2017 Las bicicletas son para el verano

2017 Presente, pasado y futuro

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2017 Naturalezas muertas

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lunes, 14 de noviembre de 2016

ANTOLOGÍA POÉTICA

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sábado, 30 de abril de 2016

Relato Pepín Bello

Relato Pepín Bello

Pepín Bello siempre fue un chico muy simpático y lleno de entusiasmo en todo el

cuerpo. Desde joven se le veían las ganas de llegar a ser alguien en la vida, alguien

importante, alguien que pudiese cambiar vidas y la forma de pensar la gente, a crecer

en un entorno tan familiar y cálido eso creó un carácter luchador y fuerte y quiso llegar

a ser presidente para hacerse cargo del país y mejorar todas las injusticias que sufría

el pueblo, pero más cercanamente su familia, que eran de clase media. Sus padres

lucharon mucho por la educación de su hijo para que se culturizase igual que lo había

hecho toda su familia, y para ello le sumergieron a muchísimo estrés el cual le hizo

perderse muchos momentos importantes de su infancia ya que se pasaba todas las

tardes estudiando en vez de salir con sus amigos, e incluso amigas, a pesar de ello

seguía siendo una persona positiva y cuando cumplió la mayoría de edad se sintió lo

suficientemente libre como para marchar del país a explorar diferentes emociones

cosa que le ayudo a culturizarse más y llegar a ser la clase de persona que fue.

Jose Bello Lasierra

José Bello Lasierra, también conocido como Pepín Bello nacido en Huesca, Aragón

el 13 de mayo de 1904 y murió el 11 de enero de 2008 en Madrid, este fue un gran

escritor e intelectual español durante el siglo XX, caracterizado por unas ideología y

corriente políticos fuera del ámbito legal.

Fue el último testigo vivo de los famosos amigos de la Residencia de Estudiantes de

Madrid, entre los que se encontraban muchos miembros de la generación del 27 como

Lorca, Dalí, Alberti y Buñuel, de quienes fue un íntimo amigo y con los que mantuvo

relación durante toda la vida de estos. Con Federico García Lorca compartió

habitación durante algunos meses de cursos sucesivos en la mencionada Residencia

de Estudiantes. Pepín Bello es conocido como «el fotógrafo de la generación del 27»,

por haber realizado la gran mayoría de las fotos que se conservan de aquel momento,

tanto durante el periodo en que convivieron en Madrid como de los encuentros que

tuvieron en lugar durante el final de la década de 1920 y el comienzo de la guerra civil

en 1936.

Él era el hijo de un ingeniero Severino Bello Poëysuan, se relacionó desde su infancia

con personajes de la talla de Joaquín Costa, Ramón y Cajal y Francisco Giner de los

Ríos, de quien su padre era muy amigo. Ingresó en la Residencia de Estudiantes a los

once años. Estudió medicina y durante la República desempeñó diferentes cargos

oficiales. Si bien ya antes de la introducción de la II República había desempeñado

cargos de relevancia durante el desarrollo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla,

ciudad a la que llegó en 1927 y en la que permaneció hasta 1936. En Sevilla conoció y

llegó a ser muy amigo de Ignacio Sánchez Mejías, el mítico torero de la generación del

27 fallecido durante una corrida de toros y a quien García Lorca habría de dedicar una

de sus obras cumbre: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. También en Sevilla fue uno

de los organizadores del homenaje a Góngora en el Ateneo.

Enrique Vila-Matas se refirió a él como «el arquetipo genial del artista hispano sin

obras». Su actividad profesional ha estado alejada de la actividad cultural propiamente

dicha, aunque ha mantenido contactos con muchos de los amigos hechos en la

Residencia como con Rafael Alberti.

Durante la Guerra civil española subsistió en Madrid, y tras ella fue consejero de la

Hidroeléctrica de Huesca. Tuvo diferentes negocios no muy afortunados: una fábrica

de peletería en Burgos, ciudad en la que decía haber vivido en soledad durante 15

años, y luego un negocio de motocine en Madrid, con Antonio Garrigues Díaz-

Cañabate, que también fracasó; después se jubiló.

Le concedieron la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 2004. Murió el 11 de

enero de 2008 a los 103 años.

