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lunes, 24 de octubre de 2011

La maqueta y los walkie- talkies


Cuando el padre llegó a casa y le dio el regalo el niño lo abrio y vio que su padre no le había traido unos walkie - talkies el niño se decepcionó. Como el niño se puso muy triste porque no le había traido unos walkie-talkies sino que le había traido una maqueta para montar entre los dos fue a comprar unos walkie -talkies. Cuando llego a casa con los walkie - talkies el niño se puso muy contento y decidieron montar la maqueta pero hablando por los walkie-talkies.

martes, 18 de octubre de 2011

Los walkie-talkies

Estaba impaciente por que estaba a punto de llegar mi padre cuando de repente escuche el timbre rápidamente abrí la puerta de mi casa para ver si era mi padre y si, era mi padre llevaba la meleta en una mano y en la otra un paquete, rápidamente fui a ayudarle y en ese mismo instante empezó el principio de nuestra discusión y así fue:

-¡Hola papa!-dije yo-
-¡Hola hijo!-respondió mi padre-
-Que tal ha ido el viaje?-Pregunte yo-
-Pues regular-Respondio el-
-Y donde esta mi regalo?-Pregunte yo-
-Aquí, ten hijo-Me dijo el-
Rápidamente entre dentro de mi casa dejando a mi padre atrás y abrí el paquete. Eran un par de zapatos de payaso, resulta que los vio en un mercado y le dieron gracia, COMO NO!!!!
-Pero papa, que es esto?-Le pregunte yo cabreado-
-Un par de zapatos de payaso-Me comfirmo el-
-Y esto entendiste por walkie-talkies?-Pregunte yo-
-Que dices de walkie-talkies?-Pregunto el tambien-
-Si, de esos que te llevo hablando tanto tiempo, se parecen a un móvil….-Le conteste yo-
-Hijo, ya se que son los walkie-talkies pero yo no savia nada de que los querías.-Me dijo el-
-¡¿Como que no?!- Le pregunte yo cabrado?
-¡Papa te odio!-Le dije-
Me fui corriendo para mi habitación llorando más tarde subió mi padre y me dijo que lo sentía y que la semana siguiente me compraría un par de walkie-talkies.
Fin
CORRIGE LA ORTOGRAFÍA Y LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN

Los walkie-talkie... o el IPod

Cuando sonó el timbre fui corriendo a la puerta cuando abrí allí estaba mi padre con un paquete muy pequeño.
-¡Hola, papa!
-Hola hijo te he echado de menos. Mira lo que te he traído…
-A ver, a ver.
Me dio el paquete y lo empecé a abrir, todo estaba envuelto de mucho papel y en centro había un caja donde había dibujada una manzana… Era un IPod!
-¡Gracias, papa!
-De nada, hijo, ya sabía que quería walkie-talkies pero creí que te ilusionaría esto.
-No pasa nada, papá, el IPod también me gusta mucho.
Aunque en el fondo el IPod era mejor que los walkie-talkies me hubiese hecho más ilusión un par de walkies.
Los días siguientes llevé el IPod a todas partes, en el bus, en el instituto, en casa, por la calle…

Los Walkie-Talkies

Hijo-¡Papa!, ¡Esto es un coche de carreras!.
¿Y los walkie-talkies?
Padre-¿A que walkie-talkies te refieres?, te dije que era una sorpresa, no que te iba a traer unos walkie-talkies.
Hijo-Pensé que, me los traerias, como cuando los mencioné por telèfono te quedaste callado.
Padre-Eso es culpa del telèfono, siempre pasa cuando hablas con gente que esta en otros paisses, peró si tanta ilusión te hacen, canviaré el coche por esos walkie-talkies.
Hijo-¡Graciás Papa,eres el mejor!

jueves, 13 de octubre de 2011

El niño que queria unos walkie-talkies


- Hijo siento decirte que no he podido traerte lo que te dije, és que en la tienda no quedaban más, lo siento mucho
- Qué!!! Uff… Papá, yo los quería, era algo que me hacia muchísima ilusión…
-Hijo, enserio, lo siento mucho, pero es que yo no puedo hacer nada, he ido por todas tiendas de Nueva York y no quedaban más, losiento, hijo de verdad…
- Jooo!
- Hijo mío, tienes que entenderlo ¿sí?
-Bueno, no pasa nada, pero más traído otra cosa ¿no?
- Sí. Y seguro que te gustará mucho.
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martes, 11 de octubre de 2011

Los walkie-talkies

Papa estará a punto de llegar, estoy impaciente por ver mis walkie-talkies.
De pronto, escuché la puerta del sótano. Fui corriendo i lo primero que hice es darle un abrazo pero sin fijarme mucho en el. Después le dije a mi padre si me había traído los walkie-talkies, él me miró extrañado, i dijo:
-Pablo,¿de qué walkie-talkies hablas?
-Papa. ¿Cómo que no te acuerdas? Los walkie-talkies que me tenías de comprar.
-Yo en ningún momento te dicho nada de walkie-talkies. ¿Qué te hace pensar que si?
-¡Tu dijiste que me traerías una cosa que en realidad son dos! ¿No es así?
-Sí que te dije eso pero no me refería a los walkie-talkies de que tú me hablas.
-Y entonces,¿a qué te referías?
-Me refería a unas botas de futbol.
Me enfade mucho pero en realidad no había motivo para enfadarme, yo había pensado que eran walkie-talkies , era culpa mía haber creado esa ilusión. Aunque la botas no están nada mal.
-¡Pablo, Pablo! ¿Me oyes?
-Sí, sí, papa, perdón, estaba despistado.
-Entonces, ¿te gustan las botas?
-Claro, papa, son chulísimas y muy originales.
Yo aún pensaba en los walkie-talkies pero las botas no estaban nada mal.

Walkie talkies

Un niño le pidió a su padre que se iba a Nueva York que cuando volviera le trajese unos walkie-talkies y el padre prometió traérselos. El día que el padre llegó a casa el niño estaba impaciente esperando en el comedor a su padre, cuando escuchó el ruido de la puerta fue corriendo hacia allá y grito:

-Papa!- Se abrazaron.

-Hijo te veo más alto y más guapo.

-¿Como te ha ido en Nueva York, ¿que tal el trabajo?

-Muy bien hijo, ¿a ti la escuela?

-Bien, ¿me has traído lo que te pedí…?

-Verás hijo…

-¿Si o no, si o no?

-Lo siento… no pude traerlos en el avión.

-Bueno, vale, ¿podemos ir este fin de semana a comprar unos?, es que quiero jugar contigo…

-Claro que sí hijo.

domingo, 9 de octubre de 2011

walkie-talkies




El niño al llegar a casa después de la escuela, dejo su mochila en su habitación y se dirigió impaciente hacia el comedor, ahí estaba su padre sentado en el sofá cabizbajo el niño con una sonrisa en los labios le pregunto:
- Papa, ¿cómo te fue en Nueva York?
- Me fue bien
-Y el regalo que me dijiste por teléfono ¿Dónde está?
- Hijo de eso quería hablarte no me dejaron llevarlo en el avión me lo confiscaron en el aeropuerto y no pude hacer nada
El niño cabizbajo y triste le dijo que no importaba y se fue a su habitación. El padre en los días siguientes se dió cuenta que se esos walkie-talkies significaban mucho para su hijo, poco después fue a una tienda especializada en comunicaciones y le compro los mejores walkie-talkies que encontró, se trataba de lo último en walkie-talkies militares. El niño el rostro del niño al verlo resplandeció, los ojos le brillaban y estaba lleno de alegría y a la misma vez le contagio esa alegría a el padre.

Los walkie-talkies


Llegó el día. Fuimos a buscar a mí padre al aeropuerto. Llevaba mucho tiempo en Nueva York debido a su trabajo. Tenía muchas ganas de verle, pero sobre todo, tenía muchas ganas de usar los walkie-talkies, que le había para que me los trajera.
-Papá: Gritó el hijo. Sé abrazaron.
-¿Cómo estás? ¡Sí que has crecido, eh!
-Muy bien, y tú? ¿Qué tal el trabajo?
¿Cómo es Nueva York, grande?
-Bueno, sí es grande, pero no he tenido mucho tiempo de visitarlo. Tenía mucho trabajo que hacer, explicó el padre.
-¿Te has acordado de lo que te pedíí? preguntó el hijo todo emocionado.
-Verás hijo...No le dio tiempo a acabar la frase.
-Tengo muchas ganas de que juguemos los dos juntos. Siguió el hijo.
-Lo siento, hijo, no te lo he podido comprar, he tenido mucho trabajo, contestó el padre cabizbajo.
-El niño se quedo mudo por un momento intentando mantener las ganas de llorar.
-Hijo, lo siento de verás, te compensaré. Este fin de semana iremos tú y yo a comprarte los que más te gusten. Te lo prometo.
-Vale, no pasa nada, prefiero que vayamos los dos juntos, dijo el niño. Y se fueron a casa.

