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2017 Naturalezas muertas
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martes, 21 de febrero de 2017
lunes, 14 de noviembre de 2016
ANTOLOGÍA POÉTICA
<iframe src="https://app.emaze.com/@AWCWORFQ/untitled" width="560px" height="340px" seamless webkitallowfullscreen mozallowfullscreen allowfullscreen></iframe><a href="https://www.emaze.com" target="_blank"><img src="//resources.emaze.com/mypres/css/images/embed.png" alt="Powered by emaze" style="margin: 5px; border: none;"></a>
ANTOLOGÍA POÉTICA
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sábado, 30 de abril de 2016
Relato Pepín Bello
Relato Pepín Bello
Pepín Bello siempre fue un chico muy simpático y lleno de entusiasmo en todo el
cuerpo. Desde joven se le veían las ganas de llegar a ser alguien en la vida, alguien
importante, alguien que pudiese cambiar vidas y la forma de pensar la gente, a crecer
en un entorno tan familiar y cálido eso creó un carácter luchador y fuerte y quiso llegar
a ser presidente para hacerse cargo del país y mejorar todas las injusticias que sufría
el pueblo, pero más cercanamente su familia, que eran de clase media. Sus padres
lucharon mucho por la educación de su hijo para que se culturizase igual que lo había
hecho toda su familia, y para ello le sumergieron a muchísimo estrés el cual le hizo
perderse muchos momentos importantes de su infancia ya que se pasaba todas las
tardes estudiando en vez de salir con sus amigos, e incluso amigas, a pesar de ello
seguía siendo una persona positiva y cuando cumplió la mayoría de edad se sintió lo
suficientemente libre como para marchar del país a explorar diferentes emociones
cosa que le ayudo a culturizarse más y llegar a ser la clase de persona que fue.
Pepín Bello siempre fue un chico muy simpático y lleno de entusiasmo en todo el
cuerpo. Desde joven se le veían las ganas de llegar a ser alguien en la vida, alguien
importante, alguien que pudiese cambiar vidas y la forma de pensar la gente, a crecer
en un entorno tan familiar y cálido eso creó un carácter luchador y fuerte y quiso llegar
a ser presidente para hacerse cargo del país y mejorar todas las injusticias que sufría
el pueblo, pero más cercanamente su familia, que eran de clase media. Sus padres
lucharon mucho por la educación de su hijo para que se culturizase igual que lo había
hecho toda su familia, y para ello le sumergieron a muchísimo estrés el cual le hizo
perderse muchos momentos importantes de su infancia ya que se pasaba todas las
tardes estudiando en vez de salir con sus amigos, e incluso amigas, a pesar de ello
seguía siendo una persona positiva y cuando cumplió la mayoría de edad se sintió lo
suficientemente libre como para marchar del país a explorar diferentes emociones
cosa que le ayudo a culturizarse más y llegar a ser la clase de persona que fue.
Jose Bello Lasierra
José Bello Lasierra, también conocido como Pepín Bello nacido en Huesca, Aragón
el 13 de mayo de 1904 y murió el 11 de enero de 2008 en Madrid, este fue un gran
escritor e intelectual español durante el siglo XX, caracterizado por unas ideología y
corriente políticos fuera del ámbito legal.
Fue el último testigo vivo de los famosos amigos de la Residencia de Estudiantes de
Madrid, entre los que se encontraban muchos miembros de la generación del 27 como
Lorca, Dalí, Alberti y Buñuel, de quienes fue un íntimo amigo y con los que mantuvo
relación durante toda la vida de estos. Con Federico García Lorca compartió
habitación durante algunos meses de cursos sucesivos en la mencionada Residencia
de Estudiantes. Pepín Bello es conocido como «el fotógrafo de la generación del 27»,
por haber realizado la gran mayoría de las fotos que se conservan de aquel momento,
tanto durante el periodo en que convivieron en Madrid como de los encuentros que
tuvieron en lugar durante el final de la década de 1920 y el comienzo de la guerra civil
en 1936.
Él era el hijo de un ingeniero Severino Bello Poëysuan, se relacionó desde su infancia
con personajes de la talla de Joaquín Costa, Ramón y Cajal y Francisco Giner de los
Ríos, de quien su padre era muy amigo. Ingresó en la Residencia de Estudiantes a los
once años. Estudió medicina y durante la República desempeñó diferentes cargos
oficiales. Si bien ya antes de la introducción de la II República había desempeñado
cargos de relevancia durante el desarrollo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla,
ciudad a la que llegó en 1927 y en la que permaneció hasta 1936. En Sevilla conoció y
llegó a ser muy amigo de Ignacio Sánchez Mejías, el mítico torero de la generación del
27 fallecido durante una corrida de toros y a quien García Lorca habría de dedicar una
de sus obras cumbre: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. También en Sevilla fue uno
de los organizadores del homenaje a Góngora en el Ateneo.
Enrique Vila-Matas se refirió a él como «el arquetipo genial del artista hispano sin
obras». Su actividad profesional ha estado alejada de la actividad cultural propiamente
dicha, aunque ha mantenido contactos con muchos de los amigos hechos en la
Residencia como con Rafael Alberti.