Narración

Narración 5 puntos

La acción se desarrolla en una casa típica andaluza, de paredes blancas y muros

gruesos. Esta casa está situada en un pueblo típico andaluz de la España de

Al principio del acto, todas están sentadas comiendo, todas menos Prudencia que está

sentada en una silla más alejada. Bernarda y Prudencia están hablando sobre sus

temas de incumbencia y Bernarda le pregunta a prdencia por su marido mientras la

invita a comer. Prudencia acepta la invitación, y le explica que está enfadada con sus

hermanos por la herencia y no sale mucho a la calle a causa del enfado. Entonces

Bernarda le pregunta por su hija y Prudencia le cuenta que está enfadada con su hija

por contestarle. Bernarda y Prudencia empiezan a hablar de la boda de Angustias, y

Prudencia le pide que le enseñe el anillo de compromiso y le pregunta a Angustias por

Cuando Prudencia se va, Adela sale al portón acompañada de Amelia y Martirio.

Magdalena se queda sentada medio dormida en una silla, Angustias recoge la mesa y

Bernarda que está allí, le dice a Angustias que hable con Martirio, por lo que había

ocurrido con el retrato. Bernarda le pregunta que si esta noche va a ir Pepe a verla a lo

que Angustias contesta negativamente, porque éste se va con su madre a la capital.

Entran las otras tres hermanas y Bernarda les manda acostarse.

La Criada y la Poncia se quedan hablando del lío con el Romano. Se quedan

criticando la mala actuación de Bernarda. Saben que es tan orgullosa que ella misma

se pone una venda en los ojos, y las dos están de acuerdo en que les gustaría dejar la

casa, pero no pueden. Cuando las dos criadas se iban a retirar a sus alcobas, Adela

sale de su cuarto diciendo que la sed la a despertado. Adela sale sigilosamente y

desaparece por la puerta del corral. A su vez se levanta Martirio, la cual sale a buscar

a Adela para detenerla en sus intenciones, pero se cruza con Maria Josefa, su abuela.

Ésta, se haya en el patio cantando a una ovejita que se encuentra entre sus brazos,

cantándole como si fuera su hijo e insultando y burlándose de Bernarda y Magdalena.

Le dice al corderito entre cánticos que se quiere marchar muy lejos, que la puerta se

abrirá y se irá a la playa a casarse. Entonces ve a Martirio, y después de burlarse de

ella, le pide que le ayude a escapar, pero Martirio, tomándola por loca, la manda a la

cama. En ese momento Martirio empieza a decir el nombre de Adela en voz baja, y

esta sale del granero un poco despeinada y las dos comienzan a discutir. Adela y

Martirio discuten sobre a quien de ellas dos le pertenece Pepe.

Martirio le quiere y haría lo que fuera por tenerlo, pero es Adela quien lo tiene y eso a

Martirio le come por dentro y decide que si no es ella quien lo posea, que tampoco

será Adela, y en ese momento levanta la voz llamando a su madre. En ese momento

salen Bernarda y las demás hermanas. Martirio le dice a Bernarda que Adela está con

Pepe en el pajar, por lo que Bernarda comienza a gritarle. Angustias esta desolada por

lo que ha hecho su hermana y Bernarda coge una escopeta y dispara contra Pepe.

En ese momento, después de oír el tiro, Adela pensando que le había alcanzado sale

corriendo y se encierra en su cuarto. Cuando la Poncia consigue entrar, descubre que

Al final, cuando Bernarda descubre que Adela está muerta, empieza a gritar: “¡Mi hija a

muerto virgen! ¡Nadie diga nada!” Bernarda no quiere que en el pueblo se entere nadie

de cómo y por qué a muerto su hija y por eso grita que ha muerto virgen.

Ésta les dice a sus hijas que no lloren, y si quieren, que lo pueden hacer cuando estén

solas. Las últimas palabras de Bernarda fueron: “Ella, la hija menor de Bernarda Alba,

ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!”

Actividad de Twitter

Narración 5 puntos

La acción se desarrolla en una casa típica andaluza, de paredes blancas y muros

gruesos. Esta casa está situada en un pueblo típico andaluz de la España de

Al principio del acto, todas están sentadas comiendo, todas menos Prudencia que está

sentada en una silla más alejada. Bernarda y Prudencia están hablando sobre sus

temas de incumbencia y Bernarda le pregunta a prdencia por su marido mientras la

invita a comer. Prudencia acepta la invitación, y le explica que está enfadada con sus

hermanos por la herencia y no sale mucho a la calle a causa del enfado. Entonces

Bernarda le pregunta por su hija y Prudencia le cuenta que está enfadada con su hija

por contestarle. Bernarda y Prudencia empiezan a hablar de la boda de Angustias, y

Prudencia le pide que le enseñe el anillo de compromiso y le pregunta a Angustias por

los preparativos de su boda.

Cuando Prudencia se va, Adela sale al portón acompañada de Amelia y Martirio.

Magdalena se queda sentada medio dormida en una silla, Angustias recoge la mesa y

Bernarda que está allí, le dice a Angustias que hable con Martirio, por lo que había

ocurrido con el retrato. Bernarda le pregunta que si esta noche va a ir Pepe a verla a lo

que Angustias contesta negativamente, porque éste se va con su madre a la capital.

Entran las otras tres hermanas y Bernarda les manda acostarse.

La Criada y la Poncia se quedan hablando del lío con el Romano. Se quedan

criticando la mala actuación de Bernarda. Saben que es tan orgullosa que ella misma

se pone una venda en los ojos, y las dos están de acuerdo en que les gustaría dejar la

casa, pero no pueden. Cuando las dos criadas se iban a retirar a sus alcobas, Adela

sale de su cuarto diciendo que la sed la a despertado. Adela sale sigilosamente y

desaparece por la puerta del corral. A su vez se levanta Martirio, la cual sale a buscar

a Adela para detenerla en sus intenciones, pero se cruza con Maria Josefa, su abuela.

Ésta, se haya en el patio cantando a una ovejita que se encuentra entre sus brazos,

cantándole como si fuera su hijo e insultando y burlándose de Bernarda y Magdalena.

Le dice al corderito entre cánticos que se quiere marchar muy lejos, que la puerta se

abrirá y se irá a la playa a casarse. Entonces ve a Martirio, y después de burlarse de

ella, le pide que le ayude a escapar, pero Martirio, tomándola por loca, la manda a la

cama. En ese momento Martirio empieza a decir el nombre de Adela en voz baja, y

esta sale del granero un poco despeinada y las dos comienzan a discutir. Adela y

Martirio discuten sobre a quien de ellas dos le pertenece Pepe.

Martirio le quiere y haría lo que fuera por tenerlo, pero es Adela quien lo tiene y eso a

Martirio le come por dentro y decide que si no es ella quien lo posea, que tampoco

será Adela, y en ese momento levanta la voz llamando a su madre. En ese momento

salen Bernarda y las demás hermanas. Martirio le dice a Bernarda que Adela está con

Pepe en el pajar, por lo que Bernarda comienza a gritarle. Angustias esta desolada por

lo que ha hecho su hermana y Bernarda coge una escopeta y dispara contra Pepe.

En ese momento, después de oír el tiro, Adela pensando que le había alcanzado sale

corriendo y se encierra en su cuarto. Cuando la Poncia consigue entrar, descubre que

Al final, cuando Bernarda descubre que Adela está muerta, empieza a gritar: “¡Mi hija a

muerto virgen! ¡Nadie diga nada!” Bernarda no quiere que en el pueblo se entere nadie

de cómo y por qué a muerto su hija y por eso grita que ha muerto virgen.

Ésta les dice a sus hijas que no lloren, y si quieren, que lo pueden hacer cuando estén

solas. Las últimas palabras de Bernarda fueron: “Ella, la hija menor de Bernarda Alba,

ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!”

Y aquí termina el tercer acto.

Mi Sinsombrero

Opción 1

Describe a tu sinsombrero: 3 puntos

Mi sinsombrero resulta ser mi abuela Maria Santacruz González, ella nació el 20 de

Noviembre del año 1936. Ella nació y se crió en el centro de Tarragona, más

concretamente en la parte alta, donde fue criada en un ambiente humilde,

desgraciadamente ella no llegó a conocer nunca a sus padres ya que los dos murieron

a causa de la guerra, y creció junto a su abuelo apodado “avi nilleti” su único familiar

del cual podía depender, ellos dos no disponían de una gran cantidad adquisitiva, la

cual cosa conllevó que mi abuela tuviese que ponerse a trabajar desde muy jovencita

a la edad de catorce años en servicios sociales, comúnmente llamado sección

femenina, fraternizó con muchas compañeras de trabajo.

