En una tarde de verano se pueden hacer muchas cosas: saltar, correr, sentir, nadar… Todas estas cosas se aprovechan en un sitio concreto, el sitio de la diversión que puede ser una piscina, un patio, un campo de fútbol… hasta un libro. El problema es que cuando se termina la tarde maravillosa, viene la noche oscura. Entonces tienes que dormir, te pones triste porque se ha acabado la tarde, te duermes, sueñas. Sueñas con una tarde, una tarde que crees que la has vivido pero no, ¿quizá será la tarde de mañana? Aprovéchala, disfruta de esa tarde como si fuera un helado que te tomas en verano.
Dense Buill
Esta es una tarde de verano que todos hemos tenido alguna vez. Después de comer, sentado en una silla o un banco.
Agobiado por una temperatura alta, una tarde de mucho calor.
De preguntarte que podrías hacer hoy de provecho. O qué será de ti mañana, de pensar en todos los problemas que tienes, o intentar olvidarlos todos. Mirar el cielo y pedir una brisa fresca para poder hacer mejor la digestión.
Pensar en los sueños u objetivos ya cumplidos y los que queda por cumplir. Imaginarte que estas en un lugar completamente diferente. Preguntarte si eres desafortunado a tener muchísima suerte. O quizás piensas en los que ya no están a tu lado. Una tarde de reflexión o para algunos una tarde perdida.
Isidre
Estaba con los amigos en la playa tomando el sol, estábamos haciendo un partido de fútbol y vino un hombre preguntando por su perro, y le dijimos que no habíamos visto nada. El hombre se fue decepcionado. Mis amigos y yo nos dimos una vuelta a ver si lo encontrábamos pero desgraciadamente no lo encontrábamos, volvimos a las toallas, y allí estaba el perro, llamamos al hombre y nos dio diez euros cada uno, y con el dinero fuimos a comer.
Jansà
Hará unos días, fui con mis amigos a la playa, era una tarde calurosa de 30 grados de temperatura .Tomando el sol empezó a prender el calor en la piel y decidimos tirarnos al agua para refrescarnos un poco, nadamos dentro del mar y la orilla se veía lejos, conseguimos llegar a la plataforma, y en ella saltamos desde un trampolín. Cuando se hizo tarde decidimos ir a dar una vuelta por el puerto y encontramos a mucha gente paseando. Fuimos a comprar unos helados y mientras se ponía el sol fuimos tirando para nuestras casa y hablando para quedar por la noche, fuimos a cenar y a las 11 volvimos a quedar y hasta las dos no fuimos a descansar
Ricard Jonama
Una tarde de verano, junto al grandioso Sol. Un largo y ancho mar, en el cual los barcos no paran de surcar. Junto a mis amigos vemos pasar la tarde, una tarde de verano junto al mar. Un bello atardecer que pronto terminará, el ruido de las olas, un ruido relajante, los gritos de las gaviotas se oye sin cesar mientras la arena entre los dedos de esfuma como luz solar. El viento mueve las palmeras, parecen manos gigantes diciendo adiós al Sol. Mientras contemplo la vida un verano pasa y con él las vacaciones preferidas. Empieza a anochecer, solos en la playa, así transcurre la tarde, una tarde de verano
Patricia Martos
¡Por fin es el 21 de junio, por fin es verano! Ya era hora de disfrutar de playas cristalinas y limpias en el Caribe.
Me llamo Matilde y vivo en España. Tengo 20 años y soy actriz, y a veces, modelo. Me gusta el verano, especialmente la playa, jugar a volley playa con mis amigas y pasear con mis amigos y amigas por el pueblo por las tardes, sobre todo de verano. Y ¿Sabéis por qué me gusta? Ahora os voy a contar lo que pasó hace un año.
Yo estaba en el pueblo de mi abuela, cuando un guapo chico se acercó a mí. Él era extranjero y se llamaba Kerek. Tenía 21 años y vivía en Nueva Cork, pero sabía hablar bastante bien el español. ¡Daba la casualidad de que era mi vecino!
Pasaron los meses y acabé enamorándome de él. Pero se tuvo que ir sin razón alguna. Me prometió que volvería a Madrid en cuanto pudiera. Pero no volvió hasta que un día me lo encontré en una panadería. Nos dimos un abrazo tremendo. Pero había una persona más allí. Era la novia de Kerek, una guapa chica americana. Yo me fui de allí llorando y le dije lo que sentía por él, pero él me dijo que aunque no estaba enamorado, era una persona muy importante para él. Entonces pensé: -Matilde, si te vas enfadada puede perderle para siempre, no te preocupes, te quiere por un igual, sé su amigo y disfruta.
Entonces decidí aceptarlo y desde entonces las tardes del 21 de junio son muy importantes para mí porque conocí al chico de mi vida y a mi mejor amiga (la novia del chico).
Raquel Medina
Un día de verano por la tarde, quedé con mis amigos de Cambrils. Bajamos al puerto y fuimos a dar una vuelta. Más tarde nos fuimos todos a la playa… Nos tiraron al agua con ropa, fue muy divertido y a la vez desastroso.
Al cabo de media hora me tuve que ir a la academia a bailar porque esa misma tarde tenía una actuación. En fin, cuando el reloj marcó las 7 me fui derecha a la academia de baile, todo el mundo me preguntaba que de dónde venía tan mojada y les tenía que explicar toda la historia.
Finalmente, llegó la hora de la actuación en el Parque del Pescador. Salió perfecta y para celebrarlo fuimos todas a cenar a una pizzería. Allí nuestra profesora nos dio una sorpresa, nos dijo que este verano iríamos a hacer la muestra del baile a Medir. Fue un momento mágico, todas estábamos muy contentas, más que un niño con zapatos nuevos. Con la ilusión de aquel día, regresamos a nuestras casas. Fue una tarde perfecta.
Maika Curto
4 de Julio de 1985. Era un día caluroso, estábamos en verano, en el mar Mediterráneo, concretamente en Salou una pequeña ciudad que todos los veranos se llena de extranjeros que vienen a veranear a la Costa Dorada.
Aquel día no era normal. Ella se encontraba muy mal. Además sabía que en pocos días se pondría de parto. Estaba de estado, de ocho meses y medio. De un niño que llamaría Iván.
Ahí venia Iván, pesando 3 kilos y midiendo 71 céntimos. Un niño muy sano, pensando que la madre solo tenía 15 años.
Aquel día fue el peor día de su vida, 15 años, con un hijo, sola y sin saber quién era el padre de aquel niño… Iván!
Jonatan Díez
Una tarde de verano estaba con mis amigos y mi prima en la playa de Cambrils bañándonos, de repente a mi prima le pica una medusa y tuve que ir rápido al ambulatorio porque le picaba mucho. Más tarde vinieron mis padres y los padres de mi prima, preguntaban qué había pasado y yo se lo conté. Mis amigos siguen yendo a la playa, pero mi prima y yo le hemos pillado miedo a la playa y al mar. Pero sí que voy a las piscinas. A mi prima se le ha quedado una marca de la medusa para toda la vida y no pensamos ir más veces a la playa.
Ariadna Díaz
Esa tarde de verano que recuerdo yo tan bien, me encontré de repente en medio de un bosque. Caminé y caminé pero la salida no encontré, de repente oí un ruidito tan agradable que busqué de donde provenía y como no lo encontré me senté debajo de un árbol que tenia pinta de tener aproximadamente 100 años o más. Y oyendo ese ruidito me dormí. Cuando desperté los centenares de árboles que tenia delante antes de dormirme no estaban, en lugar de eso había un gran lago con una enorme cascada. Tenía unas enormes ganas de bañarme así que me tiré al lago y estuve nadando en esa agua cristalina horas y horas. Me sumergí y volví a salir a la superficie unas cuantas veces pero a la última cuando volví a salir a la superficie me di cuenta de que estaba en mi jardín y en mi piscina. A veces la imaginación juega malos pasadas.
Dense Buill
Esta es una tarde de verano que todos hemos tenido alguna vez. Después de comer, sentado en una silla o un banco.
Agobiado por una temperatura alta, una tarde de mucho calor.
De preguntarte que podrías hacer hoy de provecho. O qué será de ti mañana, de pensar en todos los problemas que tienes, o intentar olvidarlos todos. Mirar el cielo y pedir una brisa fresca para poder hacer mejor la digestión.
Pensar en los sueños u objetivos ya cumplidos y los que queda por cumplir. Imaginarte que estas en un lugar completamente diferente. Preguntarte si eres desafortunado a tener muchísima suerte. O quizás piensas en los que ya no están a tu lado. Una tarde de reflexión o para algunos una tarde perdida.
Isidre
Estaba con los amigos en la playa tomando el sol, estábamos haciendo un partido de fútbol y vino un hombre preguntando por su perro, y le dijimos que no habíamos visto nada. El hombre se fue decepcionado. Mis amigos y yo nos dimos una vuelta a ver si lo encontrábamos pero desgraciadamente no lo encontrábamos, volvimos a las toallas, y allí estaba el perro, llamamos al hombre y nos dio diez euros cada uno, y con el dinero fuimos a comer.
Jansà
Hará unos días, fui con mis amigos a la playa, era una tarde calurosa de 30 grados de temperatura .Tomando el sol empezó a prender el calor en la piel y decidimos tirarnos al agua para refrescarnos un poco, nadamos dentro del mar y la orilla se veía lejos, conseguimos llegar a la plataforma, y en ella saltamos desde un trampolín. Cuando se hizo tarde decidimos ir a dar una vuelta por el puerto y encontramos a mucha gente paseando. Fuimos a comprar unos helados y mientras se ponía el sol fuimos tirando para nuestras casa y hablando para quedar por la noche, fuimos a cenar y a las 11 volvimos a quedar y hasta las dos no fuimos a descansar
Ricard Jonama
Una tarde de verano, junto al grandioso Sol. Un largo y ancho mar, en el cual los barcos no paran de surcar. Junto a mis amigos vemos pasar la tarde, una tarde de verano junto al mar. Un bello atardecer que pronto terminará, el ruido de las olas, un ruido relajante, los gritos de las gaviotas se oye sin cesar mientras la arena entre los dedos de esfuma como luz solar. El viento mueve las palmeras, parecen manos gigantes diciendo adiós al Sol. Mientras contemplo la vida un verano pasa y con él las vacaciones preferidas. Empieza a anochecer, solos en la playa, así transcurre la tarde, una tarde de verano
Patricia Martos
¡Por fin es el 21 de junio, por fin es verano! Ya era hora de disfrutar de playas cristalinas y limpias en el Caribe.
