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2017 Naturalezas muertas
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martes, 21 de febrero de 2017
lunes, 14 de noviembre de 2016
domingo, 22 de mayo de 2016
Descripción de Poncia y Bernarda
Al empezar el libro, es normal pensar que Bernarda y Poncia tienen una buena relación, por el simple motivo que a pesar de ser una criada, la llama siempre por su nombre, a diferencia de la otra mujer, la cual nunca desvela su nombre.
Pero resulta ser un tanto engañosa, ya que a medida que vamos leyendo, nos damos cuenta de que no hay ninguna correspondencia afectuosa ni ningún trato preferencial en comparación con la otra criada. Meramente es un ascenso jerárquico, que viene de los 30 años que Poncia lleva trabajando para ella.
Aún así, Bernarda actúa extrañamente con ella, por una parte, le da mucha importancia, ya que tanto tiempo viviendo en la misma casa, crea un vínculo en el cual son compartidos muchos de los secretos de la familia, y Bernarda no estaba dispuesta a que nadie más conociera los problemas que vivían.
Es decir, no se descuidaba de ella, pero no por ningún tipo de sentimiento de afecto que sintiera, sino para que se mantuviera siempre callada, y más en aquella sociedad.
Pero por otra parte, Bernarda humillaba y degradaba siempre a la criada. Tan solo hacía falta ver que la llamaba “la Poncia”, dando a ver un trato despectivo y burlón.
Una relación en la cual se nota la diferencia de la clase social en la que están situadas las dos mujeres, y que se consume por la envidia y la ira.
Pero resulta ser un tanto engañosa, ya que a medida que vamos leyendo, nos damos cuenta de que no hay ninguna correspondencia afectuosa ni ningún trato preferencial en comparación con la otra criada. Meramente es un ascenso jerárquico, que viene de los 30 años que Poncia lleva trabajando para ella.
Aún así, Bernarda actúa extrañamente con ella, por una parte, le da mucha importancia, ya que tanto tiempo viviendo en la misma casa, crea un vínculo en el cual son compartidos muchos de los secretos de la familia, y Bernarda no estaba dispuesta a que nadie más conociera los problemas que vivían.
Es decir, no se descuidaba de ella, pero no por ningún tipo de sentimiento de afecto que sintiera, sino para que se mantuviera siempre callada, y más en aquella sociedad.
Pero por otra parte, Bernarda humillaba y degradaba siempre a la criada. Tan solo hacía falta ver que la llamaba “la Poncia”, dando a ver un trato despectivo y burlón.
Una relación en la cual se nota la diferencia de la clase social en la que están situadas las dos mujeres, y que se consume por la envidia y la ira.
Una estructura familiar en entredicho, texto argumentativo.
Des de un principio, podemos ver como el personaje de Bernarda, intenta mantener una imagen de la familia, que componen ella y sus hijas, que realmente no es la verdadera.
En todo momento mantiene a sus hijas firmes, pensando que esa es la manera adecuada de educarlas. Demostrando con sus actos, su autoritarismo, por ejemplo, con frases como: “A tu edad no se habla delante de las personas mayores.” o “Si quieres llorar te metes debajo de la cama.”.
Lo que vemos de ella, es que quiere mostrar una estructura familiar a los vecinos, al pueblo, y en general, al mundo, que no es la misma que la que viven todas y cada una de las hermanas, es decir, que Bernarda nos deja ver su gran dependencia por la opinión de los demás.
Profundizando más en la familia, la relación entre las hermanas podría decirse que no es tan mala, aunque no todas se llevan bien. Normalmente, la hermana mayor suele ser muy importante, ya que es la que da ejemplo a las demás, la que las cuida cuando es necesario, y la que les aconseja gracias a su experiencia. Pero en esta historia, es todo lo contrario.
Angustias, la mayor, es odiada y envidiada por todas sus hermanas, por culpa del dinero que únicamente ella posee, y también por el hecho de que solo ella mantiene una relación con un hombre, a diferencia de las demás hermanas, que están solas y desilusionadas, pensando que ningún joven podrá aparecer en sus vidas.
Después, está el odio y los celos entre las hermanas Martirio y Adela, que por culpa de un hombre, tiran a bordo su amistad, deteriorando aún más la estructura familiar.
Finalmente, Magdalena y Adela por un lado, y Martirio y Amelia por el otro, son las únicas que mantienen una relación de afecto la una con la otra y las que aportan un rayo de luz al futuro de la familia, que por el momento está envuelta de odio y tristeza.
Todo este desequilibrio que se vive en las cuatro paredes de la casa, puede ser causado por el simple motivo de no haber una referencia masculina en la familia, cosa que le otorga todo el poder a Bernarda, y que probablemente se le subió a la cabeza.