Durante la Guerra civil española subsistió en Madrid, y tras ella fue consejero de la
Hidroeléctrica de Huesca. Tuvo diferentes negocios no muy afortunados: una fábrica
de peletería en Burgos, ciudad en la que decía haber vivido en soledad durante 15
años, y luego un negocio de motocine en Madrid, con Antonio Garrigues Díaz-
Cañabate, que también fracasó; después se jubiló.
Le concedieron la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 2004. Murió el 11 de
enero de 2008 a los 103 años.
el 13 de mayo de 1904 y murió el 11 de enero de 2008 en Madrid, este fue un gran
escritor e intelectual español durante el siglo XX, caracterizado por unas ideología y
corriente políticos fuera del ámbito legal.
Fue el último testigo vivo de los famosos amigos de la Residencia de Estudiantes de
Madrid, entre los que se encontraban muchos miembros de la generación del 27 como
Lorca, Dalí, Alberti y Buñuel, de quienes fue un íntimo amigo y con los que mantuvo
relación durante toda la vida de estos. Con Federico García Lorca compartió
habitación durante algunos meses de cursos sucesivos en la mencionada Residencia
de Estudiantes. Pepín Bello es conocido como «el fotógrafo de la generación del 27»,
por haber realizado la gran mayoría de las fotos que se conservan de aquel momento,
tanto durante el periodo en que convivieron en Madrid como de los encuentros que
tuvieron en lugar durante el final de la década de 1920 y el comienzo de la guerra civil
en 1936.
Él era el hijo de un ingeniero Severino Bello Poëysuan, se relacionó desde su infancia
con personajes de la talla de Joaquín Costa, Ramón y Cajal y Francisco Giner de los
Ríos, de quien su padre era muy amigo. Ingresó en la Residencia de Estudiantes a los
once años. Estudió medicina y durante la República desempeñó diferentes cargos
oficiales. Si bien ya antes de la introducción de la II República había desempeñado
cargos de relevancia durante el desarrollo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla,
ciudad a la que llegó en 1927 y en la que permaneció hasta 1936. En Sevilla conoció y
llegó a ser muy amigo de Ignacio Sánchez Mejías, el mítico torero de la generación del
27 fallecido durante una corrida de toros y a quien García Lorca habría de dedicar una
de sus obras cumbre: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. También en Sevilla fue uno
de los organizadores del homenaje a Góngora en el Ateneo.
Enrique Vila-Matas se refirió a él como «el arquetipo genial del artista hispano sin
obras». Su actividad profesional ha estado alejada de la actividad cultural propiamente
dicha, aunque ha mantenido contactos con muchos de los amigos hechos en la
Residencia como con Rafael Alberti.
Durante la Guerra civil española subsistió en Madrid, y tras ella fue consejero de la
Hidroeléctrica de Huesca. Tuvo diferentes negocios no muy afortunados: una fábrica
de peletería en Burgos, ciudad en la que decía haber vivido en soledad durante 15
años, y luego un negocio de motocine en Madrid, con Antonio Garrigues Díaz-
Cañabate, que también fracasó; después se jubiló.
Le concedieron la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 2004. Murió el 11 de
enero de 2008 a los 103 años.
Narración
Narración 5 puntos
La acción se desarrolla en una casa típica andaluza, de paredes blancas y muros
gruesos. Esta casa está situada en un pueblo típico andaluz de la España de
Al principio del acto, todas están sentadas comiendo, todas menos Prudencia que está
sentada en una silla más alejada. Bernarda y Prudencia están hablando sobre sus
temas de incumbencia y Bernarda le pregunta a prdencia por su marido mientras la
invita a comer. Prudencia acepta la invitación, y le explica que está enfadada con sus
hermanos por la herencia y no sale mucho a la calle a causa del enfado. Entonces
Bernarda le pregunta por su hija y Prudencia le cuenta que está enfadada con su hija
por contestarle. Bernarda y Prudencia empiezan a hablar de la boda de Angustias, y
Prudencia le pide que le enseñe el anillo de compromiso y le pregunta a Angustias por
Cuando Prudencia se va, Adela sale al portón acompañada de Amelia y Martirio.
Magdalena se queda sentada medio dormida en una silla, Angustias recoge la mesa y
Bernarda que está allí, le dice a Angustias que hable con Martirio, por lo que había
ocurrido con el retrato. Bernarda le pregunta que si esta noche va a ir Pepe a verla a lo
que Angustias contesta negativamente, porque éste se va con su madre a la capital.
Entran las otras tres hermanas y Bernarda les manda acostarse.
La Criada y la Poncia se quedan hablando del lío con el Romano. Se quedan
criticando la mala actuación de Bernarda. Saben que es tan orgullosa que ella misma
se pone una venda en los ojos, y las dos están de acuerdo en que les gustaría dejar la
casa, pero no pueden. Cuando las dos criadas se iban a retirar a sus alcobas, Adela
sale de su cuarto diciendo que la sed la a despertado. Adela sale sigilosamente y
desaparece por la puerta del corral. A su vez se levanta Martirio, la cual sale a buscar
a Adela para detenerla en sus intenciones, pero se cruza con Maria Josefa, su abuela.
Ésta, se haya en el patio cantando a una ovejita que se encuentra entre sus brazos,
cantándole como si fuera su hijo e insultando y burlándose de Bernarda y Magdalena.
