
El primer argumento que se me ocurre para no ser xenófobo es que todo el mundo tiene una oportunidad para salir de la posible miseria que tengan en su país e intentar encontrar un trabajo en el país de destino con el que puedan alimentar a la familia, comer y vivir con un sueldo mínimo, si es que lo tienen.
La segunda razón es que no toda la gente no es igual. Hay gente extranjera que no viene con malas ideas, aunque el estereotipo de ellos sea de ladrones, sucios y seguramente algunos, sean mucho más trabajadores que algunos nativos.
Y la tercera y última, es que mucha gente ha emigrado por miedo, porque están en una dictadura o en una guerra y no quieren que sus hijos o ellos mismos mueran por una guerra seguramente sin sentido. Y por eso vienen aquí, un país tranquilo y en pausa, porque cuando estaba la dictadura en España, la gente no venía, sino que se iban y otros países nos acogieron.
1 comentario:
Muy bien, Alba, das tres buenas razones para no ser xenófobos.
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