Me llamo Matilde y vivo en España. Tengo 20 años y soy actriz, y a veces, modelo. Me gusta el verano, especialmente la playa, jugar a volley playa con mis amigas y pasear con mis amigos y amigas por el pueblo por las tardes, sobre todo de verano. Y ¿Sabéis por qué me gusta? Ahora os voy a contar lo que pasó hace un año.
Yo estaba en el pueblo de mi abuela, cuando un guapo chico se acercó a mí. Él era extranjero y se llamaba Kerek. Tenía 21 años y vivía en Nueva Cork, pero sabía hablar bastante bien el español. ¡Daba la casualidad de que era mi vecino!
Pasaron los meses y acabé enamorándome de él. Pero se tuvo que ir sin razón alguna. Me prometió que volvería a Madrid en cuanto pudiera. Pero no volvió hasta que un día me lo encontré en una panadería. Nos dimos un abrazo tremendo. Pero había una persona más allí. Era la novia de Kerek, una guapa chica americana. Yo me fui de allí llorando y le dije lo que sentía por él, pero él me dijo que aunque no estaba enamorado, era una persona muy importante para él. Entonces pensé: -Matilde, si te vas enfadada puede perderle para siempre, no te preocupes, te quiere por un igual, sé su amigo y disfruta.
Entonces decidí aceptarlo y desde entonces las tardes del 21 de junio son muy importantes para mí porque conocí al chico de mi vida y a mi mejor amiga (la novia del chico).
Raquel Medina
Un día de verano por la tarde, quedé con mis amigos de Cambrils. Bajamos al puerto y fuimos a dar una vuelta. Más tarde nos fuimos todos a la playa… Nos tiraron al agua con ropa, fue muy divertido y a la vez desastroso.
Al cabo de media hora me tuve que ir a la academia a bailar porque esa misma tarde tenía una actuación. En fin, cuando el reloj marcó las 7 me fui derecha a la academia de baile, todo el mundo me preguntaba que de dónde venía tan mojada y les tenía que explicar toda la historia.
Finalmente, llegó la hora de la actuación en el Parque del Pescador. Salió perfecta y para celebrarlo fuimos todas a cenar a una pizzería. Allí nuestra profesora nos dio una sorpresa, nos dijo que este verano iríamos a hacer la muestra del baile a Medir. Fue un momento mágico, todas estábamos muy contentas, más que un niño con zapatos nuevos. Con la ilusión de aquel día, regresamos a nuestras casas. Fue una tarde perfecta.
Maika Curto
4 de Julio de 1985. Era un día caluroso, estábamos en verano, en el mar Mediterráneo, concretamente en Salou una pequeña ciudad que todos los veranos se llena de extranjeros que vienen a veranear a la Costa Dorada.
Aquel día no era normal. Ella se encontraba muy mal. Además sabía que en pocos días se pondría de parto. Estaba de estado, de ocho meses y medio. De un niño que llamaría Iván.
Ahí venia Iván, pesando 3 kilos y midiendo 71 céntimos. Un niño muy sano, pensando que la madre solo tenía 15 años.
Aquel día fue el peor día de su vida, 15 años, con un hijo, sola y sin saber quién era el padre de aquel niño… Iván!
Jonatan Díez
Una tarde de verano estaba con mis amigos y mi prima en la playa de Cambrils bañándonos, de repente a mi prima le pica una medusa y tuve que ir rápido al ambulatorio porque le picaba mucho. Más tarde vinieron mis padres y los padres de mi prima, preguntaban qué había pasado y yo se lo conté. Mis amigos siguen yendo a la playa, pero mi prima y yo le hemos pillado miedo a la playa y al mar. Pero sí que voy a las piscinas. A mi prima se le ha quedado una marca de la medusa para toda la vida y no pensamos ir más veces a la playa.
Ariadna Díaz
Esa tarde de verano que recuerdo yo tan bien, me encontré de repente en medio de un bosque. Caminé y caminé pero la salida no encontré, de repente oí un ruidito tan agradable que busqué de donde provenía y como no lo encontré me senté debajo de un árbol que tenia pinta de tener aproximadamente 100 años o más. Y oyendo ese ruidito me dormí. Cuando desperté los centenares de árboles que tenia delante antes de dormirme no estaban, en lugar de eso había un gran lago con una enorme cascada. Tenía unas enormes ganas de bañarme así que me tiré al lago y estuve nadando en esa agua cristalina horas y horas. Me sumergí y volví a salir a la superficie unas cuantas veces pero a la última cuando volví a salir a la superficie me di cuenta de que estaba en mi jardín y en mi piscina. A veces la imaginación juega malos pasadas.
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