Le dice al corderito entre cánticos que se quiere marchar muy lejos, que la puerta se
abrirá y se irá a la playa a casarse. Entonces ve a Martirio, y después de burlarse de
ella, le pide que le ayude a escapar, pero Martirio, tomándola por loca, la manda a la
cama. En ese momento Martirio empieza a decir el nombre de Adela en voz baja, y
esta sale del granero un poco despeinada y las dos comienzan a discutir. Adela y
Martirio discuten sobre a quien de ellas dos le pertenece Pepe.
Martirio le quiere y haría lo que fuera por tenerlo, pero es Adela quien lo tiene y eso a
Martirio le come por dentro y decide que si no es ella quien lo posea, que tampoco
será Adela, y en ese momento levanta la voz llamando a su madre. En ese momento
salen Bernarda y las demás hermanas. Martirio le dice a Bernarda que Adela está con
Pepe en el pajar, por lo que Bernarda comienza a gritarle. Angustias esta desolada por
lo que ha hecho su hermana y Bernarda coge una escopeta y dispara contra Pepe.
En ese momento, después de oír el tiro, Adela pensando que le había alcanzado sale
corriendo y se encierra en su cuarto. Cuando la Poncia consigue entrar, descubre que
Al final, cuando Bernarda descubre que Adela está muerta, empieza a gritar: “¡Mi hija a
muerto virgen! ¡Nadie diga nada!” Bernarda no quiere que en el pueblo se entere nadie
de cómo y por qué a muerto su hija y por eso grita que ha muerto virgen.
Ésta les dice a sus hijas que no lloren, y si quieren, que lo pueden hacer cuando estén
solas. Las últimas palabras de Bernarda fueron: “Ella, la hija menor de Bernarda Alba,
ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!”
La acción se desarrolla en una casa típica andaluza, de paredes blancas y muros
gruesos. Esta casa está situada en un pueblo típico andaluz de la España de
Al principio del acto, todas están sentadas comiendo, todas menos Prudencia que está
sentada en una silla más alejada. Bernarda y Prudencia están hablando sobre sus
temas de incumbencia y Bernarda le pregunta a prdencia por su marido mientras la
invita a comer. Prudencia acepta la invitación, y le explica que está enfadada con sus
hermanos por la herencia y no sale mucho a la calle a causa del enfado. Entonces
Bernarda le pregunta por su hija y Prudencia le cuenta que está enfadada con su hija
por contestarle. Bernarda y Prudencia empiezan a hablar de la boda de Angustias, y
Prudencia le pide que le enseñe el anillo de compromiso y le pregunta a Angustias por
Cuando Prudencia se va, Adela sale al portón acompañada de Amelia y Martirio.
Magdalena se queda sentada medio dormida en una silla, Angustias recoge la mesa y
Bernarda que está allí, le dice a Angustias que hable con Martirio, por lo que había
ocurrido con el retrato. Bernarda le pregunta que si esta noche va a ir Pepe a verla a lo
que Angustias contesta negativamente, porque éste se va con su madre a la capital.
Entran las otras tres hermanas y Bernarda les manda acostarse.
La Criada y la Poncia se quedan hablando del lío con el Romano. Se quedan
criticando la mala actuación de Bernarda. Saben que es tan orgullosa que ella misma
se pone una venda en los ojos, y las dos están de acuerdo en que les gustaría dejar la
casa, pero no pueden. Cuando las dos criadas se iban a retirar a sus alcobas, Adela
sale de su cuarto diciendo que la sed la a despertado. Adela sale sigilosamente y
desaparece por la puerta del corral. A su vez se levanta Martirio, la cual sale a buscar
a Adela para detenerla en sus intenciones, pero se cruza con Maria Josefa, su abuela.
Ésta, se haya en el patio cantando a una ovejita que se encuentra entre sus brazos,
cantándole como si fuera su hijo e insultando y burlándose de Bernarda y Magdalena.
Le dice al corderito entre cánticos que se quiere marchar muy lejos, que la puerta se
abrirá y se irá a la playa a casarse. Entonces ve a Martirio, y después de burlarse de
ella, le pide que le ayude a escapar, pero Martirio, tomándola por loca, la manda a la
cama. En ese momento Martirio empieza a decir el nombre de Adela en voz baja, y
esta sale del granero un poco despeinada y las dos comienzan a discutir. Adela y
Martirio discuten sobre a quien de ellas dos le pertenece Pepe.
Martirio le quiere y haría lo que fuera por tenerlo, pero es Adela quien lo tiene y eso a
Martirio le come por dentro y decide que si no es ella quien lo posea, que tampoco
será Adela, y en ese momento levanta la voz llamando a su madre. En ese momento
salen Bernarda y las demás hermanas. Martirio le dice a Bernarda que Adela está con
Pepe en el pajar, por lo que Bernarda comienza a gritarle. Angustias esta desolada por
lo que ha hecho su hermana y Bernarda coge una escopeta y dispara contra Pepe.
En ese momento, después de oír el tiro, Adela pensando que le había alcanzado sale
corriendo y se encierra en su cuarto. Cuando la Poncia consigue entrar, descubre que
Al final, cuando Bernarda descubre que Adela está muerta, empieza a gritar: “¡Mi hija a
muerto virgen! ¡Nadie diga nada!” Bernarda no quiere que en el pueblo se entere nadie
de cómo y por qué a muerto su hija y por eso grita que ha muerto virgen.
