Alice Dien
Andaba por el bosque y la suave brisa de las flores silvestres le parecía un sueño inexplicable.
Un sueño inexplicable que se veía perturbado por una deliciosa lluvia de verano. De las que te hacen vivir la vida, de las que te hacen correr y mojarte sin ninguna preocupación, de las que te hacen cantar y bailar, como un sueño del que no te gusta despertar.
Corriendo y cantando encontrarías un lugar mágico y escondido con una bonita casa en la que entrarías sin pensar.
Correrías y saltarías sin parar, por todas partes irías hasta que en la habitación prohibida entrarías. Ahí un hombre te encontrarías y su secreto descubrirás, y él te mataría sin piedad.
Anna Recasens
Entre grandes árboles, árboles gigantes que nunca se han visto, hay una casa escondida. Vista desde lejos les pareció que era una casa abandonada a la que no tenían que ir. Pero un día su corazón les dijo que se acercaran y ellos se acercaron. Cuanto más se aproximaban a la casa, ésta iba cambiando de aspecto, cada vez era más grande, y la fachada se iba haciendo más nueva, cada vez más pájaros, mariposas, insectos preciosos se iban acercando y quedándose en el enorme jardín que rodeaba a la casa.
Al fin llegaron, sorprendidos todos por lo que había ocurrido. La casa estaba deshabitada desde hacía mucho tiempo. Pero los chicos que la descubrieron iban todas las tardes y jugaban con los animalitos preciosos que allí había.
Ellos nunca contaron lo que en realidad escondía esa casa que realmente era mágica, este secreto nunca lo descubrieron y ahora tal vez… ellos estén en la casa disfrutando por una simple corazonada que tuvieron un día… Sólo te lo he contado a ti, y tú eres el que decides si esto puede seguir siendo un secreto, sólo lo decides tú.
Maité
Os voy a contar la casa que quería tener, la que soñé desde pequeña, la que me gusta dibujar y sobretodo la que me gustaría tener.
Es una casa escondida en un bosque, en las montañas de Jackson, en California; en un bosque lejano de todo, de los coches, del ruido de la ciudad, de la gente. Solamente puedes oír el silbido de los pájaros y el ruido de la cascada. Es un lugar de paz y tranquilidad.
Alrededor de mi casa, hay varios tipos de árboles y flores de todos los colores. Hay un pequeño río detrás de mi casa, donde puedo pescar, porque hay muchos peces y puedo bañarme también.
No es un bosque como los demás, tiene algo muy especial...
El bosque está siempre florecido y los animales de este bosque hablan, sí, hablan como personas.
Tengo también que describir mi casa. A mí me encanta, es de color blanco y el techo es marrón. Es grande pero no es de madera, pues se podría quemar; y quemar todo el bosque.
Mi casa siempre está ordenada, porque tengo tiempo para arreglarla aunque no es la única cosa que hago.
La entrada es de color naranja/rojo/lila, colores de Asia que me gustan mucho, y el suelo es de color blanco. Mi casa está muy decorada, con cuadros de pintores, esculturas, flores... porque me gusta el arte. Así es mi casa y me gustaría tenerla
Alma Debenath
En un bosque muy muy lejano… donde se halla un gran lago, allí escondida se ve la casa del bosque. Su gran parte delantera es de madera, de color verde y negro; Con grandes ventanas. Las otras paredes son azules… es una casa muy rara. Entro, miro, espero, vuelvo a mirar. Un gato negro, me está mirando. Sube por las granes escaleras, sube y sube, más… Yo lo sigo, algo me querrá enseñar. Estoy cansado, ya no quiero subir más… Llego, me paro y miro. Hay una gran ventana y detrás una gran vista de gran bosque. Alucino, el gato se sube conmigo y bajamos…
Núria Martínez
Es un bosque que no mucha gente conoce, y uno de esas personas que conoce ese sitio, ese bosque, soy yo.
Es uno de los bosques donde hay mucha tranquilidad. Solo se oyen los animales, el viento y la cascada. En este bosque vivo. Tengo una casita encima de un árbol, casi que no de ve. Los árboles son tan altos que a mi casa tengo que subir unas escaleras que me he hecho. La casa es bastante grande, tiene una cocina grande, cuatro habitaciones y dos baños. Es muy grande para mi solo, por eso también lo comparto con mis, no se cuántos animales. La casa, aunque haya tormenta no le pasa nada.
