REGALÓ SORPRESA.Sonó el timbre y mi madre fue hacia la puerta para abrir, pero yo me adelanté y abrí con energía. Era mi padre que acababa de llegar del aeropuerto.
- ¡Papá! Cuánto tiempo, ¿Qué tal por Nueva York? ¿Te ayudo con el equipaje? – ví un gran paquete encima de la maleta. – ¿Qué es ese paquete?
Mi padre se puso a reír.
- ¿Son los walkie-talkies? – dije asombrado
- ¿Qué walkie-talkies? – preguntó mi padre confundido
- Los que me dijiste que me ibas a traer de Nueva York.
- Un momento, empieza desde el principio.
- Tú me dijiste que tenías un regalo para mí, en realidad dos. Yo pensé que hablabas de dos walkie-talkies, porque cuando yo te pregunté si lo eran, tú te quedaste en silencio, pareció que no sabías qué decir después de que yo acertara la sorpresa.
- Pues debió ser la cobertura hijo, porque yo no te he comprado los walkie-talkies. – dijo mi padre sintiéndose culpable.
- No te preocupes papá, seguro que el regalo que me has traído le da mil vueltas a los walkie-talkies.
Lo abrí con curiosidad, eran unos altavoces de última generación, como los que tenía Santi, mi mejor amigo.
- Muchísimas gracias papá.
- ¿Y qué tal si los estrenamos?
- ¿Cómo?
- Haciendo una fiesta y invitando a tus amigos a tus amigos.
Me pareció una idea fantástica, y así los estrenamos, montando una gran fiesta.
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