Ésta les dice a sus hijas que no lloren, y si quieren, que lo pueden hacer cuando estén
solas. Las últimas palabras de Bernarda fueron: “Ella, la hija menor de Bernarda Alba,
ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!”
Actividad de Twitter
Narración 5 puntos
La acción se desarrolla en una casa típica andaluza, de paredes blancas y muros
gruesos. Esta casa está situada en un pueblo típico andaluz de la España de
Al principio del acto, todas están sentadas comiendo, todas menos Prudencia que está
sentada en una silla más alejada. Bernarda y Prudencia están hablando sobre sus
temas de incumbencia y Bernarda le pregunta a prdencia por su marido mientras la
invita a comer. Prudencia acepta la invitación, y le explica que está enfadada con sus
hermanos por la herencia y no sale mucho a la calle a causa del enfado. Entonces
Bernarda le pregunta por su hija y Prudencia le cuenta que está enfadada con su hija
por contestarle. Bernarda y Prudencia empiezan a hablar de la boda de Angustias, y
Prudencia le pide que le enseñe el anillo de compromiso y le pregunta a Angustias por
los preparativos de su boda.
Cuando Prudencia se va, Adela sale al portón acompañada de Amelia y Martirio.
Magdalena se queda sentada medio dormida en una silla, Angustias recoge la mesa y
Bernarda que está allí, le dice a Angustias que hable con Martirio, por lo que había
ocurrido con el retrato. Bernarda le pregunta que si esta noche va a ir Pepe a verla a lo
que Angustias contesta negativamente, porque éste se va con su madre a la capital.
Entran las otras tres hermanas y Bernarda les manda acostarse.
La Criada y la Poncia se quedan hablando del lío con el Romano. Se quedan
criticando la mala actuación de Bernarda. Saben que es tan orgullosa que ella misma
se pone una venda en los ojos, y las dos están de acuerdo en que les gustaría dejar la
casa, pero no pueden. Cuando las dos criadas se iban a retirar a sus alcobas, Adela
sale de su cuarto diciendo que la sed la a despertado. Adela sale sigilosamente y
desaparece por la puerta del corral. A su vez se levanta Martirio, la cual sale a buscar
a Adela para detenerla en sus intenciones, pero se cruza con Maria Josefa, su abuela.
Ésta, se haya en el patio cantando a una ovejita que se encuentra entre sus brazos,
cantándole como si fuera su hijo e insultando y burlándose de Bernarda y Magdalena.
Le dice al corderito entre cánticos que se quiere marchar muy lejos, que la puerta se
abrirá y se irá a la playa a casarse. Entonces ve a Martirio, y después de burlarse de
ella, le pide que le ayude a escapar, pero Martirio, tomándola por loca, la manda a la
cama. En ese momento Martirio empieza a decir el nombre de Adela en voz baja, y
esta sale del granero un poco despeinada y las dos comienzan a discutir. Adela y
Martirio discuten sobre a quien de ellas dos le pertenece Pepe.
Martirio le quiere y haría lo que fuera por tenerlo, pero es Adela quien lo tiene y eso a
Martirio le come por dentro y decide que si no es ella quien lo posea, que tampoco
será Adela, y en ese momento levanta la voz llamando a su madre. En ese momento
salen Bernarda y las demás hermanas. Martirio le dice a Bernarda que Adela está con
Pepe en el pajar, por lo que Bernarda comienza a gritarle. Angustias esta desolada por
lo que ha hecho su hermana y Bernarda coge una escopeta y dispara contra Pepe.
En ese momento, después de oír el tiro, Adela pensando que le había alcanzado sale
corriendo y se encierra en su cuarto. Cuando la Poncia consigue entrar, descubre que
Al final, cuando Bernarda descubre que Adela está muerta, empieza a gritar: “¡Mi hija a
muerto virgen! ¡Nadie diga nada!” Bernarda no quiere que en el pueblo se entere nadie
de cómo y por qué a muerto su hija y por eso grita que ha muerto virgen.
Ésta les dice a sus hijas que no lloren, y si quieren, que lo pueden hacer cuando estén
solas. Las últimas palabras de Bernarda fueron: “Ella, la hija menor de Bernarda Alba,
ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!”
Y aquí termina el tercer acto.
La acción se desarrolla en una casa típica andaluza, de paredes blancas y muros
gruesos. Esta casa está situada en un pueblo típico andaluz de la España de
Al principio del acto, todas están sentadas comiendo, todas menos Prudencia que está
sentada en una silla más alejada. Bernarda y Prudencia están hablando sobre sus
temas de incumbencia y Bernarda le pregunta a prdencia por su marido mientras la
invita a comer. Prudencia acepta la invitación, y le explica que está enfadada con sus
hermanos por la herencia y no sale mucho a la calle a causa del enfado. Entonces
Bernarda le pregunta por su hija y Prudencia le cuenta que está enfadada con su hija
por contestarle. Bernarda y Prudencia empiezan a hablar de la boda de Angustias, y
Prudencia le pide que le enseñe el anillo de compromiso y le pregunta a Angustias por
los preparativos de su boda.
Cuando Prudencia se va, Adela sale al portón acompañada de Amelia y Martirio.