Borja Villaverde
Un día mi familia y yo invitamos a casa a unos familiares, mis tíos y mis dos primos, uno pequeño y otro mayor. Decidimos ir a la montaña a hacer una acampada.
Al día siguiente estaba todo listo para salir. Fuimos a un bosque con un lago muy bonito, cristalino. Al llegar lo pusimos todo en su sitio, preparamos la barbacoa, la mesa, etc. Mi primo y yo fuimos a explorar pero no fue buena idea porque el bosque era terrorífico. Plantas espantosas y árboles que no dejaban pasar la luz del sol y mucha humedad. Teníamos mucho miedo, entonces corrimos todo lo que pudimos, tropezamos con unas ramas y había un montón de serpientes e insectos. Seguimos corriendo porque pensábamos que nos seguía alguien, entonces encontramos una casa, entramos, pensábamos que estábamos a salvo, pero vimos unas sombras afuera, se abrió la puerta lentamente, era un hombre deformado que nos apuntaba con una escopeta…
Anastasia Bukina
En un sitio muy lejano, donde nunca ha estado nadie, entre los árboles y las flores, entre las frutas y los aromas, una casa se situaba en medio de la naturaleza, entre la vida; lejos de las ciudades, tan grandes que nos olvidamos de lo mas importante, la naturaleza.
Si te acercas a la casa, oyes, que aquí mismo, a la derecha, está situada una cascada detrás de los árboles que llegan al cielo. Detrás de las flores preciosas estaba la casa , no se veía, estaba rodeada de hierbas muy largas y flores que se giraban y se movían y rodeaban la casa. Era muy vieja. Estaba tan bien escondida que ni siquiera los pájaros la veían, ni las hormigas que corrían por allí.
Joan Daniel
Era en la casa de mis primos en el bosque y estábamos buscando el cajón que contenía el álbum de fotos de cuando éramos muchachos.
Más tarde lo encontramos porque estuvimos una hora buscando. Aacabamos de ver las fotos y comenzamos hablar de aquellos tiempos del hijo del cazador y de las cuadras del campo. Nos costó decidirnos qué podríamos hacer y decidimos ir a las cuadras. Por la noche los cinco salimos por la ventana sin despertar a los padres y nos fuimos a las cuadras.
Tuvimos que saltar la puerta grande y caminar un poco.
Las cuadras estaban como cuando éramos pequeños, limpias y un olor que a mí siempre me gusto, el zotal.
Caminando, vimos todos los caballos y sin que el dueño se enterase cogimos los caballos. Yo cogí el Cualtrapas y ellos Faraón, Paloma, Ébano y King Kong. Los preparamos y más tarde fuimos por el bosque. Desde entonces no volvimos a saber nunca más nada de mis compañeros y no los volvimos a ver, ni a ellos ni a sus caballos.
Gabriela
Unos amigos y yo teníamos escondida una casa en un bosque, donde cada verano íbamos todos, para conversar de temas importantes que nos han pasado en nuestras vidas; estudios, trabajos, novios, problemas, etc.
Nosotros somos amigos desde adolescentes, siempre nos explicábamos nuestras cosas. Cada uno tiene una pulsera de nuestra amistad.
La casa está escondida en el bosque para celebrar todos nuestros cumpleaños, fiestas, las carreras estudiadas y lo que hemos conseguido. Para vacaciones íbamos todo, y quedábamos para dormir en la casa del bosque.
Veíamos películas de miedo, pero a veces nos asustábamos porque allí habían encontrado el cadáver de una chica. La gente siempre iba a pasear por allí.
Por suerte nunca encontraron la casa escondida. Allí está nuestros momentos felices y malos de nuestra juventud.
Arnau Cascón
Era un día normal y corriente, Jake se levantaba a las 8:00, desayunaba, iba al colegio y a las 6:30 volvía. Siempre iba con sus amigos Ron y Natalia, a donde fuera, pero siempre tenían sus más y sus menos.
A ellos les gustaban las aventuras, explorar, vivir nuevas emociones. Un día cuando volvían del colegio lo hicieron a las 9:00, a causa de que les habían castigado según dicen, por no asistir a clase. Iban con retraso y eso les dio la idea de volver por otro camino más corto (un atajo). A Jake no quería ir por ese camino así que se fue por el camino normal, los otros dos no. Estaba oscuro, había luna llena y se oían aún los búhos y lobos entre los pasos de ellos. Tuvieron que pasar por un bosque que creían abandonado, pero no lo estaba, ya que a lo hondo y entre la espesura de las hojas de los árboles y la noche, vieron como una casa escondida, se rebelaba ante sus ojos perplejos. Primero creían que era una ilusión o un espejismo, pero finalmente se aclararon la cara con una fuente que había, y después con paso firme descubrieron la casa completamente y se fueron acercando más.
