Papa llegó al mediodía de su viaje,yo le esperaba con muchas ganas, obviamente porque hacía muchos días que no lo veia, pero también porque tenía ganas de probar los dos walkie-talkies que me había traído.Después de narrarnos a mamá y a mí todo lo que había hecho durante el viaje, llegó el momento de los regalos, el que llevaba esperando todo este tiempo.
Abrí ilusionado mi regalo, y cuál fue mi sorpresa en ver que se trataba de dos pares de zapatos... Le dí las gracias un poco desanimado al saber que no se trataba de los walkie-talkies con los que tanto había soñado.
-Hijo-preguntó papá-¿Qué te pasa?¿no te gustan los zapatos?
-No, no es eso papá, de verdad que me gustan, pero....
-¿Pero...?
-Yo esperaba que fueran unos walkie-talkies, como habías dicho que era una cosa que en verdad eran dos-dije cabizbajo-
-Mi padre soltó una carcajada-¿Era eso?Bueno hijo, no puedo ir a cambiarlos ahora por unos walkie-talkies como comprenderás, pero dentro de poco es tu cumpleaños....
-¿Me los comprarás entonces?-pregunté ilusionado.
-Claro que sí, pero solo si te portas bien.
-Me portaré bien, le prometí.
-Eso espero, mañana iremos a comprarlos entonces.
-¿Enserio?mil gracias papá, -le dije ilusionado-.
-No se dan.
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