Los walkie talkies.

-Papá, ¿por qué no me has traído los walkie-talkies?
-es que me los he olvidado en el trabajo.
-Jopetas, los quería para poder jugar con mis amigos.
-Lo siento mucho a mi me hubiese gustado tenerlos, pero es que no se en estos momentos donde tengo la cabeza.
-Pero es que yo lo que quiero ahora son los walkie-talkies.
-Yo también quiero tener un Ferrari y no lo tengo así que intentare traértelo mañana.
-Vale, pero acuérdate, ¿vale?
-No te preocupes cariño.
-Gracias papa te quiero bueno me voy a dormir que tengo sueño.

Diálogo 'Los Walkie-Talkies'

Hoy por fin llega papá. Tengo muchísimas ganas de que me dé mis walkie-talkies e ir con Pablo y Dídac a disfrutarlos.

Pasaron un par de horas y entonces sonó como se abría la puerta, y lo único que se me vino a la cabeza fue que papá ya estaba aquí con mis walkie-talkies. Bajé corriendo las escaleras y ahí estaba, con cara de cansado pero alegre de llegar a casa.
Entonces grité:

- ¡¡¡Papá!!! Te he echado muchísimo de menos, por fin has llegado.
- Sí hijo, tenía muchas ganas de verte. -respondió - Sobre todo para darte tu regalito.
- ¡Sí! ¿Donde están mis walkie-talkies papi?
- ¿Cómo? ¿Walkie-talkies? ¡Ah! Es verdad. Lo siento mucho hijo pero entraron a robar al hotel en el que estaba. – Yo me quedé con cara de disgusto. - Por desgracia se llevaron los walkie-talkies. Pero eso me hizo pensar y te he comprado una cosa muchísimo mejor.

De repente cambió mi cara, y me alegré mucho más. Mi padre conocía muy bien mis gustos y yo sabía perfectamente que si él decía que iba a ser mejor, tenía razón.

- Entonces, ¿qué es?
- Está en el maletero hijo, ya sé que te encanta patinar…
Le corté y salí corriendo a la calle.
- ¡Yuhuu! -Gritaba yo como si fuera SuperMan. – ¡A ver qué es!

Entonces abrí el maletero, y no vi otra cosa que una maleta de color gris que no recordaba haber visto nunca a papá.
Papá vino detrás de mí y vio mi cara de disgusto.


- Saca la mochila de ahí. –Dijo mi padre. – Es tu nueva mochila.

- ¿Cómo? Pero si es una maleta.
- No hijo, tira de la rueda que hay escondida detrás y verás de que se trata.
Era un monopatín-mochila, o mochila-monopatín, qué mas da, pero era súper chula.

- ¡Ala Papá! ¡Qué guay, así ya no llegaré tarde cuando voy andando!
- ¡A que sí! Acaba de salir al mercado y solo lo venden en Estados Unidos. Aprovéchala y vete a dar una vuelta con tus amigos, serás el único en tenerla.
- ¡Sí! ¡Muchas gracias papá! Te quiero, y gracias de verdad, es mejor que los walkie-talkies.

Lo abracé y me fui con mi nueva mochila-monopatín a disfrutarla.

APLICA 1: Diálogo.

REGALÓ SORPRESA.

Sonó el timbre y mi madre fue hacia la puerta para abrir, pero yo me adelanté y abrí con energía. Era mi padre que acababa de llegar del aeropuerto.
- ¡Papá! Cuánto tiempo, ¿Qué tal por Nueva York? ¿Te ayudo con el equipaje? – ví un gran paquete encima de la maleta. – ¿Qué es ese paquete?
Mi padre se puso a reír.
- ¿Son los walkie-talkies? – dije asombrado
- ¿Qué walkie-talkies? – preguntó mi padre confundido
- Los que me dijiste que me ibas a traer de Nueva York.
- Un momento, empieza desde el principio.
- Tú me dijiste que tenías un regalo para mí, en realidad dos. Yo pensé que hablabas de dos walkie-talkies, porque cuando yo te pregunté si lo eran, tú te quedaste en silencio, pareció que no sabías qué decir después de que yo acertara la sorpresa.
- Pues debió ser la cobertura hijo, porque yo no te he comprado los walkie-talkies. – dijo mi padre sintiéndose culpable.
- No te preocupes papá, seguro que el regalo que me has traído le da mil vueltas a los walkie-talkies.
Lo abrí con curiosidad, eran unos altavoces de última generación, como los que tenía Santi, mi mejor amigo.
- Muchísimas gracias papá.
- ¿Y qué tal si los estrenamos?
- ¿Cómo?
- Haciendo una fiesta y invitando a tus amigos a tus amigos.
Me pareció una idea fantástica, y así los estrenamos, montando una gran fiesta.