La casa a primera vista parecía vieja, abandonada, con una pequeña puerta y una chimenea en lo alto. La casa era de piedra, muy antigua, con unas ventanas de madera y un poco ruinosas y destrozadas.
Alrededor de ella había unos matorrales y flores que parecían el jardín aunque no se podía ver con claridad porque era de noche.
Ellos se acercaron poco a poco, pero al entrar y ver lo que había, algo les arrastró hacia dentro, no podían parar, de repente sin saber cómo se encontraron en una sala grande, oscura, ellos en el suelo, una obra se les acercaba . . . . . continuará.
Marc Matamoros
Un día saliendo de casa, aburrido, me fui llegue a un camino de tierra y quise seguir. Después de un rato llegue en una crulla, quise tener una mini aventura y cortar camino entrando pa dentro del bosque me perdí, llegue en un riachuelo pequeño, seguí el riachuelo para abajo. Al cabo de unas horas empecé a fer que el riachuelo cada vez se hacia más ancho hasta que vi. Un lago con una casa de campo al lado del lago llame a la puerta de la cabaña y salio un abuelo preguntándome que quería. Le dije el camino para llegar al pueblo. Y empezamos hablar hasta que se hizo de noche. El hombre que me llevo a casa. No tenía animes de andar más y me fui directo para la cama.
Mariana
Aislada del mundo, acostumbrada a la naturaleza, a los animales, a la soledad, vivía en un bosque esa joven belleza que nada más conocía el trabajar y el sudor de cada dí para ganarse el pan.
Era un día ardiente, el sol quemaba fuerte, que salió para buscar la felicidad. Al llegar a la ciudad, todos le miraban raro, con cara de desprecio. nunca imaginó que la gente era así, tan cerrada, tan traicionera. nunca imaginó que tanta maldad había en esas casas, frías, sin el calor del amor, sin nada amable. pero ella se dio cuenta: nada seria más feliz que esa casa en medio de aquel bosque solitario y aislado.
Andaba por el bosque y la suave brisa de las flores silvestres le parecía un sueño inexplicable.
Un sueño inexplicable que se veía perturbado por una deliciosa lluvia de verano. De las que te hacen vivir la vida, de las que te hacen correr y mojarte sin ninguna preocupación, de las que te hacen cantar y bailar, como un sueño del que no te gusta despertar.
Corriendo y cantando encontrarías un lugar mágico y escondido con una bonita casa en la que entrarías sin pensar.
Correrías y saltarías sin parar, por todas partes irías hasta que en la habitación prohibida entrarías. Ahí un hombre te encontrarías y su secreto descubrirás, y él te mataría sin piedad.
Anna Recasens
Entre grandes árboles, árboles gigantes que nunca se han visto, hay una casa escondida. Vista desde lejos les pareció que era una casa abandonada a la que no tenían que ir. Pero un día su corazón les dijo que se acercaran y ellos se acercaron. Cuanto más se aproximaban a la casa, ésta iba cambiando de aspecto, cada vez era más grande, y la fachada se iba haciendo más nueva, cada vez más pájaros, mariposas, insectos preciosos se iban acercando y quedándose en el enorme jardín que rodeaba a la casa.
Al fin llegaron, sorprendidos todos por lo que había ocurrido. La casa estaba deshabitada desde hacía mucho tiempo. Pero los chicos que la descubrieron iban todas las tardes y jugaban con los animalitos preciosos que allí había.
Ellos nunca contaron lo que en realidad escondía esa casa que realmente era mágica, este secreto nunca lo descubrieron y ahora tal vez… ellos estén en la casa disfrutando por una simple corazonada que tuvieron un día… Sólo te lo he contado a ti, y tú eres el que decides si esto puede seguir siendo un secreto, sólo lo decides tú.
Maité
Os voy a contar la casa que quería tener, la que soñé desde pequeña, la que me gusta dibujar y sobretodo la que me gustaría tener.
Es una casa escondida en un bosque, en las montañas de Jackson, en California; en un bosque lejano de todo, de los coches, del ruido de la ciudad, de la gente. Solamente puedes oír el silbido de los pájaros y el ruido de la cascada. Es un lugar de paz y tranquilidad.
