REDACCIÓN LIBRE
LA NAVIDAD.
Era una tarde de invierno; las hojas se las llevaba el viento, nieve caía de aquel cielo azul marino, era… navidad!
Todos los niños se levantaban pronto para abrir los regalos, estaban ansiosos! Cada niño tenía su regalito de navidad alrededor del precioso árbol que habían decorado ellos mismos; menos uno, Charlie no tenía regalito. Ese niño era soñador, y para navidad lo que había pedido no era ningún paquete, ninguna muñeca y nada de eso; no, era la felicidad de todos sus seres queridos. Papá Noel le quiso conceder ese regalo, la felicidad para todos los mayores y para los pequeños qué aún con paquetes estaban contentos! Charlie, no sólo obtuvo ese regalo, sino que también tenía un paquete en la puerta de su casa, pero él no sabía nada.
Sonó el timbre! –Riiiiiiiing–
Charlie fue a abrir la puerta, porqué todos los demás estaban ya jugando con sus regalitos de navidad.
Cuándo abrió la puerta se encontró a Papá Noel, Charlie se quedó con la boca abierta y se puso muy contento.
-Hola Charlie!-Exclamó Papá Noel contentísimo.
Charlie, boca abierto, le contestó:
-Papá Noel? Eres tú!
-Sí Charlie, soy yo. Vengo a felicitarte por tu solidaridad. Tienes muy buen corazón Charlie, no todos lo tienen… la gente te adora! Sé feliz, te lo mereces. Feliz Navidad Charlie! How how how!
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