
Me desperté en un coche desconocido para mi, miré por la ventana, pero nada, estaban tapadas con algo que parecían cartones y no se veía absolutamente nada de lo que ocurría fuera.Gritar no serviría de nada-pensé en mi fuero interno-
No recordaba nada de lo sucedido, tampoco recordaba porque me salia sangre del labio, intente moverme, pero los músculos del cuerpo no me respondían, parecían haberse vuelto de piedra. Esperaba no haberme roto ninguna pierna, lo tendría más complicado a la hora de intentar escapar.
Piensa, piensa-me repetía a mi misma una y otra vez-.
Pero no se me ocurría ningún plan, así que pensé y decidí hacer lo que había visto hacer en muchísimas películas, primero evalué el daño, al parecer tenia el rostro magullado y el labio roto, pero lo demás estaba bien, más que bien-pensé-Ahora vendría un golpe de suerte y el seguro del coche no estaría echado y cuando el coche se parara en un peaje que seguro que habría por ahí cerca, escaparía y podría pedir ayuda.
Pero esto es la vida real-me dije a mi misma al ver que no pasaba nada de lo que había previsto-
-No conseguirás escapar jamás.-me decía una voz en mi cabeza, intente hacer caso a la que me decía que lo conseguiría, pero la otra voz, se volvía cada vez más insistente.
-¿Esta despierta?-Oí como preguntaba uno de los secuestradores-
-Genial-pensé- me sangran los oídos y no escucho casi nada....
Me di prisa a hacerme la dormida.
-¿Que haremos con ella?
-Dejaremos que el jefe lo decida
-¿Estas seguro que esta dormida?
-No sé, pero por si acaso,echale más somnífero.
y justo en ese momento, volví a sucumbir al sueño...
No hay comentarios:
Publicar un comentario