Magdalena se queda sentada medio dormida en una silla, Angustias recoge la mesa y
Bernarda que está allí, le dice a Angustias que hable con Martirio, por lo que había
ocurrido con el retrato. Bernarda le pregunta que si esta noche va a ir Pepe a verla a lo
que Angustias contesta negativamente, porque éste se va con su madre a la capital.
Entran las otras tres hermanas y Bernarda les manda acostarse.
La Criada y la Poncia se quedan hablando del lío con el Romano. Se quedan
criticando la mala actuación de Bernarda. Saben que es tan orgullosa que ella misma
se pone una venda en los ojos, y las dos están de acuerdo en que les gustaría dejar la
casa, pero no pueden. Cuando las dos criadas se iban a retirar a sus alcobas, Adela
sale de su cuarto diciendo que la sed la a despertado. Adela sale sigilosamente y
desaparece por la puerta del corral. A su vez se levanta Martirio, la cual sale a buscar
a Adela para detenerla en sus intenciones, pero se cruza con Maria Josefa, su abuela.
Ésta, se haya en el patio cantando a una ovejita que se encuentra entre sus brazos,
cantándole como si fuera su hijo e insultando y burlándose de Bernarda y Magdalena.
Le dice al corderito entre cánticos que se quiere marchar muy lejos, que la puerta se
abrirá y se irá a la playa a casarse. Entonces ve a Martirio, y después de burlarse de
ella, le pide que le ayude a escapar, pero Martirio, tomándola por loca, la manda a la
cama. En ese momento Martirio empieza a decir el nombre de Adela en voz baja, y
esta sale del granero un poco despeinada y las dos comienzan a discutir. Adela y
Martirio discuten sobre a quien de ellas dos le pertenece Pepe.
Martirio le quiere y haría lo que fuera por tenerlo, pero es Adela quien lo tiene y eso a
Martirio le come por dentro y decide que si no es ella quien lo posea, que tampoco
será Adela, y en ese momento levanta la voz llamando a su madre. En ese momento
salen Bernarda y las demás hermanas. Martirio le dice a Bernarda que Adela está con
Pepe en el pajar, por lo que Bernarda comienza a gritarle. Angustias esta desolada por
lo que ha hecho su hermana y Bernarda coge una escopeta y dispara contra Pepe.
En ese momento, después de oír el tiro, Adela pensando que le había alcanzado sale
corriendo y se encierra en su cuarto. Cuando la Poncia consigue entrar, descubre que
Al final, cuando Bernarda descubre que Adela está muerta, empieza a gritar: “¡Mi hija a
muerto virgen! ¡Nadie diga nada!” Bernarda no quiere que en el pueblo se entere nadie
de cómo y por qué a muerto su hija y por eso grita que ha muerto virgen.
Ésta les dice a sus hijas que no lloren, y si quieren, que lo pueden hacer cuando estén
solas. Las últimas palabras de Bernarda fueron: “Ella, la hija menor de Bernarda Alba,
ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!”
Y aquí termina el tercer acto.
Mi Sinsombrero
Opción 1
Describe a tu sinsombrero: 3 puntos
Mi sinsombrero resulta ser mi abuela Maria Santacruz González, ella nació el 20 de
Noviembre del año 1936. Ella nació y se crió en el centro de Tarragona, más
concretamente en la parte alta, donde fue criada en un ambiente humilde,
desgraciadamente ella no llegó a conocer nunca a sus padres ya que los dos murieron
a causa de la guerra, y creció junto a su abuelo apodado “avi nilleti” su único familiar
del cual podía depender, ellos dos no disponían de una gran cantidad adquisitiva, la
cual cosa conllevó que mi abuela tuviese que ponerse a trabajar desde muy jovencita
a la edad de catorce años en servicios sociales, comúnmente llamado sección
femenina, fraternizó con muchas compañeras de trabajo.
Más adelante hacia los dieciséis años empezó a trabajar en la tabacalera de
Tarragona donde ejerció la profesión durante cuatro años, en ese periodo conoció a un
joven de su misma edad con el que se enamoró perdidamente, incluso tenian pensado
casarse, pero él era un muchacho de la alta sociedad y mi abuela era una joven
huérfana la cual no tenia ni para comer. Ella a pesar de provenir de una familia
humilde era una mujer muy coqueta y guapa y trabajadora, pero los padres de él
preferían emparejarlo con una mujer de su misma clase social, por eso tuvieron que
romper i mi abuela se quedó soltera.
Al tener siempre pocos recursos ella siempre tuvo que buscar maneras de improvisar
cosas que le faltasen como por ejemplo la cocina, mi abuela fue, y es una cocinera
excelente y empezó a cocinar como forma de desahogarse y sentirse libre.
Cuando cumplió los diecinueve, conoció a mi abuelo, un pescador de Cambrils que
con su labia y planta la sedució a mi abuela en las fiestas populares. Poco más tarde
se casaron y tuvieron dos hijos, mi tío Ramon, y a mi madre Rosa Maria.
Aprovechando las habilidades adquiridas por los años de mi abuela en la cocina y el
carisma de mi abuelo emprendieron un restaurante en la playa el cual tuvo tanto éxito
que llegaron a tener cuatro establecimientos en diferentes zonas de la ciudad.
