La riega
y espera el buen tiempo,
Espera
la llegada de la cosecha,
Pero
no recoge sus frutos,
Porque
cuando sembró,
No plantó nada.
Laia
pregunta:
¿tú eres así?
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Rubén me dijo que tenía una sorpresa para mí. Me vino a buscar a mi casa con la moto, me tapó los ojos y me dijo que me agarrara bien fuerte, yo no sabía dónde me llevaba ni por qué me llevaba, solo éramos amigos, nada más. Estuvimos subidos a la moto como 10 minutos y cuando el motor paró y él se bajó de la moto me ayudó a bajar, me dijo que no me quitara las vendas y yo no lo hice. Hacia una brisa suave pero fría, ya que estábamos en invierno. Bajeé unas escaleritas y de repente se me puso detrás de mí y me quitó las vendas, delante de mí se expandía el mar Mediterráneo seguido de sus olas que chocaban con las rocas que tenía delante y una bonita puesta de sol que se escondía entre las montañas lejanas, pero que iluminaba como nunca lo había hecho. Entonces le pregunté:
