad, estoy contento de vivir aquí , pero todo siempre se puede mejorar.
Para empezar, yo pondría un incentivo a cada persona que se dedicase a hacer crecer y a mejorar la ciudad. Es una utopía, pero las cosas irían mucho mejor y la gente no se dedicaría tanto a malmeter a los demás que convivimos aquí ni le prestarían tan poca importancia al cuidado y limpieza de esta pequeña ciudad. Las playas, por ejemplo siempre están sucias. Sobre todo en verano cuando los borrachos del norte de Europa desembarcan en nuestros puertos y se dedican a enterrar latas de cerveza en nuestra preciosa arena mediterránea.
Siguiendo por este camino, todas las personas que no trabajaran o no dedicasen una parte mínima de su tiempo a producir algún tipo de beneficio para la sociedad o paisaje tanto natural como urbano, no a holgazanear como muchos hacen, tendrían 6 meses para disfrutar, visitar, pasear… por nuestra bonita ciudad. Cuando estos seis meses se acaban, Cambrils les cierra la puerta y les dice hasta nunca. ¡Ojo! Con esto no me refiero a trabajar 12 horas diarias con contrato, sino mantener un mínimo de respeto y cuidado por el pueblo.
Otro problema es la pésima gestión de los recursos económicos que destinan al disfrute de los  ciudadanos. Ahí va un ejemplo.  Los sentimientos y la pasión por el futbol por aquí son muy fuertes, la escuela de fútbol de Cambrils tiene un gran éxito: más de 500 niños están apuntados tanto en futbol 11 como en futbol sala. Con esto me dirijo a los que nos gobiernan: En vez de gastaros el dinero en vuestro interés propio o en conceder grandes terrenos a precios escandalosamente bajos a multinacionales o supermercados, dedicaos a conseguir crecer la ilusión de los niños con el deporte o otras actividad lúdicas que proporcionan salud, vitalidad o cultura a nuestras próximas generaciones. Aplicando estos métodos conseguiremos que nuestros jóvenes se motiven con un balón, un libro… y no con un cigarrillo o cosas peores.

Si educamos así a toda la población mi pueblo será aún mejor y mi deseada utopía se hará realidad.

¿Qué es lo me hace sentirme apegado a mi tierra? ¿Qué podría hacer para mejorarla?

"Peaceful Valley" de Mark Keathley
A veces, las personas soñamos con un mundo idílico, un paraíso. Para algunos, el paraíso es una sala llena de videojuegos. Para otros, es un mundo futurista con coches voladores. Para mí, es un lugar tranquilo que se encuentre cerca de las grandes ciudades. Por eso, Vilafortuny es perfecto para mí.

Mi casa se encuentra en Vilafortuny, un lugar muy tranquilo y siempre soleado. Lo bueno de no vivir en una ciudad es que he crecido con la felicidad de salir de casa y tener un parque en la esquina. Múltiples veces he salido sola a altas horas de la noche y nunca me ha pasado nada, porque es un lugar seguro. He corrido por alegres y limpias calles con mis amigos. La sencillez de Vilafortuny es perfecta. Además de tranquilo, limpio y seguro, está entre la costa y las montañas. Cuando miro desde mi terraza, veo el mar, y, cada mañana de camino al instituto, veo las montañas aladas en el horizonte. Sería perfecto si estuvieran tan cerca como parecen, ¿no crees?

Por otro lado, si no tienes un método de transporte, la lista de cosas que puedes hacer se acorta mucho. A medida que vas creciendo y tus intereses cambian, necesitas moverte a otras ciudades, y la belleza de Vilafortuny debe quedarse atrás para dar paso a lo práctico. Necesitas tiendas, entretenimiento, lugares donde festejar... 

Sería genial, pues, que tuviéramos todo eso: además de belleza, practicidad. Por lo tanto, Vilafortuny es un sitio ideal para vivir, siempre y cuando tengas un método de transporte propio.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Texto humanistico

COMO MEJORAR MÍ PUEBLO:
Lo primero que deberíamos hacer los habitantes del pueblo, como humanos que somos, debería ser, aprender a cuidar más lo que pertenece a todo el pueblo, como los parques, los animales, los terrenos verdes, las plantas... Eso quiere decir cuidar el medio ambiente, cuidarnos entre habitantes, ayudarnos, entre otras cosas.
Hay gente que quiere formarse y no tiene los recursos para hacerlo. A esta gente se la debe apoyar, ya que ella será el futuro de nuestro pueblo, la gente que lo sacará hacia delante. No se debería malgastar el dinero en hacer infraestructuras que luego nadie utilice, porque no hay dinero, ni gente formada por la falta de dinero para formarse, o simplemente porque no se han sentido apoyados moralmente y no han seguido hacia delante con sus estudios.
Por otra parte, entre todos los habitantes del pueblo, tenemos que poner un poco de nosotros y cuidar, arreglar y mimar nuestro pueblo, no maltratando el paisaje vegetal. Si hay papeles o suciedad en el suelo y la vemos debemos recogerla, recoger los excrementos de nuestros animales de compañía...

Por eso, con estos dos ejemplos, aunque hay muchos, se ve que si queremos entre todos podemos mejorar nuestro pueblo poniendo un poco de nuestra parte. 

Texto humanístico. Cambrils, mi pueblo.


Cambrils es una ciudad pequeñita, situada en la provincia de Tarragona en la zona costera, popularmente se cree que es un pueblo, pero no, Cambrils es una ciudad, ya que tiene mas de 30.000 habitantes.
Es un sitio muy acogedor y familiar, fomenta el turismo en familia en verano y recoge a jóvenes ''cambrilencs'' en invierno.
 Los veranos en Cambrils son muy pero que muy estresantes, hay muchísima gente por el famoso paseo marítimo, el cual tiene una parte de playa, y otra de puerto, tiene su zona de pescadores también, y en verano está siempre repleta de visitantes de todo el mundo, mayoritariamente familias y grupos de amigos que buscan tranquilidad en Cambrils y fiesta en Salou, y eso es algo que a la gente que vive aquí todo el año, no le gusta mucho, menos a los hosteleros, que están encaqntados con el turismo de verano.
En invierno, en cambio, es todo muy diferente, no hay apenas turismo y muy poquita gente paseando y disfrutando de nuestra pequeña ciudad.
Los fines de semana cambia un poquito la cosa, las familias salen por la mañana a dar un paseo, a dar una vuelta en bici o a tomar algo, las terrazas del paseo, algunas veces se llenan y parece que todo vuelva a ser como en verano, pero a la que llega el lunes otra vez, Cambrils vuelve a estar muerto.
Por otra parte, se fomenta mucho el deporte:  hay equipos de baloncesto, fútbol, balonmano, natación, hoquei, ajedrez, pin-pón... y los que ahora no se me ocurren, pero todos ellos forman una gran familia deportiva en Cambrils y estamos muy orgullosos de ello.

En conclusión, Cambrils es una ciudad familiar y acogedora, donde lo mejor que se puede hacer es pasear por el paseo e ir a la playa en verano, y salir a tomar algo a una terracita caliente y jugar a algún deporte en invierno, siempre con la alegria pecualiar de la gante de cambrils, y con una familiaridad innata.

AGRANDA EL TEXTO