Con ella puedo extraer un mensaje muy positivo ya que con trabajo duro y valentía se
puede llegar muy lejos, ella no era una mujer de muchos estudios, pero a pesar de ello
ella siempre fue una mujer culta ya que intentaba leer todos los libros posibles, era una
mujer que amaba las lenguas y aprendió el francés por puro amor al aprendizaje,
siempre con muy buen corazón y simpatía trataba a los demás, y es por eso que ella
Describe a tu sinsombrero: 3 puntos
Mi sinsombrero resulta ser mi abuela Maria Santacruz González, ella nació el 20 de
Noviembre del año 1936. Ella nació y se crió en el centro de Tarragona, más
concretamente en la parte alta, donde fue criada en un ambiente humilde,
desgraciadamente ella no llegó a conocer nunca a sus padres ya que los dos murieron
a causa de la guerra, y creció junto a su abuelo apodado “avi nilleti” su único familiar
del cual podía depender, ellos dos no disponían de una gran cantidad adquisitiva, la
cual cosa conllevó que mi abuela tuviese que ponerse a trabajar desde muy jovencita
a la edad de catorce años en servicios sociales, comúnmente llamado sección
femenina, fraternizó con muchas compañeras de trabajo.
Más adelante hacia los dieciséis años empezó a trabajar en la tabacalera de
Tarragona donde ejerció la profesión durante cuatro años, en ese periodo conoció a un
joven de su misma edad con el que se enamoró perdidamente, incluso tenian pensado
casarse, pero él era un muchacho de la alta sociedad y mi abuela era una joven
huérfana la cual no tenia ni para comer. Ella a pesar de provenir de una familia
humilde era una mujer muy coqueta y guapa y trabajadora, pero los padres de él
preferían emparejarlo con una mujer de su misma clase social, por eso tuvieron que
romper i mi abuela se quedó soltera.
Al tener siempre pocos recursos ella siempre tuvo que buscar maneras de improvisar
cosas que le faltasen como por ejemplo la cocina, mi abuela fue, y es una cocinera
excelente y empezó a cocinar como forma de desahogarse y sentirse libre.
Cuando cumplió los diecinueve, conoció a mi abuelo, un pescador de Cambrils que
con su labia y planta la sedució a mi abuela en las fiestas populares. Poco más tarde
se casaron y tuvieron dos hijos, mi tío Ramon, y a mi madre Rosa Maria.
Aprovechando las habilidades adquiridas por los años de mi abuela en la cocina y el
carisma de mi abuelo emprendieron un restaurante en la playa el cual tuvo tanto éxito
que llegaron a tener cuatro establecimientos en diferentes zonas de la ciudad.
Con ella puedo extraer un mensaje muy positivo ya que con trabajo duro y valentía se
puede llegar muy lejos, ella no era una mujer de muchos estudios, pero a pesar de ello
ella siempre fue una mujer culta ya que intentaba leer todos los libros posibles, era una
mujer que amaba las lenguas y aprendió el francés por puro amor al aprendizaje,
siempre con muy buen corazón y simpatía trataba a los demás, y es por eso que ella
Biografia de Bernarda Alba
Biografia Bernarda Alba dos puntos
La Poncia es una mujer viuda, de 60 años de edad. Es una de las dos criadas que
trabajan para Bernarda; su superioridad con respecto a la otra sirvienta es notable
desde el comienzo de la obra ya que el autor marca una diferencia en la posición que
ocupan en el orden jerárquico de la casa al referirse a una como “Criada” y a otra
como “Poncia.” Evidentemente, el hecho de que el nombre de una de ellas sea
desconocido significa que hay una subordinación establecida. Sin embargo, podemos
darnos cuenta, a medida que avanzamos con la lectura, que la superioridad de La
Poncia no se debe a ninguna correspondencia afectuosa ni implica ningún tipo de trato
preferencial en comparación con la otra criada, sino que es meramente un ascenso
jerárquico, fruto de los 30 años de constante servicio, es decir, de su antigüedad en la
casa y de la fidelidad a la familia. A esto último, Bernarda le da mucha importancia ya
que la Poncia sabe todos los secretos del hogar, y su resguardo y disimulo resulta
indispensable en una sociedad como aquella en la que “el juego de las apariencias
causa estragos” (Reseña en la contratapa de “La Casa de Bernarda Alba,” Ed.
Cántaro). El hecho de que su nombre esté siempre antecedido por “la” implica un trato
despectivo y burlón hacia la clase social baja de la que proviene. De esta manera,
podemos ratificar el hecho de que La Poncia no recibe ningún trato preferencial, sino
por el contrario, es humillada y degradada.
Otra característica de esta criada es el hecho de ser intuitiva. La Poncia se da
cuenta antes que nadie de la verdad sobre Martirio, Adela y Pepe el Romano. Ella es
capaz de intuir y presagiar la catástrofe que podría ocurrir si las hermanas siguieran su
curso sin que Bernarda supiera nada al respecto. Una vez que Martirio y Adela
confirman los presagios de La Poncia, Bernarda se siente por primera vez
desconcertada de que se le haya escapado tanta información a pesar de su rigidez
extrema. La Poncia parece ser la conciencia moral y quien debe abrirle los ojos a
Bernarda, que parece estar ciega ante lo que hacen sus hijas.
La Poncia también aparenta ser una persona entrometida, ya que conoce todo
lo que sucede en la casa, en el vecindario, y hasta logra en ocasiones la confianza de
las hijas de Bernarda al convertirse en su confidente y hablar de temas relacionados
con la sexualidad, los hombres, los cuales no estaban permitidos en la casa.