Más adelante hacia los dieciséis años empezó a trabajar en la tabacalera de

Tarragona donde ejerció la profesión durante cuatro años, en ese periodo conoció a un

joven de su misma edad con el que se enamoró perdidamente, incluso tenian pensado

casarse, pero él era un muchacho de la alta sociedad y mi abuela era una joven

huérfana la cual no tenia ni para comer. Ella a pesar de provenir de una familia

humilde era una mujer muy coqueta y guapa y trabajadora, pero los padres de él

preferían emparejarlo con una mujer de su misma clase social, por eso tuvieron que

romper i mi abuela se quedó soltera.

Al tener siempre pocos recursos ella siempre tuvo que buscar maneras de improvisar

cosas que le faltasen como por ejemplo la cocina, mi abuela fue, y es una cocinera

excelente y empezó a cocinar como forma de desahogarse y sentirse libre.

Cuando cumplió los diecinueve, conoció a mi abuelo, un pescador de Cambrils que

con su labia y planta la sedució a mi abuela en las fiestas populares. Poco más tarde

se casaron y tuvieron dos hijos, mi tío Ramon, y a mi madre Rosa Maria.

Aprovechando las habilidades adquiridas por los años de mi abuela en la cocina y el

carisma de mi abuelo emprendieron un restaurante en la playa el cual tuvo tanto éxito

que llegaron a tener cuatro establecimientos en diferentes zonas de la ciudad.

Con ella puedo extraer un mensaje muy positivo ya que con trabajo duro y valentía se

puede llegar muy lejos, ella no era una mujer de muchos estudios, pero a pesar de ello

ella siempre fue una mujer culta ya que intentaba leer todos los libros posibles, era una

mujer que amaba las lenguas y aprendió el francés por puro amor al aprendizaje,

siempre con muy buen corazón y simpatía trataba a los demás, y es por eso que ella

Biografia de Bernarda Alba

Biografia Bernarda Alba dos puntos

La Poncia es una mujer viuda, de 60 años de edad. Es una de las dos criadas que

trabajan para Bernarda; su superioridad con respecto a la otra sirvienta es notable

desde el comienzo de la obra ya que el autor marca una diferencia en la posición que

ocupan en el orden jerárquico de la casa al referirse a una como “Criada” y a otra

como “Poncia.” Evidentemente, el hecho de que el nombre de una de ellas sea

desconocido significa que hay una subordinación establecida. Sin embargo, podemos

darnos cuenta, a medida que avanzamos con la lectura, que la superioridad de La

Poncia no se debe a ninguna correspondencia afectuosa ni implica ningún tipo de trato

preferencial en comparación con la otra criada, sino que es meramente un ascenso

jerárquico, fruto de  los 30 años de constante servicio, es decir, de su antigüedad en la

casa y de la fidelidad a la familia. A esto último, Bernarda le da mucha importancia ya

que la Poncia sabe todos los secretos del hogar, y su resguardo y disimulo resulta

indispensable en una sociedad como aquella en la que “el juego de las apariencias

causa estragos” (Reseña en la contratapa de “La Casa de Bernarda Alba,” Ed.

Cántaro). El hecho de que su nombre esté siempre antecedido por “la” implica un trato

despectivo y burlón hacia la clase social baja de la que proviene. De esta manera,

podemos ratificar el hecho de que La Poncia no recibe ningún trato preferencial, sino

por el contrario, es humillada y degradada.

Otra característica de esta criada es el hecho de ser intuitiva. La Poncia se da

cuenta antes que nadie de la verdad sobre Martirio, Adela y Pepe el Romano. Ella es

capaz de intuir y presagiar la catástrofe que podría ocurrir si las hermanas siguieran su

curso sin que Bernarda supiera nada al respecto. Una vez que Martirio y Adela

confirman los presagios de La Poncia, Bernarda se siente por primera vez

desconcertada de que se le haya escapado tanta información a pesar de su rigidez

extrema. La Poncia parece ser la conciencia moral y quien debe abrirle los ojos a

Bernarda, que parece estar ciega ante lo que hacen sus hijas.