Todo empezó con la muerte de su marido, a partir de ahí todo se puso más difícil. Bernarda, pasó a tener el poder sobre todas sus hijas, y se volvió una persona amarga y fría que de alguna manera, intentó ahogar sus penas o su dolor, quitando y privando a sus hijas de la libertad y del derecho de poder salir con un hombre, condenadas a vivir una vida de luto encerradas en casa, sin ningún tipo de felicidad ni alegría.
Pero muchas veces, cuanto más prohibida es una cosa, más ganas nos dan de hacerla, y creo que justamente es eso lo que hundió a la familia de Bernarda. Cada una de sus hijas quería ser libre, quería escapar de aquella casa, quería vestirse de mil colores diferentes y alegres mientras cantaba alguna canción que hiciera mover el cuerpo, y sobretodo, todas querían encontrar el amor, dejar de lado el luto que siempre habían estado arrastrando y poder llegar a casarse algún día.
Pero ninguna de las hermanas se atrevía a vivir esa vida que tanto deseaban, todas seguían las órdenes de Bernarda. Menos una.
Adela, quizás por ser la más joven y la más inocente, fue la única que se armó de valor y cambio las reglas de la casa. Decidió vestirse de colores, decidió sonreír y ser feliz, y sobretodo, decidió entregar su corazón a un hombre, por muy mal visto que estuviera, no tuvo miedo de nadie, simplemente siguió su instinto, y nunca se dejó influenciar.
Pero Bernarda no estaba dispuesta a aceptar eso, no iba a dejar que sus hijas arruinaran la imagen que tanto tiempo llevaba teniendo aquella familia. No quería que ninguna de las vecinas cotilleara y hablara de los rumores y el mal de amores que vivan en esa casa.
Asique nunca dejó que aquel desequilibrio familiar traspasara las cuatro paredes en las que vivían. Impuso unas reglas e implantó el miedo entre cada una de sus hijas y en todo el vecindario, el cual no se atrevía a hablar de ellas.
Además no quería creerse nunca todos los problemas que pasaban entre las hermanas, especialmente la infidelidad que estaba surgiendo entre Adela y el futuro esposo de Angustias. Simplemente pensó que ignorar todo aquello que no era de su agrado, sería la solución.
Y al principio sí que lo era, por muchos problemas que hubieran, la familia seguía unida.
Hasta que empezaron los celos, y la envidia, pero aun así Bernarda nunca quiso darse cuenta de lo que estaba pasando en la vida de sus hijas.
Y entonces ocurrió lo inesperado, lo que acabo de desequilibrar a aquella familia, el suicidio de Adela. Aquello arruinaría a la familia, la gente hablaría por los codos y criticaría a voces los actos impuros de las jóvenes y su madre. Era algo que Bernarda no podía soportar, y como de costumbre, volvió a no querer creerse la realidad, e ignorar lo sucedido.
Y aunque fuera inconscientemente, Adela, al marcharse, acabó de hundir por completo la estructura familiar, y eso era algo que necesitaban todas las hermanas, un cambio.
En todo momento mantiene a sus hijas firmes, pensando que esa es la manera adecuada de educarlas. Demostrando con sus actos, su autoritarismo, por ejemplo, con frases como: “A tu edad no se habla delante de las personas mayores.” o “Si quieres llorar te metes debajo de la cama.”.
Lo que vemos de ella, es que quiere mostrar una estructura familiar a los vecinos, al pueblo, y en general, al mundo, que no es la misma que la que viven todas y cada una de las hermanas, es decir, que Bernarda nos deja ver su gran dependencia por la opinión de los demás.
Profundizando más en la familia, la relación entre las hermanas podría decirse que no es tan mala, aunque no todas se llevan bien. Normalmente, la hermana mayor suele ser muy importante, ya que es la que da ejemplo a las demás, la que las cuida cuando es necesario, y la que les aconseja gracias a su experiencia. Pero en esta historia, es todo lo contrario.
Angustias, la mayor, es odiada y envidiada por todas sus hermanas, por culpa del dinero que únicamente ella posee, y también por el hecho de que solo ella mantiene una relación con un hombre, a diferencia de las demás hermanas, que están solas y desilusionadas, pensando que ningún joven podrá aparecer en sus vidas.
Después, está el odio y los celos entre las hermanas Martirio y Adela, que por culpa de un hombre, tiran a bordo su amistad, deteriorando aún más la estructura familiar.
Finalmente, Magdalena y Adela por un lado, y Martirio y Amelia por el otro, son las únicas que mantienen una relación de afecto la una con la otra y las que aportan un rayo de luz al futuro de la familia, que por el momento está envuelta de odio y tristeza.
Todo este desequilibrio que se vive en las cuatro paredes de la casa, puede ser causado por el simple motivo de no haber una referencia masculina en la familia, cosa que le otorga todo el poder a Bernarda, y que probablemente se le subió a la cabeza.
Todo empezó con la muerte de su marido, a partir de ahí todo se puso más difícil. Bernarda, pasó a tener el poder sobre todas sus hijas, y se volvió una persona amarga y fría que de alguna manera, intentó ahogar sus penas o su dolor, quitando y privando a sus hijas de la libertad y del derecho de poder salir con un hombre, condenadas a vivir una vida de luto encerradas en casa, sin ningún tipo de felicidad ni alegría.
Pero muchas veces, cuanto más prohibida es una cosa, más ganas nos dan de hacerla, y creo que justamente es eso lo que hundió a la familia de Bernarda. Cada una de sus hijas quería ser libre, quería escapar de aquella casa, quería vestirse de mil colores diferentes y alegres mientras cantaba alguna canción que hiciera mover el cuerpo, y sobretodo, todas querían encontrar el amor, dejar de lado el luto que siempre habían estado arrastrando y poder llegar a casarse algún día.
Pero ninguna de las hermanas se atrevía a vivir esa vida que tanto deseaban, todas seguían las órdenes de Bernarda. Menos una.
Adela, quizás por ser la más joven y la más inocente, fue la única que se armó de valor y cambio las reglas de la casa. Decidió vestirse de colores, decidió sonreír y ser feliz, y sobretodo, decidió entregar su corazón a un hombre, por muy mal visto que estuviera, no tuvo miedo de nadie, simplemente siguió su instinto, y nunca se dejó influenciar.
Pero Bernarda no estaba dispuesta a aceptar eso, no iba a dejar que sus hijas arruinaran la imagen que tanto tiempo llevaba teniendo aquella familia. No quería que ninguna de las vecinas cotilleara y hablara de los rumores y el mal de amores que vivan en esa casa.
Asique nunca dejó que aquel desequilibrio familiar traspasara las cuatro paredes en las que vivían. Impuso unas reglas e implantó el miedo entre cada una de sus hijas y en todo el vecindario, el cual no se atrevía a hablar de ellas.
Además no quería creerse nunca todos los problemas que pasaban entre las hermanas, especialmente la infidelidad que estaba surgiendo entre Adela y el futuro esposo de Angustias. Simplemente pensó que ignorar todo aquello que no era de su agrado, sería la solución.
Y al principio sí que lo era, por muchos problemas que hubieran, la familia seguía unida.
Hasta que empezaron los celos, y la envidia, pero aun así Bernarda nunca quiso darse cuenta de lo que estaba pasando en la vida de sus hijas.
Y entonces ocurrió lo inesperado, lo que acabo de desequilibrar a aquella familia, el suicidio de Adela. Aquello arruinaría a la familia, la gente hablaría por los codos y criticaría a voces los actos impuros de las jóvenes y su madre. Era algo que Bernarda no podía soportar, y como de costumbre, volvió a no querer creerse la realidad, e ignorar lo sucedido.
Y aunque fuera inconscientemente, Adela, al marcharse, acabó de hundir por completo la estructura familiar, y eso era algo que necesitaban todas las hermanas, un cambio.
viernes, 29 de abril de 2016
Narración acto 3
Se encontraron Prudencia y Bernarda, las cuales decidieron entablar conversación, ya que no se veían nunca. El tema principal fue el marido y la hija de Prudencia, de los cuales no habló muy bien, y le contó a Bernarda que el lugar en el que se refugiaba era la iglesia, allí nadie la molestaba.
De repente se escuchó el ruido de un caballo que tenían, y cambiaron de tema.
Seguidamente intervino Poncia alterada, que también había escuchado al caballo, y se unió a la conversación, junto a Angustias, Amelia, y Magdalena .
Pero la conversación cogió un rumbo diferente, y empezaron a hablar sobre el casamiento de Angustias, y Pepe, el cual vendría a pedir su mano dentro de tres días. Angustias enseñó el anillo de perlas que le regaló su futuro marido y aprovecho el momento para sentirse la protagonista entre todas sus hermanas. Cuando ya empezó a hacerse tarde, y el sonido de las campanas confirmaron la hora, y Prudencia decidió irse a dormir, y se despidió de las demás.
Todas las hermanas junto a Bernarda, se levantaron de la mesa, y por un momento, Adela intentó escaparse hacia el portón a solas, pero Amelia y Martirio optaron por acompañarla, cosa que no le hizo nada de gracia a Adela – había un secreto en aquel portón-.
Mientras, Bernarda y Angustias se quedaron hablando, sobre el problema que hubo con Martirio la anterior noche. Pero la futura esposa, se negó a perdonar a su hermana.
Seguidamente, se pusieron a hablar de cómo iba la relación con Pepe, y Angustias explicó que creía que le ocultaba cosas, y que no se sentía lo contenta que debería de estar. Pero Bernarda la obligó a no preguntar nada, para que no llorara más.
De repente intervinieron Adela, Martirio y Amelia, que ya habían vuelto de su paseo nocturno. Y entonces Angustias decidió irse a dormir ya que Pepe no venía.
Finalmente todas decidieron irse a dormir también, y se quedaron a solas Bernarda y Poncia, que se pusieron a hablar sobre cómo estaba educando Bernarda a sus hijas, y sobre la poca libertad que tenían. Hasta que Bernarda se cansó y se fue a dormir.
Adela se escapó de nuevo por el portón, pero Maritirio decidió que no se saldría con la suya, y la siguió, despertando a sus hermanas y a su madre, Adela al verse delante de aquella situación, descubierto su amor por Pepe, el futuro marido de su hermana, decidió suicidarse.
Biografía de Martirio
Martirio, es un personaje principal en la obra, y la cuarta hija de Bernarda.
En el pasado, su madre, canceló la boda que iba a ser entre Martirio y Enrique Humanas, a partir de ese momento, la cuarta hija empezó a ser controlada por los celos hacia su hermana Angustias, la cual tenía a un hombre para ella.
En la película podemos ver que es la más fea de todas las hermanas, y a la vez, la que más sufrimiento lleva aguantando, junto a la falta de libertad que Bernarda le daba.
En su carácter, predomina el auto rechazo y la baja autoestima, sin olvidarnos de la facilidad con la que suelta amenazas.
Martirio piensa que no debe acercarse a ningún hombre ya que Dios los ha apartado de ella, y su destino es estar sola y seguir con ese odio hacía ellos.
En relación con sus hermanas, con la única que se lleva bien es con Amelia, con todas las demás existe una relación de odio y envidia, especialmente con Angustias.
En los diálogos en los que aparece Martirio demuestra lo poco que soporta a Bernarda, por aquel acto que hizo llevarla a ella una vida de tristeza y sufrimiento.
Además nunca deja de cuestionar su pasado y pensar en el mundo de posibilidades que podría haber, es decir, fantasear.
Elaborar un relato
Pepín Bello fue siempre el único de los ocho hermanos que parecía que vivía en otro mundo. Nunca se comportaba como ellos, era un chico tranquilo y muy pacifico, al contrario que los demás.
En su familia pasaba bastante desapercibido, incluso había veces en las que sentía que era invisible, ya que sus padres no paraban a escucharle.
Su sueño, era ser fotógrafo, y todo venia porque su buena memoria no le era suficiente para recordar todos las cosas que veía o le gustaban, él quería asegurarse de poder volver a revivir a la perfección esos momentos, cosa que podría hacer con las fotografías.
Pero para su desgracia no fue así, sus padres no quisieron que Pepín se dedicara a las Bellas Artes, pensaban que nunca se ganaría bien la vida.
Le obligaron a estudiar medicina, no le dejaron escoger, hasta le consiguieron una esposa para que se casara y tuviera hijos.
Podría decirse que le planificaron la vida entera, y así fue tal y como fue. Años después, Pepín ya era médico y estaba casado, como quisieron sus padres.
Pero aun así, una vez a la semana, conseguía escaparse para ver la puesta de sol, o mejor dicho, fotografiarla, como él siempre quiso, aunque eso fue un secreto.
Biografía de Pepín Bello
Pepín Bello ha sido un icono de la literatura española contemporánea de toda la historia. Hijo de un buen pintor aficionado y una madre de una gran belleza y simpatía, cosa que podría decirse que Pepín heredó.
Era un hombre feliz y alegre, con un don para hacer amigos que le sirvió de mucho.
Así conoció a Lorca, Buñuel y Dalí, en la Residencia de Estudiantes.
A todos les gustaba ir a Toledo y pasear por las calles y bares, especialmente a Pepín, que era un buen bebedor.
No se casó, quizás el amor no era lo más importante para él, ya que tan solo tuvo algunas novias guapas y graciosas pero que no duraban demasiado, aun así, Pepín disfrutaba felizmente de su soltería.
