
Cuento.
29 de Marzo por la noche; hacía un poco de viento y las hojas de los árboles se movían de un lado hacia otro. Marc era alegre, siempre buscaba el lado positivo en las cosas, aunque costase de buscar; y siempre lo encontraba. Era muy optimista. Su mujer, Belle, le daba igual que las cosas le salieran mal, lo volvía a intentar para que le salieran bien hasta que lo conseguía. Sus hijos eran muy estudiosos y muy responsables.
Aquel mismo día, Marc se puso a hacer la cena para toda la familia; con todo su amor.
-Belle, niños, a cenar que se va a enfriar la sopa!
-De acuerdo cariño – dijo Belle en un tono enamoradizo.
Cuando llegaron a la mesa, en media hora habían acabado, estaba riquísimo y los niños no se quejaron (que siempre se quejan cuando la comida no les gusta, que casi nunca les gusta).
Los niños se fueron a dormir; Marc le dijo a Belle:
- Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre y llego tarde al cine por tu culpa – en un tono enamorado.
Belle se sonrojó y le contestó enamorada:
- A mi me gustas más cuando es mi cumpleaños y me cubres de besos y de tartas, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando ríes (tu risa es una ducha en el infierno), o cuando me perdonas un olvido.
Marc le dio un beso y le dijo:
- Pero a mi aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, llena de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: «Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno».
Se dieron otro beso y se fueron a dormir.
2 comentarios:
¡Fantástico!
Gracias!
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