La Poncia también aparenta ser una persona entrometida, ya que conoce todo

lo que sucede en la casa, en el vecindario, y hasta logra en ocasiones la confianza de

las hijas de Bernarda al convertirse en su confidente y hablar de temas relacionados

con la sexualidad, los hombres, los cuales no estaban permitidos en la casa.

Podemos deducir también que es una persona ambigua. Su nombre hace

alusión a Poncio Pilatos, quien pudiendo intervenir decide lavarse las manos en la

crucifixión de Jesús,  en la Biblia. Ella no habla con claridad, quizás producto del

miedo, sino con rodeos, con insinuaciones y no de manera directa. No acusa

directamente a Adela con su madre, sino que sugiere y advierte que algo pasa.

En cuanto a las virtudes que la caracterizan, podemos destacar la laboriosidad

con la que trabajó por 30 años en la casa de Bernarda de manera leal y constante. Por

otro lado, entre sus pecados encontramos la envidia que siente hacia Bernarda por la

diferencia de clases sociales. Existe un resentimiento entre la señora y sus criadas.

Haciendo referencia al aspecto social del personaje, podemos decir que

pertenece a la clase baja. Es viuda, estuvo casada con Evaristo el Colín y tuvo más de

un hijo, ya que menciona a un hijo mayor en la página 40. Como podemos ver en la

página 46, La Poncia es hija de una prostituta, lo que es motivo de humillación como

Bernarda sabe. La clase baja de la cual proviene se advierte además por el trabajo

que realiza, que no necesita ninguna educación ni formación, lo  cual es evidente que

no tiene al analizar su lenguaje. Está repleto de insultos, vulgarismos y errores como

            El rol de La Poncia es indiscutiblemente importante en la obra, y esto es

evidente ya que tiene una fuerte postura en relación con los temas principales de La

Casa de Bernarda Alba: autoritarismo versus rebeldía, mujeres versus varones y

mujeres ricas versus mujeres pobres.

            En cuanto a la rebeldía y el autoritarismo, La Poncia es el personaje opuesto a

Bernarda, ya que sostiene que el hecho de que las hijas no puedan relacionarse con

hombres es algo completamente antinatural. Además, este espíritu rebelde se puede

ver desde el principio de la obra, cuando La Poncia dice:

“treinta años lavando sus sábanas, treinta años comiendo sus sobras, noches en vela

cuando tose, días enteros mirando por la rendija para espiar a los vecinos y llevarle el

cuento, vida sin secretos una con otra y sin embargo, ¡Mal dolor de clavo le pinche en

los ojos!, pero yo soy buena perra, ladro cuando me lo dicen y muerdo los talones de

los que piden limosna cuando ella me azuza, mis hijos trabajan en sus tierras y ya

están los dos casados, ¡pero un día me hartaré!” (Pág. 16).

El contraste entre la rebeldía y el autoritarismo es de suma importancia en el

contexto histórico en el que fue escrita la obra, teniendo en cuenta la opresión y

absolutismo, defendidos por una de las fuerzas durante la guerra civil española que se

Respecto al clasismo, cada personaje sabe en qué lugar está y tiene claro que

debe resignarse a ello. La relación entre Poncia y Bernarda muestra que a pesar de

haber compartido treinta años juntas, una patrona y una criada no pueden tener una

verdadera correspondencia afectuosa. No son del mismo estrato y no se pueden tratar

como iguales. Bernarda transmite manifiestamente la importancia de las clases

sociales y su diferenciación porque habla y trata con desprecio a la gente que no está

a su altura: “Los pobres son como los animales; parece que estuvieran hechos de

otras sustancias&quot; (Pág.18). Así se justifica por qué La Poncia sigue siendo

despreciada en la casa de Bernarda, a pesar de trabajar allí hace tantos años; se

podría decir que ya sería parte de la familia de no ser por esa diferencia social en la

que Bernarda hace énfasis permanentemente.  

En líneas generales, La Poncia es uno de los personajes más significativos en

la obra ya que se relaciona con los temas principales de la obra y es quien parece

conocer más en profundidad a Bernarda y a sus hijas. Proporciona un contraste

importante con Bernarda Alba, lo que nos permite establecer más marcadas

diferencias y posturas que enfatizan el clasismo, la rebeldía y el autoritarismo, los

hombres versus las mujeres; es decir los conflictos más característicos de la época.

AGRANDA EL TEXTO