Alrededor de mi casa, hay varios tipos de árboles y flores de todos los colores. Hay un pequeño río detrás de mi casa, donde puedo pescar, porque hay muchos peces y puedo bañarme también.
No es un bosque como los demás, tiene algo muy especial...
El bosque está siempre florecido y los animales de este bosque hablan, sí, hablan como personas.
Tengo también que describir mi casa. A mí me encanta, es de color blanco y el techo es marrón. Es grande pero no es de madera, pues se podría quemar; y quemar todo el bosque.
Mi casa siempre está ordenada, porque tengo tiempo para arreglarla aunque no es la única cosa que hago.
La entrada es de color naranja/rojo/lila, colores de Asia que me gustan mucho, y el suelo es de color blanco. Mi casa está muy decorada, con cuadros de pintores, esculturas, flores... porque me gusta el arte. Así es mi casa y me gustaría tenerla
Alma Debenath
En un bosque muy muy lejano… donde se halla un gran lago, allí escondida se ve la casa del bosque. Su gran parte delantera es de madera, de color verde y negro; Con grandes ventanas. Las otras paredes son azules… es una casa muy rara. Entro, miro, espero, vuelvo a mirar. Un gato negro, me está mirando. Sube por las granes escaleras, sube y sube, más… Yo lo sigo, algo me querrá enseñar. Estoy cansado, ya no quiero subir más… Llego, me paro y miro. Hay una gran ventana y detrás una gran vista de gran bosque. Alucino, el gato se sube conmigo y bajamos…
Núria Martínez
Es un bosque que no mucha gente conoce, y uno de esas personas que conoce ese sitio, ese bosque, soy yo.
Es uno de los bosques donde hay mucha tranquilidad. Solo se oyen los animales, el viento y la cascada. En este bosque vivo. Tengo una casita encima de un árbol, casi que no de ve. Los árboles son tan altos que a mi casa tengo que subir unas escaleras que me he hecho. La casa es bastante grande, tiene una cocina grande, cuatro habitaciones y dos baños. Es muy grande para mi solo, por eso también lo comparto con mis, no se cuántos animales. La casa, aunque haya tormenta no le pasa nada.
Borja Villaverde
Un día mi familia y yo invitamos a casa a unos familiares, mis tíos y mis dos primos, uno pequeño y otro mayor. Decidimos ir a la montaña a hacer una acampada.
Al día siguiente estaba todo listo para salir. Fuimos a un bosque con un lago muy bonito, cristalino. Al llegar lo pusimos todo en su sitio, preparamos la barbacoa, la mesa, etc. Mi primo y yo fuimos a explorar pero no fue buena idea porque el bosque era terrorífico. Plantas espantosas y árboles que no dejaban pasar la luz del sol y mucha humedad. Teníamos mucho miedo, entonces corrimos todo lo que pudimos, tropezamos con unas ramas y había un montón de serpientes e insectos. Seguimos corriendo porque pensábamos que nos seguía alguien, entonces encontramos una casa, entramos, pensábamos que estábamos a salvo, pero vimos unas sombras afuera, se abrió la puerta lentamente, era un hombre deformado que nos apuntaba con una escopeta…
Anastasia Bukina
En un sitio muy lejano, donde nunca ha estado nadie, entre los árboles y las flores, entre las frutas y los aromas, una casa se situaba en medio de la naturaleza, entre la vida; lejos de las ciudades, tan grandes que nos olvidamos de lo mas importante, la naturaleza.
Si te acercas a la casa, oyes, que aquí mismo, a la derecha, está situada una cascada detrás de los árboles que llegan al cielo. Detrás de las flores preciosas estaba la casa , no se veía, estaba rodeada de hierbas muy largas y flores que se giraban y se movían y rodeaban la casa. Era muy vieja. Estaba tan bien escondida que ni siquiera los pájaros la veían, ni las hormigas que corrían por allí.
Joan Daniel
Era en la casa de mis primos en el bosque y estábamos buscando el cajón que contenía el álbum de fotos de cuando éramos muchachos.
Más tarde lo encontramos porque estuvimos una hora buscando. Aacabamos de ver las fotos y comenzamos hablar de aquellos tiempos del hijo del cazador y de las cuadras del campo. Nos costó decidirnos qué podríamos hacer y decidimos ir a las cuadras. Por la noche los cinco salimos por la ventana sin despertar a los padres y nos fuimos a las cuadras.
Tuvimos que saltar la puerta grande y caminar un poco.