El regalo de Papa


Papa llegó con las maletas y mi tan esperado regalo.
Papá-grité ilusionado de verle y con ganas de ver mi regalo
Hola hijo, aquí traigo tu regalo- me lo dio con una gran sonrisa en su boca
Dentro de la caja no había unos Walkie-Talkies habian unos grandes auriculares.
Papa, creía que me habías comprado unos Walkie-Talkies- dije.
No, hijo, pensé como te gusta mucho el mundo de la música y en Nueva York había muchísimas
tiendas de música y los auriculares eran de muy buena calidad y a muy buen precio, pues te los compre. Para que puedas escuchar tu música favorita en casa.
!Gracias, Papa!- dije muy contento, no era lo que pensaba pero ese regalo me gusto mucho.
Venga hijo, vamos a montarlos y a ver como suenan.

LOS WALKIE-TALKIES


Estaba muy nervioso por la llegada de mi padre y los walkie-talkies. Por fin podría hacer mi sueño realidad. De repente suena el timbre y corro como nunca a abrirle la puerta a mi padre.
- - ¡Hola, papá! ¡Qué alegría verte! – dije nervioso
- - Hola hijo. Te encuentro algo exaltado. – dijo extrañado
- - ¡Papá! – grité alterado por la espera.
- - ¿Qué quieres?
- - Mis walkie-talkies
- - Hijo, ¿de qué walkie-talkies hablas?
- - Vamos, papá no me hagas esperar. ¿No recuerdas?, una cosa que en realidad son dos… - dije en un inútil acto de refrescarle la memoria
- - Ah, eso… ¿Pensaste que eran walkie-talkies?
- - Claro, ¿qué si no? Una cosa que en realidad son dos, ¿qué otra cosa puede ser?
-- Pues, hijo, yo te había comprado unos zapatos, esos que tanto te gustaban pero que eran muy caros, pues allí estaban a mitad de precio, y te los compré. ¿Por qué pensaste que eran walkie-talkies?
Hubo unos segundos de reflexión por mi parte. ¿Cómo pude pensar que eran unos walkie-talkies? Pobre ingenuo… Bueno, de todas formas, aunque no sean walkie-talkies, tendré las bambas que siempre había querido, mal que mal…
- - Pues papá, yo pensé que eran walkie-talkies por tu incómodo silencio al intentar adivinar cuál era el regalo
- - Lo siento, eso fue la cobertura. Ya sabes que a tanta distancia se corta de vez en cuando. – se disculpó
- - No pasa nada, papá, si los zapatos me encantan, seguramente les daré más utilidad, pero la próxima vez, intenta tener más cobertura. – dije riendo
- - Eso está claro. – dijo riendo también a la par que abrazándome.

El regalo de mi papá.




Al entrar en casa se dio cuenta de que su padre no llevaba ningún tipo de paquete:Papá,¿ porque no me has traído los walkie-talkies?-Hijo, no te los he podido traer porque al entrar al avión no me los han dejado llevar.-¿Y cómo que no te dejaron?-Porque antes de subirte a un avión tienes que pasar por una máquina que detecta los hierros y todas estas cosas por si acaso llevas navajas, cuchillos etc.-Bueno papá, no pasa nada. Gracias de todas formas. Mañana te iré a comprar unos.-Gracias papá, te quiero.



sábado, 8 de octubre de 2011


WALKIE- TALKIE
Al entrar en casa se dio cuenta de que su padre no llevaba ningún tipo de paquetes:

-Papa porque no tienes los walkie-talkies?
-Hijo, si que los tengo pero no te los daré hasta que no sea Navidad!
-Porqué no me los darás hasta navidad?
-Porqué en la tienda aún no tenían, y llegaban en Navidad.
-No importa, pero entonces en navidad me los darás no?
-Si, hijo, para Navidad te los daré.
Diálogo
Al entrar en casa se dio cuenta de que su padre no llevaba ningún tipo de paquetes:
-Papa porque no me has comprado los walkie-talkies?
-Lo siento mucho hijo, pero me los han robado no he podido hacer nada.
-Como que te los han robado?
-Sí, y el equipaje también, lo siento te compraré otros.
-No importa, es más importante el equipaje pero te agradecería que me compraras otros.
-No hay problema, te los compraré.

