Un niño le pidió a su padre que se iba a Nueva York que cuando volviera le trajese unos walkie-talkies y el padre prometió traérselos. El día que el padre llegó a casa el niño estaba impaciente esperando en el comedor a su padre, cuando escuchó el ruido de la puerta fue corriendo hacia allá y grito:
-Papa!- Se abrazaron.
-Hijo te veo más alto y más guapo.
-¿Como te ha ido en Nueva York, ¿que tal el trabajo?
-Muy bien hijo, ¿a ti la escuela?
-Bien, ¿me has traído lo que te pedí…?
-Verás hijo…
-¿Si o no, si o no?
-Lo siento… no pude traerlos en el avión.
-Bueno, vale, ¿podemos ir este fin de semana a comprar unos?, es que quiero jugar contigo…
-Claro que sí hijo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario