Había una vez, corría eso de los años setenta, en un pequeño pueblecito de montaña -a las afueras de la ciudad- todas las familias del pueblo se fueron de vacaciones de navidad, todo era normal antes de que se marcharan, Pepe paseando su perro, Inés con sus hijos en el parque... Pero algo estaba a punto de cambiar.
Al llegar de vacaciones, la familia de Alberto, percató algo extraño. Las casas estaban destruidas, todas menos la suya. Era muy raro. Empezaron a investigar y no había nadie, estaba todo deshabitado, todo vacío. Fueron a su casa, con normalidad aunque un poco impactados al ver esa escena tan rara. Entraron a su casa y... era como un laberinto. Fueron caminando hasta el final. De repente se escuchó un extraño ruido: ough.
Alberto estaba solo. Sus padres habían desaparecido. El pasillo se había cerrado dejándolo atrapado en un espacio reducido. De repente se rompieron las paredes y aparecieron todos sus vecinos convertidos en zombis y se acercan a él, sus padres zombis lo van a matar y...
-Alberto, Alberto, ¡despierta!
Todo había sido una pesadilla.
1 comentario:
Alberto, has dado mucha intriga y dramatismo al texto, pero has descuidado la redacción, especialmente la puntuación. No has escrito las etiquetas y tampoco has subido una imagen. Vaya, que podrías haberte esmerado un poquillo más.
Publicar un comentario