    viernes, 7 de octubre de 2011

    Los Walkie-talkies


    Cuando mi padre llegó a casa, yo estaba impaciente por ver los walkie-talkies. Con gran sorpresa por mi parte, me dijo:
    - Lo siento mucho, me he olvidado tu paquete con tu regalo en el avión.
    - ¿Cómo te ha podido pasar eso?
    -Nos han obligado a salir muy deprisa y sólo he cogido la bolsa de viaje.
    - Esperaba tu regalo con mucha ilusión. ¿Vas a hacer alguna cosa para solucionarlo?
    -He avisado al departamento de objetos perdidos del aeropuerto, que en el asiento 23-A del vuelo de Nueva York, me he olvidado una bolsa de Motorola.
    -¡Menudo tonto! ¿ Crees que la vamos a encontrar? Si no aparece ya me estás comprando 4 más.
    - Ten paciencia. Seguro que aparecen.
    No aparecieron y me tuvo que comprar 4.

    jueves, 6 de octubre de 2011

    El mejor regalo para un niño


    Cuándo mi padre llegó a casa, practicamente me tiré encima de él, y sin siquiera saludar, y le pregunté por los Walkie-Talkies.
    -Hijo, sé que te gustaban mucho pero... Verás, cuando estaba en el avión y no habíamos despegado, se me acercó un caballero vestido de traje y me preguntó por los Walkie-Talkies, así que se los enseñé. Resultó ser que era de la policía secreta de Nueva York y me dijo que no los podía llevar en el avión ya que podrían ser para comunicarme con un terrorista para tirar el avión al mar.
    A mí, que me encantaban las historias de policías, lo creí.
    -¿Y entonces, pasó pasó? ¿Dónde están los Walkie-Talkies?
    -Pues el señor, muy amable, se ofreció para llevárselos al cuartel general de la policía y se los di.
    -Pero entonces, ¿no tengo regalo?
    -Claro que sí, te he comprado algo mejor!
    -¿El qué? - dije lleno de ilusión-.
    -¡Unos patines!
    -¡Pero si yo no sé patinar!
    -Yo te enseñaré, ¡verás cómo será muy divertido! Y no son unos patines cualquiera, son unos patines muy famosos y que solo se venden en Nueva York. Serás el mejor de todos tus amigos, ninguno tendrá nunca estos patines.
    Ahora me hacía más ilusión tener esos patines que los Walkie-Talkies. Abrí la caja y ahí estaban: nuevos, resplandecientes, oliendo a plástico nuevo. Tenían dos ruedas a cada lado, serían únicos, nadie los tendría.

    miércoles, 5 de octubre de 2011

    Los walkie-talkies.Diálogo.

    Papa llegó al mediodía de su viaje,yo le esperaba con muchas ganas, obviamente porque hacía muchos días que no lo veia, pero también porque tenía ganas de probar los dos walkie-talkies que me había traído.Después de narrarnos a mamá y a mí todo lo que había hecho durante el viaje, llegó el momento de los regalos, el que llevaba esperando todo este tiempo.
    Abrí ilusionado mi regalo, y cuál fue mi sorpresa en ver que se trataba de dos pares de zapatos... Le dí las gracias un poco desanimado al saber que no se trataba de los walkie-talkies con los que tanto había soñado.
    -Hijo-preguntó papá-¿Qué te pasa?¿no te gustan los zapatos?
    -No, no es eso papá, de verdad que me gustan, pero....
    -¿Pero...?
    -Yo esperaba que fueran unos walkie-talkies, como habías dicho que era una cosa que en verdad eran dos-dije cabizbajo-
    -Mi padre soltó una carcajada-¿Era eso?Bueno hijo, no puedo ir a cambiarlos ahora por unos walkie-talkies como comprenderás, pero dentro de poco es tu cumpleaños....
    -¿Me los comprarás entonces?-pregunté ilusionado.
    -Claro que sí, pero solo si te portas bien.
    -Me portaré bien, le prometí.
    -Eso espero, mañana iremos a comprarlos entonces.
    -¿Enserio?mil gracias papá, -le dije ilusionado-.
    -No se dan.

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