Podemos deducir también que es una persona ambigua. Su nombre hace
alusión a Poncio Pilatos, quien pudiendo intervenir decide lavarse las manos en la
crucifixión de Jesús, en la Biblia. Ella no habla con claridad, quizás producto del
miedo, sino con rodeos, con insinuaciones y no de manera directa. No acusa
directamente a Adela con su madre, sino que sugiere y advierte que algo pasa.
En cuanto a las virtudes que la caracterizan, podemos destacar la laboriosidad
con la que trabajó por 30 años en la casa de Bernarda de manera leal y constante. Por
otro lado, entre sus pecados encontramos la envidia que siente hacia Bernarda por la
diferencia de clases sociales. Existe un resentimiento entre la señora y sus criadas.
Haciendo referencia al aspecto social del personaje, podemos decir que
pertenece a la clase baja. Es viuda, estuvo casada con Evaristo el Colín y tuvo más de
un hijo, ya que menciona a un hijo mayor en la página 40. Como podemos ver en la
página 46, La Poncia es hija de una prostituta, lo que es motivo de humillación como
Bernarda sabe. La clase baja de la cual proviene se advierte además por el trabajo
que realiza, que no necesita ninguna educación ni formación, lo cual es evidente que
no tiene al analizar su lenguaje. Está repleto de insultos, vulgarismos y errores como
El rol de La Poncia es indiscutiblemente importante en la obra, y esto es
evidente ya que tiene una fuerte postura en relación con los temas principales de La
Casa de Bernarda Alba: autoritarismo versus rebeldía, mujeres versus varones y
mujeres ricas versus mujeres pobres.
En cuanto a la rebeldía y el autoritarismo, La Poncia es el personaje opuesto a
Bernarda, ya que sostiene que el hecho de que las hijas no puedan relacionarse con
hombres es algo completamente antinatural. Además, este espíritu rebelde se puede
ver desde el principio de la obra, cuando La Poncia dice:
“treinta años lavando sus sábanas, treinta años comiendo sus sobras, noches en vela
cuando tose, días enteros mirando por la rendija para espiar a los vecinos y llevarle el
cuento, vida sin secretos una con otra y sin embargo, ¡Mal dolor de clavo le pinche en
los ojos!, pero yo soy buena perra, ladro cuando me lo dicen y muerdo los talones de
los que piden limosna cuando ella me azuza, mis hijos trabajan en sus tierras y ya
están los dos casados, ¡pero un día me hartaré!” (Pág. 16).
El contraste entre la rebeldía y el autoritarismo es de suma importancia en el
contexto histórico en el que fue escrita la obra, teniendo en cuenta la opresión y
absolutismo, defendidos por una de las fuerzas durante la guerra civil española que se
Respecto al clasismo, cada personaje sabe en qué lugar está y tiene claro que
debe resignarse a ello. La relación entre Poncia y Bernarda muestra que a pesar de
haber compartido treinta años juntas, una patrona y una criada no pueden tener una
verdadera correspondencia afectuosa. No son del mismo estrato y no se pueden tratar
como iguales. Bernarda transmite manifiestamente la importancia de las clases
sociales y su diferenciación porque habla y trata con desprecio a la gente que no está
a su altura: “Los pobres son como los animales; parece que estuvieran hechos de
otras sustancias" (Pág.18). Así se justifica por qué La Poncia sigue siendo
despreciada en la casa de Bernarda, a pesar de trabajar allí hace tantos años; se
podría decir que ya sería parte de la familia de no ser por esa diferencia social en la
que Bernarda hace énfasis permanentemente.
En líneas generales, La Poncia es uno de los personajes más significativos en
la obra ya que se relaciona con los temas principales de la obra y es quien parece
conocer más en profundidad a Bernarda y a sus hijas. Proporciona un contraste
importante con Bernarda Alba, lo que nos permite establecer más marcadas
diferencias y posturas que enfatizan el clasismo, la rebeldía y el autoritarismo, los
hombres versus las mujeres; es decir los conflictos más característicos de la época.
La Poncia es una mujer viuda, de 60 años de edad. Es una de las dos criadas que
trabajan para Bernarda; su superioridad con respecto a la otra sirvienta es notable
desde el comienzo de la obra ya que el autor marca una diferencia en la posición que
ocupan en el orden jerárquico de la casa al referirse a una como “Criada” y a otra
como “Poncia.” Evidentemente, el hecho de que el nombre de una de ellas sea
desconocido significa que hay una subordinación establecida. Sin embargo, podemos
darnos cuenta, a medida que avanzamos con la lectura, que la superioridad de La
Poncia no se debe a ninguna correspondencia afectuosa ni implica ningún tipo de trato
preferencial en comparación con la otra criada, sino que es meramente un ascenso
jerárquico, fruto de los 30 años de constante servicio, es decir, de su antigüedad en la
casa y de la fidelidad a la familia. A esto último, Bernarda le da mucha importancia ya
que la Poncia sabe todos los secretos del hogar, y su resguardo y disimulo resulta
indispensable en una sociedad como aquella en la que “el juego de las apariencias
causa estragos” (Reseña en la contratapa de “La Casa de Bernarda Alba,” Ed.