Todo se volvió más triste a partir de la Guerra Civil, en la cual paso mucha hambre y frio, y su vida cambio totalmente. Nunca fue rojo ni franquista, fue un demócrata liberal que en ese momento era algo desconocido en aquel mundo.
Pero a pesar de todo por lo que tuvo que pasar, Pepín fue siempre una persona valiente y positiva, y que no le gustaba depender de nadie, ya que a sus 103 años, él era capaz de vivir por sí solo, sin ayuda de nadie, aunque tenía el apoyo de su sobrina Tota, la cual siempre estuvo a su lado, hasta su muerte.
Y aunque por dentro tuviera una tristeza inmensa, Pepín Bello nunca dejó de sonreír.
Descripción de mi Sinsombrero
Estamos acostumbrados a no reconocer el esfuerzo de las personas, tan solo nos interesa el resultado, y no vemos más allá. Por eso, voy a utilizar esta descripción para no dejar en el olvido a una persona que inconscientemente fue importante para mí, y en su momento no lo valoré.
Me refiero a una profesora que tuve en el colegio, una chica joven y morena, de buen corazón, con la cual me tocó pasar gran parte de mis días.
Me gustaba como explicaba, y también como repetía las cosas que no entendíamos todas las veces que hicieran falta.
Aunque a veces no la soportaba, incluso llegué a desear no verla más. No me gustaba como nos hacía esforzarnos más de lo necesario repitiendo “ya me lo agradeceréis”.
Pensé que nunca lo haría, pero después de unos años, me doy cuenta del gran esfuerzo que hizo, y que nunca le agradecí.
Era, y no tengo ninguna duda de que aún es, una persona maravillosa, que sigue dando clases y ayudando todo lo posible.
Mi vida no sería lo mismo sin sus explicaciones, y quizás no hubiera sido capaz de llegar al instituto con la seguridad que tuve, o mejor dicho, que ella me dio.
viernes, 5 de febrero de 2016
viernes, 8 de mayo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
Relato de ficción de Maria da Visitaçao
Mi personaje es Maria da
Visitaçao.
Después de que Herbal le regalara aquel lápiz de carpintero, el cual llevaba una larguísima historia detrás, Maria, empezó a llevarse muy bien con él, y se dio cuenta de que había ganado una persona de confianza para siempre, y en esos tiempos, eso era un gran apoyo.
Maria siguió trabajando en el club de Manila durante mucho tiempo, siguió abriéndose de piernas y bebiendo cervezas para poder seguir adelante.
Su día a día consistía en eso, en ir a la cama con cualquier hombre que se presentara con ganas de evadirse de la realidad, y ella era la que los ayudaba a hacerlo.
Un día cuando estaba hablando con Herbal, mientras dejaba que el cigarrillo la consumiera lentamente, entro un hombre encantador.
Maria había visto pocos hombres tan apuestos, ya que los clientes habituales no eran muy agradables de ver.
Ella no sabía lo que era el deseo por otra persona, desconocía lo que era el amor, la pasión, el querer. Pero en cuanto lo vio, se le iluminó la cara.
Aquel hombre tendría unos 25 años, tenía una mirada fría pero cautivadora, era alto y con una buena percha.
Maria no paraba de preguntarse a sí misma el motivo por el cual un hombre como él, estaba en un lugar como ese.
Manila atendió al hombre y le dio una habitación donde pasaría el rato con Maria, la cual estaba nerviosa, ya que nunca le había importado su imagen cuando lo hacía con otros hombres, pero con este, antes de ir a la habitación, salió corriendo al baño para arreglarse el maquillaje.
No se reconocía a ella misma, ¿Por qué hago esto? Se repetía constantemente en su cabeza, es un hombre como cualquier otro, ¿no?
Pero ella sabía que no.
Cuando fue a la habitación, el hombre la alago nada más entrar, y ella se sonrojo.
Estuvieron una hora entre postura y postura, y hablando sobre su vida, cosa que ella nunca había hecho, y según Manila, no era necesario.
Cuando acabó la hora, Maria sentía que quería más de él, y él, por alguna remota casualidad, también quería más de ella. Él le prometió que volvería la semana que viene, y ella asintió mientras sonreía con la sonrisa más bonita que él había visto.
Pero antes de irse, Maria se armó de valor y le pregunto, ¿Pero cómo ha llegado a parar un hombre tan encantador como tú, aquí? Si podrías tener a cualquier mujer, y hacerle el amor locamente, que seguro que está mejor que estos polvos exprés.
Y él le respondió, mientras se marchaba para volver la semana que viene, si, el sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía, es una de las mejores.
jueves, 4 de diciembre de 2014
jueves, 20 de noviembre de 2014
viernes, 26 de septiembre de 2014
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