2017 Las bicicletas son para el verano
2017 Presente, pasado y futuro
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2017 Naturalezas muertas
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martes, 21 de febrero de 2017
lunes, 14 de noviembre de 2016
domingo, 22 de mayo de 2016
viernes, 29 de abril de 2016
Relato de la infancia de Pepín Bello
Pepín se levantó de la cama con mucha parsimonia. Era domingo y según sus primeras impresiones, tenía la sensación de haber dormido media vida. No había ninguna prisa por salir de la cama, allí se estaba cómodo y el tiempo no apremiaba. Cuando decidió dar el paso, sintió como su cuerpo fluía suavemente por el espacio. Dormir tanto tiempo sin duda alguna le sentó más que bien. Se cambió el pijama y se puso ropa, que sin perder un nivel de formalidad decente, le resultaba comodísima. Salió de su habitación y se fue directo al comedor a por el desayuno. Como cada domingo, su padre, Severino Bello, se acercaba a la panadería del barrio a comprarle un bollo de crema que le fascinaba. Consiguió que su padre le comprara semanalmente semejante delicia porque llegaron a un trato: si durante la semana desayunaba una pieza de fruta, el domingo para desayunar recibiría un bollo de crema, pero si incumplía un solo día el trato, no había dulce el domingo. Pepín no falló ni una sola semana desde que llegaron a ese acuerdo, ya que le resultaba tan placentero comerse relajado su bollo… De hecho, al final acabó disfrutando de todos los desayunos, ya que cada pieza de fruta que se comía era un escalón menos de la escalera semanal, cosa que le hacía tremendamente feliz.
Narración de un acto
ACTO 1
La casa de Bernarda Alba era sin duda alguna una oda a los caserones: gruesas paredes blancas, puertas de arco con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes, sillas de anea, cuadros con paisajes inverosímiles, etc. Era verano, y el campanario gozaba de una inusual actividad. El marido de Bernarda había fallecido y se estaba celebrando su funeral. Aprovechando la tesitura, la Poncia y otra criada se colaron en el caserón y empezaron a comer de la despensa. Bernarda Alba, la propietaria de la casa, era una persona ruin, mezquina y severa, a la cual no importaba nadie más que ella. Trataba a sus criadas de manera hostil y dominante, por lo que las dos criadas estaban más que contentas al usurpar su comida.
Biografía de Pepín Bello
José Bello Lasierra, más bien conocido como Pepín Bello, nació en Huesca el 13 de mayo de 1904. Conocido como un “dandi sin dinero” y como “el fotógrafo de la generación del 27”, fue un reputado escritor y es considerado el último testigo vivo de la Generación del 27.
Texto argumentativo: Autoridad y libertad
“La casa de Bernarda Alba”, obra teatral de tres actos, escrita en 1936 por Federico García Lorca, narra, como bien dijo su autor, el “drama de las mujeres en los pueblos de España”. Es una historia un tanto peculiar, no solo por su naturaleza narrativa en forma de diálogos, sino por cómo está formada la misma. De manera resumida, este relato cuenta la historia de una familia, la cual podriamos definir como una pseudo dictadura. Bernarda Alba, madre de cinco hijas, es la cabeza de la familia y la que manda de manera autoritaria en el caserón, donde, junto a sus dos criadas, sus hijas y su madre, viven juntas. Y es esta autoridad incontestable de Bernarda la que me lleva a reflexionar sobre este tema. Antes de nada, cabe comentar que este libro fue escrito hace 80 años aproximadamente. Si bien 80 años en términos de la historia de la humanidad no son prácticamente nada, sí que resulta una diferencia abismal en cuanto a la progresión como sociedad en todos los aspectos. Para hacernos una idea, en este intérvalo de tiempo (del 1936 al 2016), se ha avanzado más que en los 800 años anteriores a la escritura de este libro.
viernes, 5 de febrero de 2016
domingo, 8 de marzo de 2015
Relato de ficción
Mapa de la Galicia de El lápiz del carpintero
Después de otra jornada, Herbal cerró el prostíbulo como hacía cada día. Se despidió de las chicas y se fue a dormir. Otro día, la misma faena.
La noche no fue tan apetecible como las otras. Algo o alguien le había perturbado el sueño, pero no sabía identificar bien qué es lo que le había pasado por la noche. Al día siguiente, volvió a pasar una mala noche, y de nuevo no sabía explicar por qué. Habló con Manila y con María da Visitaçao, y le recomendaron que se tomara algún día libre, para que se relajara. Herbal prefirió seguir en el prostíbulo para ver si la cosa mejoraba. Y para su desgracia, no mejoró, pero comenzó algunas de las cosas que no le dejaban dormir a gusto. De hecho, nada más levantarse, decidió dibujar lo que pensaba que había visto durante la noche, pero lo que dibujó difería de lo que realmente pensaba. No sabía por qué, pero él sabía que lo que estaba dibujando no era lo que él veía por la noche.
Una vez hecho este pasó adelante, se pasó los siguientes días intentando plasmar lo que pasaba en su mente por las noches, pero no llegaba a ninguna conclusión aparente. Entonces a Herbal le dio por pensar de qué manera podía plasmar sus perturbaciones. Estuvo pensando toda la noche y de repente se acordó del pintor. “¿Y si intento escribir con su lápiz?” pensó. Cuando acabó la jornada, le pidió a María da Visitaçao que le prestara el lápiz para un asunto personal, y ella accedió. Se tumbó en la cama y dejó su reloj y el lápiz juntos en la mesilla de noche. Parecía que estuvieran vigilándole antes de dormir. A Herbal le costó más de lo habitual dormirse, pero al final el sueño le venció.
Al despertarse lo vio todo claro. Se puso a dibujar en un papel la situación que había estado soñando y por fin plasmó lo que soñaba. Y cuando se dispuso a salir de la habitación escuchó al carpintero: “He vuelto”. Hacía tiempo que no volvía. Pero a Herbal no le gustó que apareciera en ese momento y precisamente después de haber dibujado eso. Bajó corriendo y le enseñó a Manila lo que había dibujado. Manila se extrañó, ya que aparecía un hombre con una pistola y un tricornio en el aire, y se podía ver un cuerpo cayendo.
De repente, se escuchó un fuerte golpe en la puerta del prostíbulo. Manila y Herbal se asustaron de igual manera. Se escuchó un segundo golpe, y al tercero la puerta cedió. Era Da Barca, y tenía una pistola en la mano. “El pasado vuelve a por ti, amigo”. Apuntó y disparó
jueves, 4 de diciembre de 2014
viernes, 21 de noviembre de 2014
jueves, 25 de septiembre de 2014
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