Cántaro). El hecho de que su nombre esté siempre antecedido por “la” implica un trato
despectivo y burlón hacia la clase social baja de la que proviene. De esta manera,
podemos ratificar el hecho de que La Poncia no recibe ningún trato preferencial, sino
por el contrario, es humillada y degradada.
Otra característica de esta criada es el hecho de ser intuitiva. La Poncia se da
cuenta antes que nadie de la verdad sobre Martirio, Adela y Pepe el Romano. Ella es
capaz de intuir y presagiar la catástrofe que podría ocurrir si las hermanas siguieran su
curso sin que Bernarda supiera nada al respecto. Una vez que Martirio y Adela
confirman los presagios de La Poncia, Bernarda se siente por primera vez
desconcertada de que se le haya escapado tanta información a pesar de su rigidez
extrema. La Poncia parece ser la conciencia moral y quien debe abrirle los ojos a
Bernarda, que parece estar ciega ante lo que hacen sus hijas.
La Poncia también aparenta ser una persona entrometida, ya que conoce todo
lo que sucede en la casa, en el vecindario, y hasta logra en ocasiones la confianza de
las hijas de Bernarda al convertirse en su confidente y hablar de temas relacionados
con la sexualidad, los hombres, los cuales no estaban permitidos en la casa.
Podemos deducir también que es una persona ambigua. Su nombre hace
alusión a Poncio Pilatos, quien pudiendo intervenir decide lavarse las manos en la
crucifixión de Jesús, en la Biblia. Ella no habla con claridad, quizás producto del
miedo, sino con rodeos, con insinuaciones y no de manera directa. No acusa
directamente a Adela con su madre, sino que sugiere y advierte que algo pasa.
En cuanto a las virtudes que la caracterizan, podemos destacar la laboriosidad
con la que trabajó por 30 años en la casa de Bernarda de manera leal y constante. Por
otro lado, entre sus pecados encontramos la envidia que siente hacia Bernarda por la
diferencia de clases sociales. Existe un resentimiento entre la señora y sus criadas.
Haciendo referencia al aspecto social del personaje, podemos decir que
pertenece a la clase baja. Es viuda, estuvo casada con Evaristo el Colín y tuvo más de
un hijo, ya que menciona a un hijo mayor en la página 40. Como podemos ver en la
página 46, La Poncia es hija de una prostituta, lo que es motivo de humillación como
Bernarda sabe. La clase baja de la cual proviene se advierte además por el trabajo
que realiza, que no necesita ninguna educación ni formación, lo cual es evidente que
no tiene al analizar su lenguaje. Está repleto de insultos, vulgarismos y errores como
El rol de La Poncia es indiscutiblemente importante en la obra, y esto es
evidente ya que tiene una fuerte postura en relación con los temas principales de La
Casa de Bernarda Alba: autoritarismo versus rebeldía, mujeres versus varones y
mujeres ricas versus mujeres pobres.
En cuanto a la rebeldía y el autoritarismo, La Poncia es el personaje opuesto a
Bernarda, ya que sostiene que el hecho de que las hijas no puedan relacionarse con
hombres es algo completamente antinatural. Además, este espíritu rebelde se puede
ver desde el principio de la obra, cuando La Poncia dice:
“treinta años lavando sus sábanas, treinta años comiendo sus sobras, noches en vela
cuando tose, días enteros mirando por la rendija para espiar a los vecinos y llevarle el
cuento, vida sin secretos una con otra y sin embargo, ¡Mal dolor de clavo le pinche en
los ojos!, pero yo soy buena perra, ladro cuando me lo dicen y muerdo los talones de
los que piden limosna cuando ella me azuza, mis hijos trabajan en sus tierras y ya
están los dos casados, ¡pero un día me hartaré!” (Pág. 16).
El contraste entre la rebeldía y el autoritarismo es de suma importancia en el
contexto histórico en el que fue escrita la obra, teniendo en cuenta la opresión y
absolutismo, defendidos por una de las fuerzas durante la guerra civil española que se
Respecto al clasismo, cada personaje sabe en qué lugar está y tiene claro que
debe resignarse a ello. La relación entre Poncia y Bernarda muestra que a pesar de
haber compartido treinta años juntas, una patrona y una criada no pueden tener una
verdadera correspondencia afectuosa. No son del mismo estrato y no se pueden tratar
como iguales. Bernarda transmite manifiestamente la importancia de las clases
sociales y su diferenciación porque habla y trata con desprecio a la gente que no está
a su altura: “Los pobres son como los animales; parece que estuvieran hechos de
otras sustancias" (Pág.18). Así se justifica por qué La Poncia sigue siendo
despreciada en la casa de Bernarda, a pesar de trabajar allí hace tantos años; se
podría decir que ya sería parte de la familia de no ser por esa diferencia social en la
que Bernarda hace énfasis permanentemente.
En líneas generales, La Poncia es uno de los personajes más significativos en
la obra ya que se relaciona con los temas principales de la obra y es quien parece
conocer más en profundidad a Bernarda y a sus hijas. Proporciona un contraste
importante con Bernarda Alba, lo que nos permite establecer más marcadas
diferencias y posturas que enfatizan el clasismo, la rebeldía y el autoritarismo, los
hombres versus las mujeres; es decir los conflictos más característicos de la época.
domingo, 7 de febrero de 2016
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