RELATO:
Ya he podido descansar del largo viaje. Creo que he dormido unas quince horas
seguidas. Ahora ya puedo explicarte cómo es mi nueva vida ameri
cana. Primero de todo, aquí hace muchísima calor.
¡Es sofocante! Sé que todo esto te encantaría Helena. Todo esto es estupendo, aunque sería mejor si tú estuvieras aquí. He hecho algunos amigos que me enseñan un montón de cosas sobre la cultura centroamericana. Y
también he aprendido nuevas palabras, que me resultan extrañísimas y lo que también me resulta muy tópico es el acento ese con el que parece que estén cantando constantemente. Me estoy acostumbrando y quiz
ás ya hable con retintineo y todo. Seguro que me vieras te reirías de mí.
Bueno te sigo explicando. Aquí la gente es muy abierta y simpática. El otro día, nada más conocer a Roque, su madre me invitó a comer a su casa. Por cierto, la comida buenísima. Las escuelas aquí son un poco pobres, no tienen nada que ver con las de Barcelona. Aquí son edificios más bien bajos, no son tercermundistas pero tampoco tienen la tecnología ni el aspecto que tienen los nuestros, es decir, los de Barcelona.
Aquí anochece más tarde así que nos pasamos las tardes jugando en la calle con la comba, al pilla-pilla o al escondite. Es divertidísimo. Como no hay tantos coches por la calle, los niños desde muy pequeñitos pueden estar por la calle solos, con sus madres únicamente vigilándolos desde el umbral de sus casas. Muchas noches, si no tenemos colegio al día siguiente, nos sentamos todos en círculo, alrededor de una hoguera y cantamos canciones, asamos la carne y también he visto y he saboreado por primera vez las nubes esas que salen en las películas. Estan buenísimas. Todo esto es genial, solo me faltas tú Helena para poder pasarlo todavía mejor. Espero que me visites muy pronto, y ¡a lo mejor, te convenzo para que te quedes y todo!
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