
El niño al llegar a casa después de la escuela, dejo su mochila en su habitación y se dirigió impaciente hacia el comedor, ahí estaba su padre sentado en el sofá cabizbajo el niño con una sonrisa en los labios le pregunto:
- Papa, ¿cómo te fue en Nueva York?
- Me fue bien
-Y el regalo que me dijiste por teléfono ¿Dónde está?
- Hijo de eso quería hablarte no me dejaron llevarlo en el avión me lo confiscaron en el aeropuerto y no pude hacer nada
El niño cabizbajo y triste le dijo que no importaba y se fue a su habitación. El padre en los días siguientes se dió cuenta que se esos walkie-talkies significaban mucho para su hijo, poco después fue a una tienda especializada en comunicaciones y le compro los mejores walkie-talkies que encontró, se trataba de lo último en walkie-talkies militares. El niño el rostro del niño al verlo resplandeció, los ojos le brillaban y estaba lleno de alegría y a la misma vez le contagio esa alegría a el padre.
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