Las cuadras estaban como cuando éramos pequeños, limpias y un olor que a mí siempre me gusto, el zotal.
Caminando, vimos todos los caballos y sin que el dueño se enterase cogimos los caballos. Yo cogí el Cualtrapas y ellos Faraón, Paloma, Ébano y King Kong. Los preparamos y más tarde fuimos por el bosque. Desde entonces no volvimos a saber nunca más nada de mis compañeros y no los volvimos a ver, ni a ellos ni a sus caballos.
Gabriela
Unos amigos y yo teníamos escondida una casa en un bosque, donde cada verano íbamos todos, para conversar de temas importantes que nos han pasado en nuestras vidas; estudios, trabajos, novios, problemas, etc.
Nosotros somos amigos desde adolescentes, siempre nos explicábamos nuestras cosas. Cada uno tiene una pulsera de nuestra amistad.
La casa está escondida en el bosque para celebrar todos nuestros cumpleaños, fiestas, las carreras estudiadas y lo que hemos conseguido. Para vacaciones íbamos todo, y quedábamos para dormir en la casa del bosque.
Veíamos películas de miedo, pero a veces nos asustábamos porque allí habían encontrado el cadáver de una chica. La gente siempre iba a pasear por allí.
Por suerte nunca encontraron la casa escondida. Allí está nuestros momentos felices y malos de nuestra juventud.
Arnau Cascón
Era un día normal y corriente, Jake se levantaba a las 8:00, desayunaba, iba al colegio y a las 6:30 volvía. Siempre iba con sus amigos Ron y Natalia, a donde fuera, pero siempre tenían sus más y sus menos.
A ellos les gustaban las aventuras, explorar, vivir nuevas emociones. Un día cuando volvían del colegio lo hicieron a las 9:00, a causa de que les habían castigado según dicen, por no asistir a clase. Iban con retraso y eso les dio la idea de volver por otro camino más corto (un atajo). A Jake no quería ir por ese camino así que se fue por el camino normal, los otros dos no. Estaba oscuro, había luna llena y se oían aún los búhos y lobos entre los pasos de ellos. Tuvieron que pasar por un bosque que creían abandonado, pero no lo estaba, ya que a lo hondo y entre la espesura de las hojas de los árboles y la noche, vieron como una casa escondida, se rebelaba ante sus ojos perplejos. Primero creían que era una ilusión o un espejismo, pero finalmente se aclararon la cara con una fuente que había, y después con paso firme descubrieron la casa completamente y se fueron acercando más.
La casa a primera vista parecía vieja, abandonada, con una pequeña puerta y una chimenea en lo alto. La casa era de piedra, muy antigua, con unas ventanas de madera y un poco ruinosas y destrozadas.
Alrededor de ella había unos matorrales y flores que parecían el jardín aunque no se podía ver con claridad porque era de noche.
Ellos se acercaron poco a poco, pero al entrar y ver lo que había, algo les arrastró hacia dentro, no podían parar, de repente sin saber cómo se encontraron en una sala grande, oscura, ellos en el suelo, una obra se les acercaba . . . . . continuará.
Marc Matamoros
Un día saliendo de casa, aburrido, me fui llegue a un camino de tierra y quise seguir. Después de un rato llegue en una crulla, quise tener una mini aventura y cortar camino entrando pa dentro del bosque me perdí, llegue en un riachuelo pequeño, seguí el riachuelo para abajo. Al cabo de unas horas empecé a fer que el riachuelo cada vez se hacia más ancho hasta que vi. Un lago con una casa de campo al lado del lago llame a la puerta de la cabaña y salio un abuelo preguntándome que quería. Le dije el camino para llegar al pueblo. Y empezamos hablar hasta que se hizo de noche. El hombre que me llevo a casa. No tenía animes de andar más y me fui directo para la cama.
Mariana
Aislada del mundo, acostumbrada a la naturaleza, a los animales, a la soledad, vivía en un bosque esa joven belleza que nada más conocía el trabajar y el sudor de cada dí para ganarse el pan.
Era un día ardiente, el sol quemaba fuerte, que salió para buscar la felicidad. Al llegar a la ciudad, todos le miraban raro, con cara de desprecio. nunca imaginó que la gente era así, tan cerrada, tan traicionera. nunca imaginó que tanta maldad había en esas casas, frías, sin el calor del amor, sin nada amable. pero ella se dio cuenta: nada seria más feliz que esa casa en medio de aquel bosque solitario y aislado.
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